Reseña: La Voz del Amo, de Stanislaw Lem

La voz del amoLem es un autor al que me he ido aficionando con el paso de los años y con con el paso de sus obras. Un autor que recuerdo que en mis años de instituto me costaba un mundo leer pero el cual intentaba e intentaba, por verlo alabado en las revistas de Ciencia Ficción que leía por gente que me admiraba su criterio. Y ha sido así, con la edad, y después de viajar por Congreso de Futurología, Solaris, Retorno a las estrellas, La investigación (sorprendentemente de zombies) y Máscara, regreso a él gracias a que Editorial Impedimenta ha publicado ya varias de sus obras, con una edición de bolsillo de alta calidad y mejor aún, aportando nuevas traducciones a los textos de Lem. Libros a los que si entras en su mundo, caerás seducido a un estilo diferente de intrigas futuristas o de tintes filosóficos y metafísicos.

Stanisław Lem nació en la ciudad polaca de Lvov en 1921, en el seno de una familia de la clase media acomodada. Se considera de modo unánime que su primera novela fue El hospital de la transfiguración, escrita en 1948 pero no publicada en Polonia hasta 1955 debido a problemas con la censura comunista. La investigación (también publicada por Impedimenta), fue considerada «contrarrevolucionaria» por las autoridades polacas. Pero no fue hasta 1951, año que publicó Los astronautas, que por fin despegó su carrera literaria y escribió a partir de ese momento, grandes novelas de CF. Esas que han hecho del polaco, un maestro indiscutible del género.

La Voz del Amo es un libro más inteligente que yo. Mi punto de vista es el de un lector rápido el cual repasa varias veces las páginas que mi cerebro le cuesta asimilar. Me ha pasado con dicha novela pero ya os digo que es, porque para mí, siempre ha sido todo un reto enfrentarme a este autor. La Tierra ha recibido un misterioso mensaje desde el espacio, y varios miles de científicos reciben la tarea de descodificarla. Fracasan (esto no es un spoiler se revela al principio). La Voz del Amo tiene un aire a la visión privilegiada que tuvo Richard Feynman en el Proyecto Manhattan: una búsqueda científica de gran importancia, con personal altamente inteligente, muchos de ellos de opinión fiable y todos ellos interferidos de alguna forma por varias facciones militares y políticas. Lem abarca completamente las limitaciones y las debilidades humanas en este libro. Esa raras habilidades que un autor de CF no tiene (Modo Ironía: ON). Pero La Voz del Amo no trata el drama en el laboratorio. Lem se centra en la búsqueda intelectual real de descifrar una transmisión extraterrestre. Y no duda en abordar los temas filosóficos, biológicos, físicos, químicos y probablemente otros que mi cerebro no detecta. Todo lo que eso supone, se cuenta desde la perspectiva de uno de los científicos, ciertamente un genio matemático, pero cuyo papel parece ser en su mayoría un prototipo de causador de problemas intelectuales, de estos que parecen nacidos para realizar preguntas incómodas.

Narrada como un largo y proceloso informe, ese incesante que se llama Peter Hogarth cuenta a través de sus memorias su trabajo en el desierto de Nevada en un proyecto del Pentágono. Donde comienza a descifrar un misterioso mensaje que…, que es misterioso y terrible para nuestro mundo como lo que se propone. Pues todo indica que “el consejo divino” que se nos da, es la construcción de una bomba de fisión. Hogarth decide entonces que no se debe permitir tal conocimiento.

Con una traducción de Abel Murcia y de Katarzyna Moloniewicz, me vuelvo a encontrar con una nueva joya de la literatura de fantástica a la que doy gracias a la editorial por recuperar. Visionaria, profunda, estamos ante la crónica narrada por el gran maestro de la ciencia ficción Stanislaw Lem, del primer contacto del hombre con una civilización extraterrestre. Lem tuvo aquí una mayor apreciación de lo extraño que llega a ser el Universo. Y lo puso en papel. La mayoría de los autores presentan la vida extraterrestre como algo que puede ser entendido en el futuro, y sin una enorme dificultad, pero Lem se siente cómodo al suponer que nunca descubriremos qué demonios está sucediendo… Y en eso estoy totalmente de acuerdo con el ya maestro desaparecido.

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