Reseña: La Guerra de los Robin, de Tom King, Patrick Gleason, Mikel Janín y Scott McDaniel

LaGuerradelosRobinMola ver que aún quedan historias por descubrir de las que en principio piensas que no están hechas para ti, y te sorprenden. Nunca me hizo demasiada gracia el personaje de Robin. En mi opinión, fue uno de los autoimpuestos por aquella moda sesentera de ponerle un sidekick a los grandes superhéroes para que los jóvenes lectores tuvieran alguien con quien identificarse. Ya que al parecer era impensable por entonces (para nosotros) identificarse con gente tan poderosa (y tan mayor) como Superman o Batman. Creo que este era el motivo por el que Robin nunca me cayó bien. Sin embargo, como nunca cierro la puerta a nada, mucho menos a un buen cómic o libro, y quizás porque nunca pierdo la esperanza de encontrar algo que me mole sobre alguien que no me atrae; sólo por eso, encontré La Guerra de los Robin.

El guionista revelación Tom King (Grayson) capitanea a un grupo de autores como Patrick Gleason (Robin: Hijo de Batman), Mikel Janín (Liga de la Justicia Oscura) y Scott McDaniel (Nightwing) en una historia decisiva para cualquier personaje que haya llevado el nombre de Robin. guerradelosrobin05La Guerra de los Robin contiene así, los números #1 y #2 de la serie, más Grayson #15, Detective Comics #47, We Are Robin #7, Robin: Son of Batman #7, Gotham Academy #13, Red Hood/Arsenal #7 y Teen Titans #15; donde se desata la locura y vemos a cantidad Robins enfrentándose a policías, Robins contra Robins, Robins versus el Tribunal de Búhos, el ascenso de los Comodines, además de un Damian salvando a la ciudad de Gotham. Cuando la ley persigue al Colectivo Robin, todos los que alguna vez han asumido la identidad del Chico Maravilla entran en acción en Gotham City: Dick Grayson, Jason Todd, Tim Drake y Damian Wayne (hijo de Bruce y actual Robin), incluso Jim Gordon, ahora Batman, que se ve obligado a darles caza…

Pero nada es lo que parece, y menos con el Tribunal de los Búhos guerradelosrobin04en la sombra. Con un gran comienzo, La Guerra de los Robins te mete en vereda muy rápido. Damian Wayne vuelve a Gotham City pero no es feliz. Hay niños por toda la ciudad que se hacen llamar Robin, Bruce Wayne ya no es Batman y el GCPD está dirigido por gente que no debería. Y las cosas se ponen peor cuando aparecen Red Hood, Red Robin y Grayson. Un regreso de tantos y esperados por tan pocos, que da paso a los Robins “funcionando” en las calles de Gotham City como si no hubiera un mañana.

¡Una batalla de Grayson contra el Tribunal de búhos! El caos por todas partes, la policía paralizada, la corrupción de GCPD bajo el mando de los Robins, Batman debe elegir un bando y la Corte Misteriosa de Búhos detrás tirando de las cuerdas, para no mucho después dar paso a Tim Drake luchando contra Jason Todd en una guerradelosrobin02jaula de acero corrugado. Lugar en el que sólo los jueces miembros del Tribunal de Búhos decidirán quién va a escapar de allí con vida.

Pero hay más. ¿Qué pasará cuando la verdadera guerra llegue a las puertas de la Gotham Academy? A medida que se dibujan las líneas de batalla, muchos de ellos tendrán que decidir por que bando tomarán partido. Hermano contra hermano, la guerra se recrudece y los Robins parecen estar a punto de la destrucción mutua.

Me gusta la idea esa que se está dando en DC Cómics de formar arcos argumentales completos, picando de un lado y otro, partiendo de una idea principal que en principio iban a ser para un par de números. Ser desarrollados en guerradelosrobin06otras colecciones. Siempre lo pensé. Se pueden formar arcos argumentales largos, casi completos, y unirlos y que queden como historias integras muy resultonas. Bueno, me parece ver que esta idea no está solo en mi mente, sino en todo cerebro de guionista o escritor.

La Guerra de los Robin trata del sueño y la desesperación de unos chicos que por su juventud y destreza se sienten poderosos. Pero dicha jovialidad casi nunca lleva de la mano a la sensatez. Y si para ello se ha recopilado un tomo integral entretenido, molón y con un desenlace curioso cuando menos; parece que todos esos acontecimientos que se nos narran ya debieron estar escritos en el universo de la buenas historias por contar.

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