Reseña: Quien pierde paga, de Stephen King

quien pierde pagaQuien no quiera ver la grandeza de Stephen King, de todo lo que ha hecho por la literatura con sus escritos, de todo lo que ha hecho por el lector; no tiene sentido común. Y eso que el sentido común es el más común de los sentidos. King con sus historias costumbristas sazonadas de Terror ha hecho leer a cantidad de personas que no hubieran pasado en su vida de leer unas cuantas páginas en el periódico. Un ejemplo claro es, que casi no conozco a nadie de mi edad, que no haya leído de algún modo al maestro de Maine. Ora por su novelas de bolsillo, las más vendidas del mundo, ora por las películas basadas en sus escritos, el autor más adaptado de todos los tiempos.

Y está vivo.

Y los homenajes continuos tienen que ser ahora. No a titulo póstumo. Ahora que él pueda sentirse orgulloso de lo que es; un grande, alguien con un don que ha sabido aprovecharlo, un tipo con un poder de enganche con el lector como jamás se haya visto… Una celebridad literaria que ahora vende, pero que en su día asustó llegando a vender millones de libros en todo el mundo. Y los críticos se asustaron. Y tuvieron que preguntarse que estaba pasando. A ese tío había que pararlo, ya sea con críticas infundadas, ya sea…

Pero eso no ocurrió. Los que hemos disfrutado del Tito King desde sus inicios, sabemos que nada en absoluto podría con él. Nada podría con nosotros. Nada puede con todo lo que nos ha hecho sentir con sus novelas. Nada puede con esos momentos lectores inolvidables que nos ha dado. Eso, lectores constantes, no nos lo quitará nadie. Y ahí lo tenemos, con casi setenta tacos y sigue escribiendo. Como no debe ser, su última novela llega de la mano de Plaza & Janés. Como siempre, la editorial que nos trae sus novedades y libros desde hace décadas presenta nuevamente al Rey con otro novelón. Por supuesto, King ha trabajado este territorio antes. La historia de un lector enamorado y obsesionado de su autor favorito, como ya hiciera en su magnífica Misery.

Quien pierde paga (Finders Keepers) es la segunda novela de una trilogía declarada que se iniciara con Mr. Mercedes. Ya en librerías, vuelve a meternos el miedo psicológico en el cuerpo. Encontramos así a Morris Bellamy utilizando la metáfora de una historia de amor clásica para definir las emociones turbulentas de su autor favorito: «Al igual que el destino se interpuso entre Romeo y Julieta. Esa comparación parece absurda aunque perfectamente apta. Soy un amante». Por desgracia para el “objeto” John Rothstein, Morris se siente traicionado. Rothstein es un autor de culto, creador del personaje Jimmy Gold. Pero Morris Bellamy está fuera de sí: Rothstein ha dejado de escribir, y en su última obra, el personaje Jimmy Gold ha traicionado sus ideales. Por lo que Morris decide matar a ese estúpido autor que idolatra. Un insensato que ha perdido la razón. Planea así vaciar su caja fuerte para llevarse toda su pasta y el más preciado de los tesoros: sus notas y novela jamás publicada de Jimmy Gold. Y Morris lo consigue. Lo esconde todo. Pero la policía lo pilla y lo mete en la cárcel por otro crimen. Treinta y cinco años más tarde, un chico llamado Pete Saubers encuentra el tesoro y ahora son él y su familia los que están en peligro.

Al mismo trío dispar de héroes que Stephen King nos presentara en Mr. Mercedes (Edgar Award 2015 a la Mejor Novela) se les presenta una ardua tarea. Un verdadero fan no tiene remordimientos en ir demasiado lejos. Stephen King siempre ha bebido los vientos por introducirse en la tan de moda novela negra. La primera parte de la novela está contada en dos partes. 1978 y 2010. Y ahí ya enlaza una serie de acontecimientos, un preludio de lo que ocurrirá en el tramo final. Prepara el tema para el desenlace al que se enfrentará Bill. Un inicio realmente bueno de los que hacía años que no degustaba y final de los que no suele hacer King. Un autor nuevamente en su salsa mostrándonos personajes tan reales como nuestros propios vecinos.

Después de saber más y más de cada uno. Aparecen Bill Hodges, Holly Gibney y Jerome Robinson y así King nos cuenta que fue de ellos después de Mr. Mercedes. Como su vida ha cambiado desde los hechos acontecidos en 2010. En mi opinión, no es necesario haber leído Mr. Mercedes. Pero si ya la “viviste”, esta parte te molará mogollón. Es como ver los créditos de un film basado en personas reales.

Quien pierde paga marca el esquema clásico del autor. Saber más del interior de cada personaje, manteniendo al lector expectante, enganchado, para después pasar a la acción haciéndonos sentir incluso afinidad por el malvado de la trama. Que nadie piense que es otra Misery, nada que ver, más bien es una obra que se acerca al estilo de evolución de personajes, de argumentos en ciudades de pocos habitantes de Maine, al estilo John Connolly. Una trilogía que no sé por qué me recuerda bastante a lo que hace otro autor de Maine como es Connolly, amigo de King, pero al estilo del Tito en muchos casos.

Quien pierde paga ha superado todas mis expectativas. Segundas partes (aunque no lo sean al cien por cien), sí pueden ser buenas. Incluso mejor que las anteriores. Quién lo iba a decir.

3 comments

  1. Francisco dice:

    100% de acuerdo contigo en tus apreciaciones sobre King pese a cosas como Cell

    • Juan José Castillo dice:

      Sí, amigo Francisco, tiene sus devaneos. Pero es normal en un autor con tantos escritos. Lo difícil es volver a las andadas con buena calidad a pesar de los años…

  2. Jesús dice:

    Excelente reseña. Me ha gustado mucho el alegato inicial sobre la narrativa de King. ¡No puedo estar más de acuerdo! Además, con guiño a mi novela favorita del autor, “Misery”. Disfruté como un niño con la lectura de “Mr. Mercedes”, así que espero no tardar en tener su continuación en mis manos. ¡Saludos!

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