Reseña: Infinity 8, de Dominique Bertail, Lewis Trondheim y Zep

infinitty8La Ciencia Ficción… ah, cuantas aventuras espaciales nos hemos comido algunos ya. Y cuantas de ellas casi que vienen a ser lo mismo una y otra vez pero… Ah, cómo nos entretienen. El hombre y el espacio. La mujer y las estrellas. Esa lejana frontera. El más allá. Cuántos deseos de estar ahí fuera… No me canso. ¿Tú te cansas? Por que yo no. Y cosas por las que brindo con el brazo muy en alto es cuando dentro de la CF se toca el humor. Humor negro, mi favorito, pero casi que cualquier tipo de humor viene perfectamente acorde con una aventura en el espacio. ¿Liberar tensiones? ¿Una vía de escape para que el lector no piense demasiado en los detalles? Los que quieran criticar que critiquen. Yo brindo con el brazo muy alto si la CF se asocia con el humor. Uno de los pocos relatos de CF que he escrito y de los que más satisfacciones me han dado; ni que decir tiene que llevaba humor. Mucho humor.

infinitty8_01La atmósfera sangrienta y desenfadada de Infinity 8 me caló desde el principio. Aunque tengo que decir que la preciosa edición en tapa dura, brillante, con interiores súper chulos al más puro estilo radar-escáner de la nave, en este genial primer tomo que publica Dibbuks de la serie Infinity 8; ya maravilla antes de meterte en vereda. En serio, la edición es preciosa en mano y con un papel interior de gran calidad. Es raro, pero para ser cómic europeo a uno casi que le cuesta decir que el dibujo es de suficiente bajo. En general, por que cuando se retrata a la prota por ejemplo, me encanta. ¿Estamos ante la típica situación de que el dibujo no es atractivo pero lo que se cuenta te lo hace pasar de miedo y risas y entretiene sobre todo? Sí. Un “sí” grande, en mayúsculas.

En las profundidades de una galaxia distante navega la nave de Clase A: el Infinity-8. ¿Su destino? La galaxia de Andrómeda. ¿Su carga? No menos de 900.000 pasajeros de todas las razas conocidas hasta ahora. Todos y cada uno de ellos se divierten tomando el Sol con los pies en alto. A bordo se encuentra la joven y bella Yoko Keren. Una oficial de policía que lleva con infinitty8_05orgullo la lycra como segunda piel y cuya misión es hacer que se cumpla el orden con puño de hierro. Especialmente, cuando sobre ella están los ojillos del lujurioso Teniente Reffo. Pero Yoko anda comentando que tiene un deseo. Quiere tener un hijo. Busca unos buevos genes de alguien que se precie para tener un descendiente. Ya toca. Ni que decir tiene que con ese tipazo, muchos son los que se ofrecen voluntarios…

Pero una situación de emergencia acaba de ocurrir: la nave de descanso espacial ha tenido que realizar una parada inesperada debido a un grupo de artefactos de origen desconocido. Un gran vertedero. Cantidad de vestigios de otras naves espaciales que simbolizan la muerte en todas sus diversas formas. Ciudades, planetas, naves nodrizas, infinitty8_04escombros y restos en sus más diversas formas (otra vez). La agente Yoko Keren tendrá que investigar y asegurarse de que no se esconda ningún peligro allí.

Que lo hay. Una aventura con intriga, hay. Un humor en ocasiones desternillante, hay. Situaciones desesperadas donde crees que no volverás a ver más a la titi de la lycra, también hay. Sexy, divertida, desinhibida… Un pequeña y agradable space-opera que tiene el mérito de hacerte la boca agua con este primer episodio. Y como alegra saber que la idea de los autores es hacer que se complete la colección en ocho tomos. De los que ya he podido saber que se han publicado hasta siete en el país vecino. O sea, ¡qué hay más! Así que freno un poco inmediatamente antes de decir que esta serie es una total maravilla. El primero tomo infinitty8_03desde luego lo es. Pero habrá que esperar a que Dibbuks lance la segunda aventura para r confirmando lo que parece obvio.

Si quieres pasar un buen rato con un cómic entretenido, una aventura cuya dirección hace que sonrías cada vez que pasas a la siguiente página: todo y quizás algo más son las sensaciones que provoca Infinity 8.

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