Reseña: Orquídea Negra, de Neil Gaiman y Dave McKean

orquideanegraNeil Gaiman y Dave McKean…, madre de dios para lo que ha dado este dueto. La combinación perfecta de alegorías filosóficas y metafísicas en tramas de guion junto a ilustración abstractas, lienzos nacidos para desarrollar. Era yo adolescente cuando comenzaron a rondar mi zona de confort la gente que empezaba a hablar de aquella seriaza de historias surrealistas, la siempre inevitable a comentar cuando se habla de Gaiman, la adorada por todos Sandman. Reconociendo que, como muchas otras cosas, al principio no me “entró”, pero que ante las constantes recomendaciones de un amigo bastante más mayor que debía verla con ojos más adultos; seguí leyéndola y fue que me encontré con la historia del escritor atascado que necesitaba “poseer” a una ninfa secuestrada para tener inspiración para sus libros…  Y ahí me enamoré. De Sandman y todo lo que vino después. Un paso más. Eso fue Neil Gaiman y David McKean en mi vida. Ya no era un niño: instituto, responsabilidades, carnet de conducir, leía orquideanegra11algunos cómics de Superman, X-Men, Archie, Batman y sobre todo mis amadas historias de Terror tanto en libros como en cómics. Pero quizás Gaiman me daba un poco de todo eso con sus historias.

Es obvio que DC Comics tiene lo que se llama el Universo DC, donde una gran cantidad de personajes interactúan en el mismo mundo. Un idea-logro que las dos franquicias más fuertes comenzaron a elaborar y que dio mucha consistencia a sus mundos. Es por eso que puedes encontrar en historias como Orquídea Negra (aunque no tengan nada que ver), referencias a personajes como Batman y Superman…, y dar así algo de “vidilla” (hoy me ha dado por las comillas) a historias que se forjan a base de realidad.

orquideanegra02ECC Ediciones continua trayéndonos estas novelas gráficas en cartoné, obras poderosas de un Gaiman y McKean en estado de gracia. Con una premisa que dura apenas una frase y que se presenta tan atractiva como el mejor tráiler que hayas podido ver últimamente. “En una sala de juntas anónima, una superheroína recibe un disparo en la cabeza. Las llamas consumen su cuerpo, y su asesino queda libre…”. Así comienza Orquídea Negra, una de las creaciones más notables de este tándem.

No me había percatado al leer esta novela gráfica, que Orquídea Negra era ya un personaje viejuno que rondó los cómics DC durante un tiempo. Pensaba que era un nuevo personaje traído a la vida por Gaiman y McKean. Así que cuando terminé, pensé: «Mmmm, una historia genial pero, ¿eso es todo? ¡Se nos dice que es un superhéroe, pero nunca lo vemos realmente en acción! Hasta que me entero de todos los otros orquideanegra03cómics donde podía leer/saber más sobre ella…, y me pongo a ello.

La historia se centra en Susan, la cual después de ser brutalmente asesinada, renace con fuerza como Orquídea Negra, un híbrido de planta y ser humano consciente. Vengar su propia muerte, la primera misión. Mientras intenta poner en orden sus recuerdos humanos y sus conocimientos con las plantas, investiga intentando desentrañar las conspiraciones que atentaron contra ella y que llevaron a su asesinato. Deambulando primero por las frías calles de una ciudad sin alma hasta deparar en el poderoso corazón del Amazonas. Un viaje lleno de secretos inconfesables, dolor y sufrimiento. La sorpresa de un orquideanegra01camino del que jamás se pudo separar.

Realmente me gustó el argumento, y el arte… ¡Buah! ¡Qué os  voy a decir! Dibujacos que te evaden una forma suntuosa y sensual… Me moló como esta historia trata el tema ecológico de como salvar la Tierra del cambio climático sin ser un guion demasiado político o predicador. He leído libros que intentan transmitir este tipo de mensaje y algunos de ellos se basan sobre todo en política pesada y con un objetivo poco esclarecedor. Pero Orquídea Negra no cae en la trampa. También me gustó mucho las notas de Neil Gaiman incluidas como extras al final de tomo. Detallitos que tenía presente mientras escribía la obra.

Un título para salir (sin salir) del pijameo común. Un guion maduro de dos de los grandes, contemporáneos nuestros, de autores consagrados del noveno arte. Molar, tenía que molar.

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