Reseña: La chica de Paname Integral, de Laurent Galandon y Kas

la chica de panameBajo un ángulo realista, Laurent Galandon al guion, y Kas al dibujo, vuelven a visitar una obra de las que hacen época. Una historia que fue noticia en la lejana París de principios del siglo XX pero que ha llegado a nuestros días. Y lo hace llevándonos de la mano a una trama basada en hechos reales, en especial, una historia sobre la vida de Amélie Elias, la cual se hizo famosa con el apodo de “casquete de oro”, ya imaginarán por qué.

O no.

Bueno, para eso estoy yo hoy aquí.

París, 1897: monumentos, luces, bailes populares… y los jóvenes delincuentes dominando las calles y asustando a los honestos ciudadanos. Amélie acaba de salir de la adolescencia y sueña con un futuro distinto. Para nada quiere la agotadora vida que han conocido sus padres. Prefiere vivir, divagar en una París donde solo los la chica de paname02ladrones, o pícaros mas bien, prosperan. Un enorme gueto machista donde pocas alternativas le quedan a las mujeres hermosas, que no sea “ofrecerse al mundo”.

La chica de Paname es la historia de una joven a la que jamás se le pasó por la cabeza convertirse en lavandera u otro de esos trabajos sufridos donde jamás tendría la oportunidad de encontrar a un hombre apuesto, pañuelo al cuello, con un buen fajo de billetes que tuviera la intención de sacarla de la inmundicia…

Ahora, metida en ese nuevo mundo para ella de corrupción y mentecatos que usan la fuerza bruta, Amélie sigue sin abandonar sus sueños. Convertirse en actriz. Así que cuando aparece un marinero, un mafioso, un amante de los de la chica de paname03verdad, comienza a ver la luz y a evocar una vida ideal. Y por que no un trabajo honesto. No va a abandonar esa lucha.

Pase lo que pase.

La chica de Paname Integral contiene dos álbumes en su interior. El segundo, llamado El hombre de los tatuajes, actúa como cierre, y habla aún con más fuerza, del dinero, el amor. Ambos tienen una marca, una delgada línea fácil de cruzar donde el Bien y el Mal en un porcentaje muy alto se obvia. Ambos tienen una franja que lleva fácilmente al dolor. A la pena de estar sola como Amélie parece estar en un mundo de gente que miente, oculta cosas; proxenetas, que gddfgdfusan la violencia y la lucha por un mísero franco.

Un segundo volumen que confirma lo gran artista que es Kas, dado que los colores de dibujo son dignos del mejor de los maestros. Es un poco apabullante ver la grandeza que aporta a una historia un dibujo tan ideal, tan interesante, como lo que hace en el colofón de la trama, este autor.

Amélie Elias murió a los 55 años en París pese a que partió de la triste por entonces Orleans. Prostituta francesa famosa conocida por los matones de la Belle Époque, intermedió en la lucha de dos bandas de mafiosos en aquella denostada ciudad de barrios oscuros. Lo curioso es que el milagro siempre se encuentra donde asdasmenos se busca. Quién le iba a decir a Amélie que su salvador sería un tal Manda, mafioso conocido por la policía y también por las demás organizaciones…

La felicidad a corto plazo.

Salir del país para evitar ser degollados. Después de dejar la prostitución, sin renunciar a tomar otros amantes, “casquete de oro” finalmente hizo vida en París casándose con un zapatero. Un sencillo obrero. Lo que había evitado toda la vida, con ello finalizó su paso por el mundo.

Una historia que aún se cuenta en ciertos barrios parisinos. Que ha visto guion en película, y ahora en este genial integral que publica Ponent Mon.

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