Reseña: La Guerra de las Salamandras, de Karel Čapek

la-guerra-de-las-salamandrasGigamesh es una editorial que apuesta fuerte por el fantástico. Fuera de la Fantasía donde lo bordó trayéndonos Canción de Hielo y Fuego (Juego de Tronos para los televisivos) o el Primer Libro de Lankhmar (¡¡parece que por fin ya viene el siguiente!!); fuera de ahí, se puede decir que es una editorial centrada en publicar Ciencia Ficción. Por un tubo, taco, tela marinera, a cascoporro, mucho-muchito… de Ciencia Ficción. Trayéndonos autores que normalmente no están en el candelero de otras editoriales. Y eso es de agradecer. En especial, cuando recupera clásicos que todo el mundo debiera vivir…, quiero decir, leer.

En la literatura de CF hay escritores para todos los gustos. Los hay multipremiados por toda una carrera, los hay reconocidos tan solo por una obra en especial, pero también autores que escribieron una historia, tuvieron una idea un día, lo bordaron y ahí se quedaron. En mi opinión la CF es un género de selección. Es decir, sólo si sabes seleccionar bien, te molará el género hasta el fin de tus días. ¿Qué quiero decir en definitiva? Que de tu elección depende. Son situaciones, momentos, serendipias que suceden o no. Como por ejemplo la última novela de Karel Čapek, La Guerra de las Salamandras, la cual fue completada por su esposa y publicada en 1941 como The Cheat, y que gracias a ello ha llegado a nuestros días un autor al que me he sentido muy cercano recientemente. Pero la mejor forma de que esta novela checa de 1936 encuentre a sus lectores es simplemente describir la trama. Así de fácil. Original como ella sola.

En un rincón aislado de los Mares del Sur, un capitán holandés descubre una especie desconocida de tritón nadando en las aguas poco profundas de una ensenada que los lugareños siempre han evitado. Cuando el capitán atraca en una isla vecina, los tritones parecen fascinados por él y extrañamente descifran sus señales. Esos anfibios que miden casi un metro de alto, tienen una estructura similar a la de los niños, y cuando están en tierra caminan sobre sus patas traseras. Según las instrucciones del capitán, los tritones son famosos por extraer perlas de las ostras, incluso se dice que esas criaturas usan una cuchilla para abrir sus propias conchas. No obstante, a pesar de estas habilidades, los tritones han permanecido atrapados en la ensenada durante incontables siglos, por lo que no pueden nadar en océano abierto y su población se mantiene bajo control por los tiburones que acuden con regularidad a devorarlos.

Es entonces cuando se le ocurre un plan al capitán, basado tanto en la codicia como en lo que a él le parece compasión. Con la ayuda de un industrial checo, el capitán comienza a sacar a los tritones de su ensenada utilizando un tanque en su bote. Él los extiende a otros bajíos locales donde pueden prosperar sin ser molestados. A cambio, los tritones recogen las perlas que los buzos humanos no han podido alcanzar. Pero sin visitas posibles de tiburones, los tritones se multiplican a un ritmo sorprendente (una hembra puede liberar cientos de huevos viables) y pronto, como era de esperar, una súper población descontrolada representa un peligro para esos que nos hacemos llamar humanos…

Decidme que este genial relato recuperado por Gigamesh no es original pese a sus más de setenta años. La Guerra de las Salamandras es una novela satírica que se detiene en las repercusiones del hombre sobre el medio que le rodea. El daño a Gaia que representamos y las referencias al mal que el ser humano trajo al planeta azul desde que encontró “la razón”. Colonialismo, comercio de esclavos, explotación laboral, producción capitalista, fascismo e incluso nacionalismo. Todo representado por unas salamandras inteligentes que a su modo intentarán cambiar lo que les rodea.

A ver si ellas pueden.

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