Reseña: JSA. La Edad de Oro, de James Robinson y Paul Smith

JSA_La_edad_de_oroClaramente influenciados por el Watchmen de Alan Moore, James Robinson y Paul Smith nos presentan JSA: La Edad de Oro; una remembranza en formato aventura política, social y bibliográfica que representa a los superhéroes DC de los años 40s. Aquellos que colgaron sus capas después de la Segunda Guerra Mundial y que ahora son rescatados en formato actualizado.

Mientras que los superhéroes de Moore se vieron obligados a retirarse en aquella genial obra que marcó un antes y un después dentro del mundo del pijameo, en la JSA: La Edad de Oro, los héroes sucumben a la desilusión, a los defectos de personalidad e incluso a la locura. Robinson proyecta de manera no persuasiva el oscuro pesimismo de los cómics de superhéroes de los 90s sobre los héroes idealistas y comprometidos de medio siglo antes. Uno de estos seres misteriosos es Tex Thompson, Mr. América, alias el Americomando, un tipo que ingresa en la política debido a su enorme JSA_La_edad_de_oro00poder de atracción sobre el pueblo, e inicia un proyecto gubernamental casi en secreto que usa energía atómica para crear a un súper-hombre. Un arma viviente contra los soviéticos.

El universo DC siempre fue para mí un lugar alentador. Con especial atención a lo “vintage”. Cuanto más clásico es el cómic que descubro más me gusta. Un lugar que volviendo atrás avanza en mi corazón. Dicen que cuanto más viejo te haces, más recuerdos de tu niñez te vienen a la mente. Esto no es esencialmente malo, diría que todo lo contrario…, a no ser que no tuvieras una infancia feliz. En mi caso, tengo nociones de héroes en tramas algo ridículas ya por entonces (por que no decirlo), pero personajes bastante maduros en su comportamiento, en guiones en principio para ser leído por jóvenes. El vigilante disfrazado ha cambiado muy poco con respecto a sus orígenes en la década de los 30s. Pero el control de las aventuras han ido por otros derroteros. A día de hoy hay de todo: tramas cerradas, finales abiertos o de una continuidad que para ciertos personajes se ha convertido más en una JSA_La_edad_de_oro01carga que en otra cosa. Pero lo que importa de verdad es el deseo. La libre cosmovisión nihilista del antihéroe de la Edad Oscura. Esa que no comenzó con La Edad de Oro pero que Robinson y Smith han traído para fusionar en esta atractiva Sociedad de la Justicia de América.

Una alegoría hábilmente diseñada encontramos en la JSA: La Edad de Oro de estos autores. Es impresionante no solo por su densa trama, sino por su humanidad. Cada personaje está perfectamente realizado. Tenemos a Hourman que lucha contra una adicción a la droga que le da poderes, mientras que Starman lucha con su conciencia después de descubrir JSA_La_edad_de_oro02que la tecnología de su personal ayudó al desarrollo de la bomba atómica. Alan Scott, el Green Lantern de la época, está en la lista negra de la cacería de brujas de McCarthy. Pero él se mantiene firme en la lucha enérgica por los derechos de sus empleados. Estos tipos siguen siendo héroes sin capas ni medias. Mas, también tenemos unos tremendos villanos cuyo miedo interno pone en peligro a todos. Una década en la que surgen extraordinarios hombres y mujeres con unas habilidades excepcionales: Flash, Green Lantern, Hawkman, Starman, el Átomo, Liberty Belle y muchos otros…

Y pese a que la guerra terminó, y la necesidad de héroes con ella, algo mengua, se contrae y arrebata la bondad y la esperanza de los hombres. Se encontraron con que esos “seres diferentes” que son vistos con sospecha y miedo, incluso por su propio Gobierno que de algún modo los creó. Ahora ese tipo llamado Dynaman ha capturado la atención del público, apoyado por políticos que quieren promover los ideales fascistas del gobierno de McCarthy. Una sombra crece en el Este… Y esta vez quizás sea tarde para los justicieros.

JSA_La_edad_de_oro04Los Elseworlds son otra historia. Nunca mejor dicho. El sello Otros Mundos que ECC Ediciones propone cada poco, son un lugar minucioso, raruno, diferente y tan atractivo a veces que uno casi pierde la razón por leerlos. Aún no he encontrado ninguno que no merezca la pena. Joyitas en el fango que hay que degustar si de verdad amas este tipo de cómics.

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