Reseña: Una Flor, de Miyato Yuriko

una-florMiyamoto Yuriko es la escritora más destacada de la primera etapa de la época moderna de Japón. Nace en Tokio el 13 de febrero de 1899 dentro de una familia próspera. Su obra es el testimonio vivo de la conciencia social, siendo una intelectual de la izquierda que encabezó la lucha por la liberación de la mujer en Japón. Por entonces, los componentes del partido comunista japonés eran perseguidos. Ella fue a la URSS pensando que era la mejor manera de conseguir la igualdad entre los sexos…

El libro que reseño contiene tres relatos autobiográficos en los que nos desgarrará como era el Japón de la posguerra.

Una flor. Primera historia.

Escrita en 1927 nos contará la trama de dos mujeres que viven juntas (se supone que se basó en su relación durante ocho años con la escritora Yuasa Yoshiko). Si ahora es un tema delicado, imaginad lo que debió de ser por entonces. Creo que fue una mujer valiente y muy especial para escribir sobre el lesbianismo en ese momento. En cierta forma escribiendo sobre ello actuaba como la voz de las masas ocultas que no tienen el coraje o la libertad para hacerlo. Nuestra protagonista, Asako, empezará su relato como editora de un boletin, se enfrentará a la línea oficial del Partido Comunista, con valentía junto a otros personajes, a la vez que eran perseguidos por las autoridades japonesas. También hace una crítica a cómo eran tratadas las mujeres en un mundo laboral hasta ahora dominado por los hombres. Todo ello escrito con una ternura maravillosa.

La planicie de Banshu. Segunda historia.

Hiroko (reconoceremos en esa protagonista a nuestra autora) se encuentra con la familia de su hermano cuando escuchando la radio, una voz anuncia la rendición de Japón. El relato comienza el 15 de agosto de 1945, día en el que fue EMITIDO el mensaje grabado en disco por el Emperador después de fuertes intrigas en el Palacio Real, con asalto incluido. Salvo sus colaboradores, nadie había escuchado la voz del Emperador y además hablaba en el japonés palaciego con unos giros y palabras antiguas que muchos no comprendían. En él quedaba clara la voluntad del Emperador de terminar la guerra. Para un soldado japonés la rendición es una vergüenza, es preferible volver muerto que derrotado. Y para el resto del país, aunque no estuvieran combatiendo, también. El carácter japonés tiene esta característica de que cuando sienten la vergüenza, apuran a fondo la copa de veneno. Por eso se comportaron de esa forma tan servil y vergonzante durante los primeros años de la ocupación, por así llamarla, estadounidense. Recuperar su dignidad perdida costó muchos años. La autora a través de su personaje también relata cómo quedó Hiroshima tras el ataque nuclear, la destrucción, las desigualdades sociales y el horror de los quemados. Ellos sacrificarían todo para lograr un objetivo, pero no desperdiciarían nada si no hubiera nada que ganar.

Comparado con los occidentales, los japoneses son estoicos. Cuando algo se pierde, ya sea un niño, una tierra o un país, hay un breve período de duelo y luego vuelven al trabajo. La vida debe continuar y no tiene sentido prolongar la agonía de la pérdida. Se tomaron su tiempo de duelo y luego supieron seguir con sus vidas. La autora se basa para contarnos un pasado propio evocando una época que vivió y sintió. Escribiéndolo de forma poética pero sin dejarse llevar por el rencor de lo sucedido, sin echar culpas a nadie.

Hierba al viento. Tercera historia.

Aquí vamos a encontrar una continuación del relato anterior en la que el marido de nuestra protagonista Hiroko sale de la cárcel. Ahora deben de regresar a su vida en común después de doce años separados, pero nada será igual. En su marido Jûkichi quedó una sensación de pérdida que hace que se aferre a las formas más antiguas, la nostalgia de cuando los tiempos eran mejores para él (antes de ser encarcelado). Mientras que ella tenía que ser independiente, sin él y había tenido que progresar aunque forzada por las circunstancias y ha conocido otra forma de vida. Ahora que él regresa quiere encontrar consuelo, estabilidad para sanar continuando su matrimonio al estilo tradicional. Pero para ella ya no es lo mismo porque ha saboreado su independencia. Ambos buscan su propia estabilidad y están en desacuerdo. Su deseo de regresar a la tradición cómoda hará que su liberación de la cárcel le devuelva a ella a su prisión como mujer sumisa.

Terminados ya estos magníficos relatos donde la autora está preservando experiencias como especímenes en un portaobjetos de vidrio: ella los conserva para que ahora nosotros podamos leer lo que vivió. Esperando alcanzar la inmortalidad con tinta y papel. Resistiendo el entierro del tiempo que nos acabará cubriendo y nuestros recuerdos serán olvidados. Ella en este hermoso libro dejó su huella en la memoria de los hombres para siempre.

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