Reseña: Te Estoy Viendo, de Clare Mackintosh

teestoyviendoTengo que admitir, por aquello de ser honesto con la verdad, que cuando me dieron este libro me daba bastante pereza empezar con él. Sin embargo, me ha durado cinco días de voraz lectura, de no poder parar y de emoción sin pausa. Te estoy viendo es un thriller adictivo, terrible por lo real que resulta, lo sencillo que es imaginar que algo así puede ocurrir. Clare Mackintosh ha escrito un thriller impactante que se te va a quedar grabado en el cerebro durante un tiempo.

Sobre todo, la próxima vez que tomes el metro.

Te estoy viendo está narrado desde dos puntos de vista. Por un lado tenemos la historia de Zoe Walker, narrada en primera persona. Aquí conocemos a una mujer que podría ser cualquiera de nosotros en realidad, nuestra madre, nuestra hermana, nuestra mejor amiga. Trabaja en una inmobiliaria en el centro de Londres pero vive en las afueras, donde las casas son más baratas. Siempre realiza el mismo recorrido en metro para llegar al trabajo, a la misma hora, en el mismo vagón, sentada en el mismo sitio. Y una de esas tardes, por puro azar, descubre una foto suya en un anuncio situado entre los clasificados (agencias, servicios sexuales, acomapañantes…). La fotografía acompaña a un anuncio en el que se publicita una página web y un teléfono.

El segundo punto de vista de la novela corresponde a Kelly Swift, una agente de policía que trabaja en la red de transportes de Londres y que, para cuando comienza la historia, está investigando el, dicho con total ironía, estimulante caso de una mujer a la que le robaron en el metro únicamente las llaves de casa.

A partir de ahí, bueno, sin desvelar demasiado decir que Zoe Walker encontrará que la misma web se anuncia todos los días en el periódico pero con distintas fotografías de diferentes mujeres… y pronto se dará cuenta de que una de ellas coincide con una chica que denunció el robo de sus llaves en el metro. Y otra de ellas coincide con una chica que ha sido violada y asesinada.

Lo siguiente es obvio: alguien está vigilando sus movimientos.

No quiero desvelar más de la trama, pero puedo afirmar que el libro es adictivo. La trama se desenvuelve con facilidad, a buen ritmo, y los dos personajes principales están perfectamente construidos para que como lector vivas el miedo que paraliza a Zoe cada vez que escucha pasos a su espalda, o piensa que hay alguien mirándola, o que alguien se le acerca y le dice algo. ¿Es ella un objetivo? ¿Alguien está siguiéndola de verdad o se trata de una macabra broma?

Por otro lado, Kelly es un personaje con suficiente fuerza para ser protagonista en exclusiva de una novela. Aquí comparte ese protagonismo, pero sí, podría viajar sola sin problema. El background de Kelly es importante para la historia. Solo decir que el trabajo que realiza cuando da inicio la novela es una especie de castigo por haberle dado una paliza a un detenido dos años atrás. Las razones, mejor que las descubráis vosotros.

Los dos arcos narrativos se entrecruzan en varias ocasiones. La historia de Kelly siempre está centrada en la investigación, mientras que la de Zoe es más variada, contándonos no solo el cómo vive ella ese miedo a estar siendo perseguida, sino también escenas de su vida familiar (está divorciada, tiene dos hijos y una nueva pareja… y el miedo es un importante acicate a la hora de transformar las relaciones de quien lo sufre).

De vez en cuando, aparecen breves fragmentos que parecen narrados por la persona que está detrás de todo, el villano de la historia. Pensamientos, algunas bravuconadas, y la prepotencia de saberse más listo que los demás.

Bien, creo que os he dejado bastante claro que la novela me ha encantado. Sin embargo, no puedo darle una puntuación perfecta. El desenlace de la historia me ha dejado un sabor agridulce. A ver cómo me explico: no soy muy amigo de las coincidencias. Creo que en una historia como esta las coincidencias son recursos sencillos para sacar adelante una historia por el camino fácil. Bien, puedo admitir una coincidencia como punto de partida (Zoe Walker ve por casualidad su propia foto en el periódico), pero en Te estoy viendo llega un momento (al señalar al villano) que provoca que todo lo contado hasta ahora no sean más que coincidencia tras coincidencia. De acuerdo, lo que busca es el golpe de efecto, y más de uno sí que consigue, pero en mi caso, habría preferido menos golpe de efecto y más realismo. A fin de cuentas, toda la novela produce una sensación de agobio gracias a lo cercano de su historia, y ese efecto se pierde a la hora de rematar.

Obviamente, eso es subjetivo. Nada más que la sensación que he tenido yo al final. Y no resta para nada lo bien que lo he pasado leyéndolo y lo mucho que os recomiendo que os hagáis con este libro.

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