Reseña: Balas Perdidas, de Matz, Jef y Walter Hill

balasperdidasEs ese mundo de los sueños, de las musas, ese paraíso al que tanto guionista y escritor desean acceder; un lugar bendito. También malévolo, donde residen grandes tramas por escribir, algunas de las cuales nunca llegan a ver la luz. A todo guionista-escritor le ha pasado. Guiones-novelas que se intentan y nunca llegan a tener final o nunca llegan a publicarse porque parecen estar malditas. Una maldición pesa sobre esas tramas, nunca jamás llegarán a verlas-leerlas gente más allá del entorno cercano del guionista-escritor.

Balas Perdidas es una superviviente de este mundo del que os hablo. Pues también hay supervivientes. Historias que de buenas a primeras alguien las recuerda, el mismo director, escritor, guionista (ya de éxito) las recuerda y apuesta por ella. Ya es más fácil rescatarla. Y repito, Balas Perdidas es una de ellas.

Walter Hill (1942) es un director, guionista y productor de cine estadounidense, conocido especialmente por haber dirigido la película de culto The Warriors en 1979. Pero ahí no queda la cosa, ni mucho menos, su primer guion fue un western que nunca se llegó a adaptar a la balasperdidas01pantalla grande (¡¿Balas Perdidas?!). Luego escribió The Getaway y Hickey and Boggs; llevadas al cine en 1972. Como director comenzó en 1975 dirigiendo Hard Times, y poco después escribe The Warriors. Su pasión por el western que tanto dio que hablar a mediados de los 70s hace que le lleguen toda una serie de éxitos. Está considerado como uno los máximos estandartes de cineastas que modernizaron el cine estadounidense como Spielberg, Lucas, De Palma, Scorsese y Coppola, entre otros. Driver, La Presa, Forajidos de Leyenda, El Fugitivo, Limite: 48 Horas, Calles de Fuego, Danko: Calor Rojo o El Último Hombre balasperdidas02con un gran Bruce Willis, son para mí sus mayores éxitos. Bien, pues Balas Perdidas es un guion de Hill que nunca llegó a filmarse. Rescatado para ser convertido en cómic por Matz y Jef. Ahí es nada. Lo curioso es que siendo Walter Hill un norteamericano de pro, tan nuestros como somos, un título tan suyo, con todas sus características, ve la luz como cómic europeo.

Balas Perdidas cuenta la historia de Roy Nash, cuando de buenas a primeras se ve agraciado por poder salir de prisión en plena Ley Seca debido al pago de la fianza por un famoso capo de la mafia de Chicago. ¿Qué pide? Por qué estos “señores de la guerra” siempre requieren algo de uno, ¿no? Sí, exacto. A cambio, deberá “hacer un encargo”: acabar con tres tipejos que se quedaron con un botín y asesinaron a uno de sus hombres. ¿Y por qué sabe que aceptará? Siempre van sobre seguro sí, lo primero que buscan es “asegurarse” los balasperdidas00tratos. Sabe que aceptará por que Lena, una exnovia de Roy estará de por medio, la usan de cebo, no han sido nada escrupulosos en los detalles de meterla en el ajo… Además saben que Nash es un bala perdida, no un casquillo no un vaina, un disparo entre las cejas cuando se lo propone. Tiene reputación de hacer un buen trabajo cuando quiere… Pero quizás el mafioso no sepa que es capaz de ocultar sus verdaderos sentimientos hasta el último momento. No le gusta que le utilicen.

A partir de un guion escrito por el propio Walter Hill, Matz elabora una impactante historia a grandes rasgos. Con todos los ingredientes del género, una verdadera película de suspense en papel. Al comienzo, todo lento, luego tiros, muertes, balas balasperdidas04por doquier al final. Con todos los requisitos de lo que se ha dado en llamar «hardboiled», es más, diría que Hill (pese a trabajar en cine) fue uno de los creadores de este subgénero de ficción policíaca y criminal que deparó en la tan de moda novela negra. Aunque el hardboiled se distingue de esta en que presenta una gran cantidad de escenarios en los que intervienen componentes como la extrema violencia, asesinatos y distintos contextos eróticos que incluso derivan en sexo explícito. Es decir, Balas Perdidas.

Me ha encantado pues rápidamente entras en el papel de Nash. Haces como lector, un retrato de lo que harías tú en su situación y no andas muy desencaminado de lo que Nash desata. Se enfrenta contra sus balasperdidas03acciones y actitudes, en realidad, y en este aspecto, la historia es un éxito. El dibujo puede llegar a confundir en ciertos momentos, ciertos rostros muy semejantes. Aunque lo principal es el movimiento, la escena que arrastra a todos incluido al lector, y provoca que llegues a un final muy típico del mejor Walter Hill.

El tomo incluye como colofón una entrevista muy curiosa a este enorme guionista y gran director del cine de acción setentero. Para mí era indispensable tenerlo en mi cómicteca, vaya. Un cóctel explosivo de los que gusta vivir de vez en cuando.

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