Reseña: Lobo. Detective Privado, de Alan Grant, Val Semeiks, Kevin O´Neill y VVAA

lobo_detective_privadoHay personajes con los no debes salirte de su época clásica. No, a menos que ya hayas leído todo lo bueno de esos años. Flipado, alucinado, ten en cuenta que en un porcentaje muy alto, si Lobo ha llegado a nuestros días, es que merece mucho la pena seguir con él.

Otra cosa que me gustaría aclarar (por que algunos parecen no entenderlo), es que no todo lo clásico te reporta a los 50s y 60s. Lo clásico para la chavalería actual, esa época casi le suena a trogloditismo. Viejuno, arcaico, ni se imaginan ponerse con ello. Sin embargo, lo clásico para ellos son los benditos 80s y 90s. Décadas donde en la primera hubo mucho bueno (eso oyen constantemente), y en la segunda, mucho macarreo desesperado. Donde Lobo está en el podio con medalla plata. ¿Saben por qué? Por que le ha serrado la cabeza al que estaba en lo más alto del podio…

Lobo es un personaje tan macarra, desdichado y desenfrenado, que siempre da gusto volver a él. En especial, si no has devorado aún aquella gran época que se marcaron Grant, Semekis y O´Neill con el personaje.

lobo_detective_privado01Con Lobo reirás, disfrutando viéndolo dar palos y todo lo que a carne suena cuando choca con más carne. Cuando alguien hace referencia a un antihéroe en el cómic, este rostro blanquecino siempre aparece en mi mente. Para nada goza del simbolismo de Superman. Para nada goza de la profundidad de Batman, con el que ya hizo tándem en Batman/Lobo. Todo lo contrario. Lobo es más que un estereotipo de motero. Grande y musculoso, se puede decir que es un personaje-casi-dos de los cómics publicados por DC Comics.

Creado por Roger Slifer y Keith Giffen, apareció por primera vez en Omega Men #3 (junio de 1983). Es un alien que trabaja como mercenario interestelar y cazador de recompensas. Se introdujo en la continuidad como villano “hardboiled” en los 80s, haciendo honor a ese estereotipo macarra tan de moda. Ese tipo odioso, con músculos detrás de las orejas, que podías encontrarte en la carretera montado en una Harley y al que jamás pensarías echarle la bulla por no poner el intermitente. Durante años, entraba y salía de ciertas series. Hasta que tuvo su oportunidad en solitario a principios de los 90s. Ya os digo: en el cómic que salía, lo petaba.

lobo_detective_privado02Lobo: Detective Privado contiene los números del #13 al #21 de la colección original. El equipo formado por el guionista Alan Grant y el dibujante Val Semeiks se une a un elenco excepcional de artistas invitados: Kevin O’Neill (Marshall Law), Howard Porter (Liga de la Justicia 3000), Phil Jiménez (Los Invisibles) y Carl Critchlow (Batman/Juez Dredd). En El Último Czarniano abandonaba el oficio de cazarrecompensas para dedicarse al negocio de la música. Finalmente consigue aquí sus quince minutos de fama cuando coge una guitarra y golpea algunos acordes con energía. Y si eso no le sirve para ganarse un puesto en las listas, siempre puede utilizar la bandurria para golpear a algunos ejecutivos de esas compañías interestelares de grabación que tanto vacilan.

¡Él ha nacido para el Heavy Metal! ¡¡¿OH NOOO?!!

Luego nos introducimos en P.I., el arco más largo que contiene el tomo. Donde Lobo viaja a una quema para escaldar a la fundición de El Bastardo. Lobo abre la puerta a la iniciativa empresarial, encaminándose a ser un nuevo investigador privado que camina por las calles de la ciudad con un martillo. Él tiene su propia oficina, su gabardina, lo que no tiene es clientes. Y hay que pagar el alquiler. Puuufff… Pero pronto se ve inmiscuido en una trama en la que tiene que quitarse las botas de agua para lobo_detective_privado03ponerse las de cemento. Desvelar un plan militar secreto que podría convertir todo el menaje de hogar en… ¡bombas!

Tres aventuras por número continúan las serie. ¡Bienvenidos a Quesilandia!, cuenta como Lobo y su nuevo compañero de fatigas Jonas, intentan salvar un parque de atracciones amenazado por un loco asesino. Pero, ¿no se dan cuenta de que van vestidos de conejo? ¿Rosas?

En Incidente en un servicio de caballeros, Lobo y a Jonas se ven inmersos en una emboscada tendida a la mafia del señor Joe Pesni en… ¡un baño de hombres!

El Regreso del Taxista Espacial cierra el tomo con proyectiles de fragmentación a cascoporro, ventiladores de porcelana por los aires, explosión de tuberías y esfínteres débiles “soltándose” cuando ven a Lobo llegar. Con un cameo de Goldstar, encontramos a Lobo pidiendo un taxi después de… Un terrible problema. Para poco después darse cuenta de que lo que dicen por ahí es lobo_detective_privado04verdad:

¡No hay nada más infesto de virus que ir en el asiento de pasajeros de un taxi!

Lobo: Detective Privado es otra chulada de tomo a tener. Indispensable ya toda esta época, todas estas aventuras, un volumen donde se vuelve a las historias más disparatadas del Universo DC. El devaneo, cachondeo y el humor, con la cantidad exacta de líquido espiritual, perfecto, para rellenar esa copa de balón que contiene la refrescante Ciencia Ficción en formato cómic.

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