Reseña: Los Hombrecitos Integral (1976-1978), de Seron y Mittéï

loshombrecitosUna de las puntas de flecha del buen momento del cómic que volvemos a vivir es la recuperación de clásicos que, o bien teníamos olvidados, o bien jamás pensamos volverlos a ver disponibles y en un formato tan bueno como merecen; tapa dura con cartoné y como no, en formato integral.

El que muchos títulos aún se mantengan escaneados, ha facilitado gratamente esta labor. Y con ello, y un gran esfuerzo para que el aficionado siga disponiendo de lo mejor, encontramos a Dolmen Editorial lanzando titulazos de época como Los Hombrecitos (Les Petits Hommes). Una serie de cómic franco-belga, de aventuras y humor, creada por Pierre Seron, y los guionistas Desprechins y Jean Mirette (alias Mittéï), a finales de los 60s.

Aunque se finalizó casi cincuenta años después. Voy a partir de cero, para que los más viejóvenes lectores puedan asentir más de una vez con la cabeza mientras van leyendo esta reseña; y el que llegue con nuevos ojos, disfrute descubriendo un tesoro que se creía perdido.

Publicada originalmente por Ediciones Dupuis, estos personajes aparecieron por primera vez en la revista Spirou #1534 (jajaj sí, no está mal el número, estos franceses…). Fue el 7 de septiembre de 1967 y hasta loshombrecitos022015. ¿Y qué encontramos? En el pequeño pueblo de Rajevols comienza la aventura. Un investigador encuentra un trozo de meteorito en su jardín. Lo que no sabe es que su descubrimiento cambiará la vida de los habitantes del pueblo. Este peñasco de piedra espacial, si la tocas, reduce tu tamaño hasta hacerte minúsculo. Pero no se detiene ahí la cosa, ya que un simple contacto físico con una persona ya “infectada”, causa el mismo efecto. Maravillosa premisa, ¿no?

Con esta base, comienzan a darse toda una serie de aventuras y desventuras con las que viajaras a un fantástico mundo con todo lo que significa poder usar el poder de esa piedra para el Bien… o para el Mal. O para seguir sobreviviendo, por ejemplo. Y después de que toda la gente del pueblo termine encogiendo, ¡no loshombrecitos03tendrán más remedio que crear una nueva ciudad! ¡Eslapión! Gracias al Dr. Joachim Hondegger, los hombrecitos obtienen también con celeridad una tecnología muy avanzada, lo que les permitirá enfrentarse a todas las dificultades que empezarán a surgir…, como buen cómic franco-belga, con cada álbum.

Dolmen Editorial nos trae estos maravillosos tomos, recopilados por año de publicación. Aventuras, en este caso, como las que vieron la luz entre 1976 y 1978. Más historietas inéditas (sí, totalmente), inéditas en español. En Las zarzas del samurái, los habitantes de Eslapión deberán enfrentarse a unas gigantescas y voraces plantas cuyo origen se desconoce y cuya vida al aire libre, se vuelve totalmente imposible por su culpa.

loshombrecitos04Estoy muy de acuerdo con que el diamante en bruto, la joyita argumental del tomo (y me da que una de las mejores de la serie) es la aventura que Renaud y sus compañeros, protagonizan durante los dos álbumes llamados El triángulo del diablo y El pueblo de las profundidades. Un misterio a desvelar ubicado e inspirado en el eterno enigma del Triángulo de las Bermudas. Salpicado con un “dulce” paseo por la mismísima Atlántida.

Estos pueden ser los guiones más completos que trae pero el tomo se acompaña de más historias dignas de recordar. Un ejemplar que se puede leer independientemente de los anteriormente publicados. Historias cortas y atractivas como Un ángel pasó por Eslapión, la cual abre el tomo, y que fue publicada en un ejemplar de la revista Spirou y te provocará una sonrisa, sobre todo, si la degustas en Navidad.

Además de un cierre de ejemplar con un colofón de extras y una buena labor de documentación para detallar a todo lo que el mundo de Los Hombrecitos se refiere. Una serie que combinaba el humor y la Ciencia Ficción de forma genial. Que estaba destinada a convertirse durante cinco décadas en uno de los cómics europeos de loshombrecitos5referencia. Un detallazo a regalar/se él o para el viejóven pero también un nuevo mundo a descubrir para el interesado o recién llegado (“ado”, “ado”).

O como en mi caso, para dar pie a mi peque a nuevos mundos chulos por descubrir. Mostrarle así uno de los cómics con los que su padre (y su abuelo) disfrutaron en algún momento de su vida. Con los que viajaron tan lejos como cerca.

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