Reseña: Picnic a la Luz de la Luna, de Nick Antosca

PicnicALaLuzDeLaLunaMás de una vez suelo decir que en la rareza está el gusto por lo original. Sobre todo, para todos aquellos que tenemos encimas unas cuantas toneladas de lecturas, ya sea cómics, libros…, gente que incluso leemos articulos o ensayos históricos en los que encontrar mentes diáfanas divagando antes de pasar al otro lado. Y así me decido y viajo, navego entre las aguas turbulentas de las redes, entre editoriales que apuestan por los autores que no se suele apostar. Y así en esa aventura marítima, con el Terror como meta siempre-siempre en el primer lugar de mi horizonte antes de optar por otro género, me percato de una terrible nube en lontananza. Una borrasca de titulos la mar de atractivos en Orcinny Press; una editorial que hasta ahora había pasado desapercibida para mí (aún me fustigo por ello) con varios títulos interesantes entre los que como primer tesoro reparo en Picnic a la Luz de la Luna, de Nick Antosca.

Nick Antosca…, Antosca…, ¿de qué me suena? Maldita sea, ¿no me va a sonar? De verdad, que a veces da miedo como todo parece conectado. Nick Antosca es un joven autor estadounidense de ficción literaria y guionista, pero también creador de la serie antológica de televisión tan de moda en USA, la genial Channel Zero. Una serie de TV basada en los creepypastas, la cual ni tengo que decir que devoro con ansia cada temporada. Pero Antosca, un privilegiado que se graduó pronto en Yale, tiene escritos que han aparecido en antologías, revistas literarias, periódicos y sitios web, incluidos The New York Sun, The Paris Review, Nerve, Hustler, Film Threat, The Barcelona Review, Exotic Gothic o The Daily Beast. Una buena mente dedicada al Terror que como guionista metió cabeza en el canal Syfy donde también coprodujo 13 episodios de la famosa Hannibal, la serie de drama militar Last Resort en la ABC, o series menores fantásticas como Believe en la NBC (creada por Alfonso Cuarón); y antes que eso, el remake de Teen Wolf para la MTV.

Un prodigio, vuelvo a decir. Tened en cuenta que Nick Antosca cuenta con poco más de treinta años. Y aunque todo lo comentado parece tenerle ocupado, cuenta en su haber cinco libros, entre ellos: Fires (2006), Midnight Picnic (2009, que hoy os reseño) y The Girlfriend Game (2013). Ganando nada más y nada menos que el Shirley Jackson a la Mejor Novela Corta con Picnic a la Luz de la Luna, la novelita que nos publica y traduce para el público español Orciny Press.

¿Y qué cuenta Picnic a la Luz de la Luna? La segunda novela de Antosca nos lleva a una tierra alejada y mansa como es la Virginia Occidental. Donde Bram, de 22 años, se obsesiona con un asesinato después de que se descubren los huesos de un niño en el bosque detrás de su casa. El fantasma del niño muerto, Adam Dovey, de seis años, pronto se le aparece a Bram y lo insta a vengarse de Jacob Bunny, el alcohólico introvertido, bondadoso y ex convicto que hace más de veinte años ahogó a Adam… Uff, ¿parece que he contado cientos de spoilers en apenas cinco líneas, no? Puede ser, pero es que esta novelita va como un tiro desde el principio y suceden cantidad de cosas en pocas páginas. Cosas como que Bram y el espíritu de Adam vagan por el inframundo de los muertos, viajan a clubes de striptease o callejones con encuentros que recuerdan a las mejores escenas escritas por el dios de lo raruno David Lynch.

Como decía al principio, en Picnic a la Luz de la Luna he encontrado una pequeña novela demente que en especial atraerá a los lectores a lo extraño, simplemente por el gusto de la rareza. La mayoría de los autores no matarían a un niño en sus historias, y los que lo harían, lo harían a la ligera; cosechando todo el ambiente conmocionador de alrededor. Es deir, sin especificar en la escena. Y con ello se corre el riesgo de hacerlo insensible o mal parametrado. Eso no le ocurre a Antosca. Crea un tono de lectura muy semejante al terror ofrecido en La Chica de Al Lado, de Jack Ketchum. Ese horror tan cercano que aprieta la tranquilidad de uno hasta agrietarla. Picnic a la Luz de la Luna contiene una de las escenas de asesinato más inquietantes que he concebido como lector.

Aún sueño con ello.

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