Reseña: Brazales de Duelo (Nacidos de la Bruma VI), de Brandon Sanderson

MISTBORN-6_Brazales837B03DLa saga de Nacidos de la bruma ya era imprescindible cuando solo era una trilogía. Sin embargo, los planes de Sanderson para el universo que creó con los alomantes no podía quedarse ahí. Del tercer al cuarto libro dio un salto temporal y el foco de los personajes cambió, centrándose en los actuales protagonistas de la saga. Por lo que se sabe, a Waxillium y compañía les falta aún una aventura más antes de ceder el paso a lo que venga después. Sanderson ha explicado que sus planes para la saga pasan por centrarse en distintos momentos históricos de su universo. Así, los acontecimientos narrados en El imperio final, El pozo de la ascensión y El héroe de las eras transcurrían en un pasado dominado por un emperador tiránico, entre pobreza cubierta por ceniza y el auge de una rebelión, mientras que Aleación de ley, Sombras de identidad y Brazales de duelo transcurren en el marco temporal de la industrialización, en medio del cambio social que tiene lugar con los grandes avances mecánicos, la aparición de medios de transporte que funcionan con combustible, la aparición de la luz eléctrica y demás inventos.

Es sabido que Sanderson utiliza sus novelas, que en esencia son de aventuras, para hacer crecer el universo en que transcurren sus novelas, y al mismo tiempo hacernos reflexionar sobre política, religión u otras cuestiones sociales. De hecho, en mi opinión, es algo que le da empaque a su obra y que hace que trascienda más allá del mero entretenimiento.

La trama de Brazales de duelo nos pone tras la pista, una vez más, del tío de Wax, el hombre que se hace llamar Elegante y que pertenece a una asociación denominada El Grupo que pretende influir en la política actual y hacerse con el poder. Elegante se encuentra ahora detrás de un artefacto cuya existencia se desconoce si es real o producto de la mitología, unos brazales creados por el mismísimo Lord Legislador y capaces de otorgar a cualquiera que sepa como utilizarlos de todos los poderes de los metales.

Eso hace que Wax inicie un viaje hacia Nuevo Serán acompañado de su leal compañero Wayne, Marasi, el kandra MeLaan y su prometida, Steris. Los personajes de Sanderson están tan bien dibujados que es extremadamente sencillo ponerse en la piel de cada uno de ellos, entenderles y comprender por qué actúan como lo hacen. Bueno, con la excepción de Wayne, claro. Para mí, el mejor personaje de toda la saga, tan peculiar como divertido, con su forma de pensar alternativa y su costumbre de intercambiar objetos y utilizar sombreros y acentos para convertirse en otras personas. Sinceramente, dejar atrás a Wayne cuando la saga de otro salto temporal va a ser una pérdida trágica y terrible. Cada vez que interviene en una conversación la mitad del tiempo estás riéndote y la otra mitad tan anonadado como los personajes con los que habla.

En cuanto a la trama, Brazales de duelo va directa al grano, no se entretiene por el camino y tiene la acción necesaria para no perder el interés durante el trayecto. Además, abre la puerta a una serie de cambios que están por venir y que hacen que la espera hasta la próxima entrega se nos haga muy larga. Porque además, Sanderson (un autor prolífico donde los haya) está inmerso en la tercera parte de otra de sus trilogías y no hay siquiera fecha para Nacidos de la bruma VII. Las revelaciones que tienen lugar en el último tramo de la historia no tienen trascendencia por su factor sorpresa, sino porque abren un campo de posibilidades casi infinito. Sería bueno poder hablar de ello abiertamente, pero incurriría en infinidad de spoilers y no tengo intención de caer en ello.

No es la primera vez que lo digo, pero de verdad, leed Nacidos de la bruma.

Es un viaje que vais a agradecer.

2 comments

  1. Fabian Carvajal Acolt dice:

    De casualidad ¿Saben cuando sale a la venta en México?

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