Reseña: Moby Dick, de José Ramón Sánchez

mobydickCuando ya está metido en esto, te diría que no puedes salir. Nunca lo dejas. Y es todo lo contrario, cada vez, con cada paso, cavas más hondo. Sabes más y más de autores, algunos incluso muy pero que muy desconocidos a tu alrededor y eso que sí que tienen “nombre” cuando indagas. Y eso que estamos en la época del autor, hay gente que ya solo lee por autor; independientemente de la sinopsis o el detalle, si es de un autor conocido, pues lee. Tampoco está mal mientras el laboro siga, la verdad.

José Ramón Sánchez (1936) es uno de los grandes dibujantes e ilustradores que tenemos en nuestro país. Expositor de caricaturas en famosos museos, diseñador de carteles electorales, ilustrador de famosos panfletos sobre burocracia, fue en 1979 cuando entró como animador del proyecto cinematográfico de dibujos animados: El desván de la fantasía. A partir de entonces, se supo de su buen mobydick01hacer y en los 80s colaboró con los famosos programas infantiles Dabadabadá, Un globo, dos globos, tres globos o El Kiosco. En lo que nos respecta, ha editado libros maravillosos como Monstruos, duendes y seres fantásticos de la Mitología Cántabra (1994) o La Biblia contada a todas las gentes (1997). Un grande que en 2014 fue merecedor del Premio Nacional de Ilustración.

Evolution Cómics, el sello independiente de Panini Cómics, nos trae su última obsesión. Sobre Moby Dick el autor comenta que: «Nunca había ilustrado una novela gráfica. Es más, nunca pensé que la obsesión por Moby Dick, que comenzó en 2001, me duraría dieciséis años. Me he pasado media vida entre libros, dibujos, proyectos y sueños. Y he sido un ilustrador tan feliz como frustrado. Porque seguir ilustrando un año tras otro es algo que la fortuna me ha regalado con esplendidez…».

Pero yo me quedo con este comentario: «Pero fue cumplir setenta y nueve años y volver a la obsesión del mar y la ballena blanca». ¿Sabéis por qué me gusta? Por que alguien me dijo alguna vez que solo con el paso de los mobydick02años el lector sabe saborear las mejores obras de la historia. Por eso también creo que esta versión de Moby Dick ilustrada por José Ramón Sánchez sea “su pequeña cima de una obsesión enfermiza”. La del marinero que llega a Nantucket, que se embarca en el Pequod, que persigue a la ballena blanca, que se salva por los pelos gracias al ataúd de Quiqueg, que es recogido por el ballenero Raquel y vuelve a contar la historia una vez más…

Este álbum de Moby Dick ha provocado volver a rememorar mis gustos por las novelas de aventuras en las que tanto me perdí en la niñez. Si el profesor de Lengua quería que leyera El Sombrero de Tres Picos, yo le proponía La Isla del Tesoro. Si la profesora de Literatura quería que leyera La Casa de Bernarda Alba, yo le mobydick00“aconsejaba” mejor indagar en la profundidad de Moby Dick. Llamadme loco pero la lectura debería ser un gusto, no una orden. Una de las máximas vagabundas, ¿no os parece? Y si las grandes obras se visualizan con todo detalle, con gráficos que desprenden movimiento, mal tiempo y horror en la penumbra como en la obra de Sánchez; pues solo me queda aplaudir y recurrir a mi cómicteca para navegar en la inmortal historia de Melville, cada vez que me apetezca gracias a este álbum de Moby Dick tan maravilloso que acaba de ver la luz.

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