Reseña: Estados Unidos de Japón, de Peter Tieryas

P-UNITED-STATES-OF-JAPANLa premisa de Estados Unidos de Japón es algo que me fascina. En general, la simple idea de la distopía basta para atraerme hacia cualquier libro o película. En este caso, la idea de base es sencilla: Estados Unidos pierde la segunda guerra mundial y son Japón y Alemania los que se alzan con la victoria, imponiendo sus regímenes a lo largo y ancho del mundo y dividiéndose el territorio de los Estados Unidos.

Algo que ya hizo Phillip K. Dick en El hombre del castillo. Y como me ocurrió con la novela de Dick, Estados Unidos de Japón me deja con la sensación de que han desaprovechado una gran premisa.

Pero vayamos por partes. Aquí el protagonista es Beniko Ishimura, un hombre que trabaja en el departamento de censuras y que es conocido en el cuerpo militar por dos razones: la primera, su absoluta lealtad al régimen (cuando era joven denunció a sus propios padres tras escucharles hablar sobre planes de traición), y la segunda, su fascinante capacidad para no mostrarse todo lo competente que debería ser en el campo. De ahí que haya terminado con sus huesos en una oficina en la que tampoco se le exige demasiado.

El caso es que existe un grupo terrorista denominado “los George Washington” que luchan por recuperar el espíritu de los antiguos Estados Unidos y que están intentando esparcir un juego que muestra a los americanos como vencedores de la guerra. Se cree que el antiguo mentor de Ben está detrás de la creación del juego y es por esa razón por la que la agente de la Tokka Akiko Tuksino contacta con él y le solicita su ayuda en la investigación.

Sinceramente, creo que lo mejor de esta novela (aclamadísima, por cierto) es el fascinante universo que recrea. Ese territorio gobernado por un Japón que considera a su Emperador una deidad y no admite ni siquiera un pensamiento contrario a esa idea, un régimen totalitario, fascista y represivo cargado de tecnología futurista que va desde las porticales que manejan todos los individuos hasta inmensos robots mecánicos que patrullan las calles.

Sin embargo, en mi opinión, la historia pierde fuerza a medida que deja de embaucarnos con esas imágenes fantásticas (y en algunos momentos aterradoras) y se centra más en la parte de acción de la historia. A mí, sinceramente, hubo partes que se me hicieron cuesta arriba hasta el punto de llegar a la recta final con ganas de terminar en lugar de deseando que le quedaran todavía más páginas a la historia. Lo cierto es que hay pasajes que son tediosos. Hay conversaciones que no aportan nada, momentos en que los personajes se vuelven vacíos y están ahí únicamente por necesidades de la historia, e incluso fragmentos en los que se percibe cierta bajeza que, no sé si lo que pretendía el autor era resultar humorístico, pero en mi opinión resultan indignos para un libro de este calibre.

Lamentablemente, se trata de una lectura que no ha terminado de convencerme. La primera piedra que me encuentro en la Editorial Nova, de la que hasta ahora solo he leído libros que me han parecido joyas.

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