Reseña: Poussy Integral, de Peyo

poussyAyer mismo os hablaba de la gran importancia de que se sigan recuperando clásicos con el paso de los años. Es importante para el aficionado tener a mano todo o casi todo aquello que le ilusiona leer. Y es gracias a este gran momento comiquero de publicaciones que estamos viviendo, con los integrales sobre todo, que vamos teniendo por fin a mano grandes obras que siempre nos entretuvieron y molaron. O de los que oímos hablar y nunca pudimos leer por no estar en el sitio justo en el momento adecuado.

Me ocurrió con Poussy que un par de primos de mi padre (muy pequeños respecto a él, casi de mi edad), vivieron bastantes años en Francia, hijos de emigrantes españoles. Recuerdo ir a su casa cuando regresaron Sevilla, y ver sobre el escritorio del mayor un tomo de Poussy. Un gato que yo rápidamente asocié con Silvestre de los Looney Tunes, por mi influencia americana pero que me atraía bastante porque el dibujo no cuadraba, me atraía saber porqué era diferente, más pequeño y… en francés. Incongruencias de una mente inquieta. Supongo que habréis dilucidado ya que aquel primo de mi padre, niño que apenas hablaba mi idioma, mucho menos iba a dejar que un mocoso extraño como yo pudiera disfrutar-leer-ensuciar-con-manos-de-galleta-de-chocolate, aquel cómic que estaba leyendo en esos momentos. Bueno, allí quedó. Pero gracias a esta memoria fotográfica que poseo, puedo recordar situaciones con tan solo ver una ilustración. Y llega el día, treinta años después, que mi corazón se excita al poussy02ver que Dolmen Editorial edita un integral con ese gato llamado Poussy en la portada. La misma imagen que permanecía en mi cabezón. En mi disco duro.

Para la mayoría de los lectores, Peyo es sobre todo el padre de Los Pitufos, Johan y Pirluit y Steven Sterk (como mucho). Se olvidan con demasiada rapidez o mejor dicho diría que apenas se conoce por estos lares, a un pequeño personaje muy simpático por el que Peyo fue fuertemente aplaudido en su país natal. Hablo de el gato Poussy, para el que ideó bastantes gags y viñetas desde 1949 a 1991. Casi cuarenta años, ya que fue una serie que le acompañó durante toda su carrera, en la que cada poco ponía su imaginación, en la que trabajaba con pausas largas o cortas según otros proyectos que tenia entre manos y le proporcionaban más éxito. Pero poussy01no deja de ser curioso que gracias a este gatito fue en realidad por el que comenzó en el negocio de los cómics.

En su primera publicación en el diario Le Soir, los gráficos de la serie fueron bastante modestos. La idea principal estaba diseñada…, su hueco libre era tan solo a media página, cortado en cuatro viñetas alineadas horizontalmente o dispuestos en dos más anchas. Era algo de moda en los diarios dejar estos huecos libres para relleno de gags en formato ilustrativo. Como muchos otros autores e ilustradores de la época, era interesante trabajar en ello. Peyo también se sumó a la idea pues por entonces tenía en mente unas referencias gráficas debido a los inspiradores cortos de animación de Walt Disney que había visto hacía no mucho. Peyo era un amante total de uno de ellos titulado Tres gatitos huérfanos, publicado en 1935, que narra las aventuras de tres gatitos en una serie de cortos visuales. Peyo estaba enamorado de esa obra. Y así surgió Poussy. Aunque debido a la sobrecarga de trabajo tuvo que confiar el dibujo de la obra en 1969 a De Gieter o a Daniel Desorgher en 1977. Sin embargo, los guiones molaban, poussy03seguían molando gracias al maestro belga, por supuesto.

Con este súper chulo integral en tapa dura que nos trae Dolmen, se recopilan todas las placas originales de Poussy. Encuentra así su sitio en nuestras librerías y cómictecas, una genial edición que ningún amante del mejor cómic europeo debería perderse. Una oportunidad única de conseguir uno de los cómics que más influyeron en las revistas juveniles y publicaciones dominicales de la época. Poussy es un gato de lo más travieso. ¡Pero atención! Poussy es un gato real. Él no habla, sólo maúlla y las grandes preocupaciones que le atañen son comer, cazar ratones, dormir, ponerse en medio y estorbar, evitar perros y soltar maullidos a la noche. Lo dicho: un gato real.

Ppoussy04oussy se vuelve así una lectura tremendamente amena. Casi os diría que devorareis el integral en no mucho más tiempo que un TPB, pues sus aventuras se desarrollan en mitades de página y en la mayoría de los gags apenas hay o ni siquiera hay texto. Esto tiene dos modos de verlo: algo poco alentador o como debe ser visto; recordad que es tremendamente difícil hacer reír, divertir al lector y cuanto más corto sea el guion pues todo se multiplica hacia lo complicado. Y el mérito de conseguirlo se dispara a los cielos.

Peyo aquí demuestra su maestría para el detalle. Para lo que nació. Divertirnos con sus historias, personajes, mundos de ilusión en los que perdernos fácilmente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *