Reseña: Dororo, de Osamu Tezuka

dororoOtra de las obras originales del maestro Tezuka que tenemos disponibles en librerías es su genial epopeya Dororo. El recuerdo de la infancia de Tezuka cuando iba con sus amigos “de aventuras”, que pronunciaban “Dorobō” (ladrón) como “Dororo”, inspiró el título de esta obra. Aunque en los documentales que estuve viendo, y en un anime también, se explica que el nombre en realidad es un término meridional en la prefectura de Hyakkimaru, que significa “Pequeño Monstruo”.

Dororo es un manga japonés del maestro de maestros, Osamu Tezuka. Escrito en los 60s, sufre de la moda de aquellos años en los que las tramas con demonios eran populares entre la emergente y cambiante sociedad. Es un thriller disfrazado de realidad, una vieja historia del oeste, de esas de las que tanto se han debatido y que se han asimilado con el folklore norteamericano; pues cambiándolas de escenario vienen a ser el dororo00mismo género pero en distintos meridianos. La trama de Dororo gira alrededor de un rōnin llamado Hyakkimaru y un joven ladrón huérfano llamado Dororo, el cual asegura ser el mejor en su puesto en toda la isla del Sol Naciente. Pero la trama inicial proviene de un desenlace fatal, durante el periodo Sengoku, cuando Daigo Kagemitsu, un temible samurái, decreta entregar a su futuro hijo a 48 demonios, a cambio de ver cumplido su sueño de conquistar el país. Con el tiempo, nace un niño deforme, al que faltan cuarenta y ocho partes de su cuerpo así que su ambicioso dororo01padre lo arroja al río, pero el pequeño logra sobrevivir y con los años, convertirse en un diestro espadachín llamado Hyakkimaru (Pequeño Monstruo).

Ambos se embarcan en una búsqueda, un viaje lleno de emboscadas, duelos esperados, retos inesperados y muertes por doquier; una lucha sin precedentes con el objetivo final de enfrentarse a los demonios que no solo le arrebataron partes del cuerpo, sino también su vida, sus ser, la gran beneficencia de ser una persona normal, después de que su madre fuera obligada a ponerlo a la deriva en el río, para que no fuera asesinado por su padre. Aunque el bebé fue posteriormente encontrado y criado por el Dr. Jukai, un curandero que usaba unos métodos de curación mágica y alquímicos para dar al niño las prótesis hechas a mano de los restos de niños que habían muerto en la guerra… ¿Menudo dororo04inicio, no? A lo largo de su viaje, Hyakkimaru va matando demonios pero durante el camino se entera de que Dororo guarda un gran secreto…

De todos los comentarios que ha habido sobre la obra de Tezuka estoy bastante de acuerdo con lo que dijo el gran Art Spiegelman, Premio Putlizer pos su obraza Maus: «Inventó una gramática completamente nueva para el cómic». Pero más si cabe con lo que se dijo en Publishers Weekly, los cuales aseguraban que las ideas de Tezuka se centraban en las cuestiones más profundas de la existencia humana. Totalmente eso pienso.

dororo03Un detalle del que tampoco os he hablado aún sobre las obras de Tezuka es como engaña su dibujo. Esos personajes animados de ojos grandes, en teoría tiernos, casi nunca lo son. Un dibujo amable que puede inducirte a historias bellas donde el amor brilla por encima de las montañas la mayoría de las veces…, pero nada que ver. Un dibujo amable que puede contener escenas que si te paras a pensar un poco, son viñetas realmente duras.

Tras casi mil páginas que he devorado como un león suelto en una hamburguesería; con las que he disfrutado como cuando era pequeño y me embarcaba en un gran libro de aventuras como pudiera ser La isla del tesoro o 20.000 leguas de viaje sdororo05ubmarino…; llegué a un final que me dejó algo espatarrado. Una de las obras más entretenidas de Tezuka es sin duda este Dororo con la que tu tiempo de lectura, tu entorno, casi se desvanece. DeBolsillo la publica ahora en un formato llevadero, un tomito-tochal ideal para degustar casi en cualquier sitio…, a la vez que haces brazos, jeje. Es lo que tiene el manga, es lo que tiene leer lo mejor de lo mejor de uno de los más grandes maestros de todos los tiempos y poder llevarlo contigo doquiera que vayas.

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