Reseña: Lobo. Se pira a Hollywood, de Alan Grant, Carlos Ezquerra, Kevin O´Neill y VVAA

lobo_sepiraahollywoodUn mortal cazador de recompensas que no cree en ninguna ley, bueno sí, en la que sus músculos y puños puedan aportar. ¿Su propio código de honor? Miedito da, Lobo mola por muchas cosas: por su independentismo, por lo malvado de su look ochentero-motero-heavy-metalero… Es el último czarniano, y no es el único por casualidad, se ha cargado a todos los demás seres de su raza por el bien, por el regusto, de quedar el único. Como personaje diferente, molón, de culto, sería la mejor palabra que lo define; ha gozado de una gran variedad de autores y se ha intentado colar en varios crossovers y macroeventos sin mucho éxito, en mi opinión. Repito: lo que gusta de Lobo es su yerma y solitaria identidad. Por eso su mejor época, la más molona es ésta que está editando ECC Ediciones en sus ya consagrados geniales formatos en cartoné.

lobo_sepiraahollywood02Una época gloriosa donde el gran Alan Grant (buen apellido) se rodea de un enorme elenco de dibujantes para hacer las delicias de los amantes del humor negro. Once dibujantes le acompañan: Vince Giarrano (Batman: Knightfall), Christian Alamy (Green Lantern), Carl Critchlow (Juez Dredd), Steve Ellis (Green Lantern), Frank Gomez (Kamandi), Kevin O´Neill (La Liga de los Hombres Extraordinarios), Martin Emond (White Trash), Robert McCallum (Juez Dredd), Kieron Dwyer (Capitán América) y Alex Horley (Sharky); con especial mención al siempre magnífico y paisano nuestro Carlos Ezquerra, al que sigo siempre desde su magnífico Juez Dredd.

Lobo: Se pira a Hollywood reúne los números del #22 al #27 de la serie pero también los especiales Lobo Annual 3, Lobo goes to Hollywood, Lobo: I quit y uno de los números con los que más me he partido la caja: Bounty Hunting for Fun and Profit. Y abre el tomo I quit (Lo dejo) donde se “ilumina” bajo su propio riesgo Lobo y donde hace una apuesta con su amigo Jonas a que puede dejar de fumar. Y bueno, Lobo no es, digamos, más agradable de tratar durante la retirada de la nicotina…, si ya para los humanos es un suplicio… Un tomo donde encontramos lobo_sepiraahollywood04así en general a Lobo haciendo sus pinitos en el cine con un montón de referencias humorísticas a personajes, actores y directores conocidos del séptimo arte. Pero sin dejar lo que verdaderamente le concierne: ser un buen cazarrecompensas paso a paso y con ejemplos didácticos y violentos. Celebrando por el camino un cumpleaños de lo más brutal, erótico-festivo y viajando en el tiempo, sudándosela todas las realidades alternativas que pueda estropear y haciendo aparición estelar en el festival de motoristas más salvaje del universo.

lobo_sepiraahollywood03Entre las novedades de cada mes siempre hay tomitos-joya (como ya sabéis que los llamo) de los que merece la pena hablar y dar a conocer por su contenido. Tomos bastante económicos, con guiones y dibujos muy por encima de su precio. Insisto: cómics que merecen la pena destacar. Ejemplo de ello es, al igual que alguno de sus anteriores, Lobo: Se pira a Hollywood. Lobo es un personaje que hace honor a la palabra «macarra». Desdichado y desenfrenado, del que siempre da gusto saber de él.

Cada poco, unos cuantos números, devorar tomos así de macarreo y risas, llenan el alma. Nuestro alma salvaje, esa que deseamos liberar en breve para no saturarnos, con el triste día a día de trabajo, vida casera y más trabajo, nos atañe. lobo_sepiraahollywood05Un personaje con el que te ríes, disfrutas viéndolo dar palos y todo lo que puedas imaginar.

Lobo se introdujo – aunque inicialmente rara vez se utiliza – como villano “hardboiled” en la década de los 80s. Donde salía publicado, lo petaba. Hacía honor a su estereotipo de chaqueta de cuero, amante del Metal chulesco, mentón manchado de cerveza, ese tipo odioso, todo lleno de músculos, que podías encontrarte en la carretera montado en una Harley o en un bar de ambiente. Lobo: Se pira a Hollywood muestra todo eso y además está lleno de gore y diversión. Aboga por el cine gore…, y es imposible aburrirse con este personaje que nunca debe faltar en ninguna cómicteca que se precie.

¡Y cómo posa el tío!

 

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