Reseña: Quien pierde paga, de Stephen King

quienpierdepagaCon este título que los traductores patrios se han sacado de la manga para evitar traducir el original inglés (Finders keepers), llega la esperada continuación de Mr. Mercedes (que por cierto, tampoco respetaba la idea del título original). En esta ocasión, el autor de Maine aparca a Brady Hartsfield. Sí, en efecto, el odioso villano del Mercedes apenas tiene un par de apariciones en esta novela, y dadas las circunstancias en que terminó el primer libro, son apenas eso, apariciones. Aunque, eso sí, dejan claro que el cierre de la trilogía le tendrá a él por medio. O eso parece apuntar.

En fin, metiéndonos en faena con Quien pierde paga, tengo que decir que su arranque es puro King. Si algo tiene el Rey del Terror es una facilidad pasmosa para crear personajes, describir momentos vitales y hacerlos tan creíbles que llegas a sentir que les conoces en persona. En esta ocasión King nos presenta dos líneas temporales separadas entre sí por algo más de treinta años. En la primera, la más antigua, Morris Bellamy ejecuta a sangre fría a un gran novelista. Y no lo hace por despecho o porque quiera robar su fortuna. Morris está enfadado porque el autor traicionó la esencia de su personaje principal, o al menos eso piensa él. Y de paso, robar los cuadernos en los que ha seguido escribiendo durante los años de retiro autoimpuesto.

La historia de Bellamy es la historia de una obsesión, de un fanatismo tan extremo como el que King ya retrató en Misery. Una historia que va encajando como las piezas de un buen puzle con la historia de Peter Saubers, la segunda de las tramas de esta primera parte, localizada en la actualidad. La suya es una historia de desesperación, la de un niño que ve como su vida va directa al desastre después de que sus padre resulte herido de gravedad en, ¡tachán!, el ataque de Brady Hartsfield y el Mercedes. Peter Saubers, que se da de bruces con un cofre enterrado en el campo que se encuentra detrás de su casa.

No quiero desvelar cosas de la trama, aunque tampoco esperéis encontraros con una historia con giros asombrosos y recovecos de la historia que os hagan estremecer. De hecho, superada esta primera parte del libro, lo cierto es que la cosa decae bastante. A mitad del libro aparecen en escena los tres protagonistas de la primera novela, con Hodges a la cabeza, pero ni siquiera eso consigue remontar una trama que no logra despegar del todo.

El mayor problema de Quien pierde paga es la simpleza de lo que cuenta. Para haber salido de la mente de un tipo como Stephen King, la novela no logra despegar del todo. Las motivaciones de Bellamy están bastante claras, su forma de actuar es coherente durante toda la novela, y Peter Saubers también parece un personaje de carácter y fuerza hasta que el libro llega a la mitad de su recorrido, y entonces pierde fuelle. Si uno se sienta y quiere entrar en su juego, puede llegar a comprenderlo, pero yo no sentí en ningún momento que estuviera justificado del todo el giro que Saubers sufre a mitad del libro. Y en consecuencia, el resto de la trama se me hizo un poco cuesta arriba.

Por lo demás, Quien pierde paga es Stephen King y eso es lo que vais a encontrar aquí dentro. Sin monstruos ni momentos terroríficos, eso sí, pero una narración ágil y directa, con descripciones precisas y justas, diálogos coherentes con los personajes y unos personajes (quitando esa segunda parte de Saubers) brillantes.

Que por cierto, King no logra reprimir del todo su faceta de escritor fantástico. Apenas unas pinceladas, sobre todo en el epílogo, pero ahí están. A mí, al menos, me hicieron sonreír.

Una verdadera pena, porque disfruté mucho de Mr Mercedes y sin embargo este Quien pierde paga me ha dejado bastante frío.

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