Reseña: Allí donde van las hormigas, de Frank Le Gall y Michel Plessix

allidondevanlashormigasPreguntas y más preguntas que se resuelven en este maravilloso álbum de la BD: ¿Y si las leyendas nacieron de historias reales? ¿Y si la existencia echó raíces en las historias, aquellas que nos contaban nuestras abuelas? ¿Puede un abuelo llegar a relacionarse con un nieto a quien casi nunca ve? ¿Cuándo es uno lo suficientemente mayor para vivir solo en el desierto? ¿Hay una edad para enamorarse? ¿Tenemos que saber todo sobre el padre que nunca conocimos? ¿Puede hablar una cabra? ¿Es cierto que “otro lugar” siempre es mejor que “aquí”? ¿Los sueños realmente significan algo? ¿Cuántos kilómetros puede hacer la bicicleta de Khalil en el desierto? ¿Dónde está esa casa que todos buscan con un balcón amarillo?

Zakia y Abir tienen muchas preguntas. Todas estas. Pero, ¿y si todas se resolvieran con otra cuestión? ¿Y si todas las respuestas se resolvieran allidondevanlashormigas00con una sola frase como es Allí donde van las hormigas? De Frank Le Gall, creador del personaje Spirou, y los lápices delicados y detallistas de Plessix, llega esta obra de magia y poesía recién publicada por Planeta Cómic. A primera vista, lo que parece ser un cómic o historia para niños: decoraciones orientales y exóticas, Said el joven héroe, un adorable y entrañable personaje dotado de magia, un misterio en principio básico omnipresente… Pero no os equivoquéis, al igual que pasaba con titulos de la época como Tintín, Mafalda o el mismo Spirou, quizás algunos a simple vista cataloguen la obra de infantil, pero no pueden estar más desacertados.

Una delicia. En la trama no hay una búsqueda iniciática, ninguna venganza en el horizonte, ningún mundo, príncipe o princesa, o planeta por salvar. Ni siquiera un demonio contra el que luchar o un corazón para conquistar. Frank Le Gall y Michel Plessix invitan a una caminata llena de encanto, vista sobre los pasos de un niño. Página tras página percibiréis humor y ternura, y como lector tendréis siempre en mente preguntas. Y también le daréis vueltas al coco con ciertos encuentros con otros personajes, sus reuniones, y situaciones graciosas que provocan.

allidondevanlashormigas02La relación de Said con Zakia, la “cabra erudita”, etiqueta esta aventura. Ser cuestionado, un sentido de réplica que provoca risas con respuestas apropiadas para la reflexión. Cuando ella pregunta, la desarmante inocencia del pequeño sorprende y deja con el culo torcido a la otra. Juegos verbales, basados en los diálogos cincelados por el padre de Theodore Poussin, sazonados con aún mas sabor en ciertos momentos. Sinceramente, cuando como lector te instalas en este oratorio que mantienen los dos protagonistas principales, como si de un partido de ping-pong se tratara, notas como la historia y las páginas se aceleran ante ti. Viene el momento de la partida, huir para no sufrir y finalmente encontrar respuestas a sus preguntas. El joven Said se empeña en buscar ese lugar al que se dirigen las hormigas. La cabra se pregunta y le pregunta por qué tanta propensión a eso. Así empieza una expedición loca que los llevará a un desenlace inesperado.

Y ahora viene lo mejor de todo. Los pinceles, el diseño gráfico, la línea del creador inmediatamente identificable con otros de sus personajes pero que aquí vuelve a hacer un trabajo redondo, suave. Parece allidondevanlashormigas01exagerado a veces en los rostros de los protagonistas pero terriblemente preciso cuando se trata de contrastar sus expresiones, de mostrar sus emociones. Oscilando entre el realismo y las caricaturas, la configuración de imágenes que encontraréis en Allí donde van las hormigas, en sus imágenes, encanta. Hace sonreír al gusto de las escenas y las situaciones. En un entorno acentuado respecto a lo que podríamos imaginar como un cuento de Las mil y una noches, cada viñeta es un buen mosaico de tonos, sombras o formas. Eso sí, una verdadera pena y una oportunidad perdida por parte de Planeta Cómic, de no haber publicado este magnifico álbum en formato a color. Pues me consta que fue editado así originalmente por Casterman al otro lado de los Pirineos.

L.10EBBN002430.N001_LaOuVoFou_Ip001p064_FRAllí donde van las hormigas, en última instancia, es lo que menos importa. El destino no es esencial. Lo que importa son los compañeros de viaje, los paisajes, el camino y las búsqueda basada en la esperanza. Frank Le Gall y Michel Plessix miman nuestros ojos y mente en esta correría llena de ternura, risas y nostalgia. Un álbum para degustar, para compartir, para leer mientras se regresa de algún modo a ese lugar tan apartado en la mente de algunos como son los sueños que tuvimos de niño.

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