Reseña: Sombras de Identidad (Nacidos de la Bruma V), de Brandon Sanderson

Sombras de identidadQue Brandon Sanderson publique una novela siempre es una buena noticia para los aficionados al género fantástico. Que además esa nueva novela forme parte del universo que comenzó con aquella maravilla que es El imperio final, pues tanto mejor. Y es que El imperio final dio comienzo a la saga conocida como Mistborn (en español, Nacidos de la bruma), una de esas series de libros que todos deberían leer. La historia que comienza en El imperio final se alargó durante una trilogía entera (los otros dos volúmenes son El pozo de la ascensión y El héroe de las eras) y todo parecía indicar que ahí se acababa la historia.

Pero para Sanderson, el universo que había creado daba para mucho más, de forma que el cuarto volumen (Aleación de ley) encajaba a la perfección en el mundo que había creado, aunque ocurría doscientos años después de los hechos narrados en la trilogía, en un mundo que había evolucionado a una suerte de Far West, y con un trío protagonista que cautivaba a los lectores desde casi la primera página.

Pues bien, Sombras de identidad comienza poco tiempo después del final de aquel Aleación de ley. Sanderson explica en una nota introductoria que varias obligaciones le llevaron a retrasar la escritura de este volumen, pero que ahora que ha podido centrarse de nuevo está todo preparado para la llegada de un sexto y séptimo volúmenes. O sea que tendremos metales para rato.

El universo creado por Sanderson es absolutamente increíble. Existe una especie de magia que no es tal en realidad y que tiene que ver con el uso de los metales. Sinceramente, es demasiado complicado explicarlo en unas líneas, pero lo mejor que tiene es que todo suena lógico, creíble y factible en las novelas. Y comprensible, que tampoco es moco de pavo.

Los personajes siguen siendo uno de los puntos fuertes de sus novelas. Aquí Waxillium sigue siendo el rey de la función, un personaje mucho más limitado en poderes de lo que era Vin en la trilogía inicial, y eso le hace también más humano. El contrapunto cómico (y surrealista) lo pone su compañero de batallas, Wayne, un hombre obsesionado con los sombreros, capaz de ralentizar el tiempo y de imitar a la perfección a cualquiera que desee. Wayne es, una vez más y como ocurría en Aleación de ley, lo mejor del libro. Y cerrando el trío protagonista, Marasi, que pone el punto de lógica y realidad necesarios.

La trama de Sombras de identidad es pura novela negra. Hay un nuevo asesino en la ciudad y parece que está amenazando la vida del gobernador. Waxillium debe investigar las pistas y tratar de detenerlo antes de que la ciudad sucumba al caos. Obviamente, porque estamos hablando de Sanderson, la trama principal está aderezada de cientos de cosas más. En este caso hay referencias a la política, a la corrupción, la importancia de la historia y al funcionamiento de las clases sociales, factores todos que referencian a nuestra realidad de una forma sutil.

Pero además Sombras de identidad tiene un detalle más. Está mucho más conectado con la trilogía inicial de lo que en apariencia lo estaba Aleación de ley. Aquí hay referencia directa a los hechos que acontecieron entonces, e incluso nos reencontramos con dos personajes de aquella primera trilogía. Y no digo más al respecto, pero puedo asegurar que son momentos que emocionan y que además, aventuran que algo más grande está por llegar. De nuevo, conociendo a Sanderson, podemos estar seguros de que esos fragmentos son apenas unas piezas de un puzle que ya se está moviendo.

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