Reseña: En las montañas de la locura, de H.P. Lovecraft

enlasmontañasdelalocuraEn las montañas de la locura es un clásico. Estamos hablando de un libro escrito en 1931 y que ha cautivado a miles de lectores a lo largo de los años. Guillermo del Toro, sin ir más lejos, lleva varios años intentando levantar una producción cinematográfica sobre este libro. Lovecraft, referente directo de autores de terror actuales.

Y bien, es innegable su valor como clásico, su estatus de referente, su potencia como novela en 1931 tuvo que ser ciertamente alucinante. Me lo puedo imaginar. Para el que no sepa de qué va la historia, es un texto escrito en primera persona por un geólogo que participó en una expedición al ártico que acabó descubriendo algo mucho más impactante y aterrador de lo que habían ido a buscar y que, años después y con este texto, intenta advertir a nuevos exploradores para que se mantengan alejados de aquel lugar. Porque lo que allí descubrieron, oculto tras unas montañas titánicas, alberga horrores inenarrables y descubrimientos que pueden darle la vuelta a cualquier conocimiento humano.

Lo cierto es que el texto es una narración espectacular. Lovecraft maneja el lenguaje con una capacidad doctoral (un cierto gusto que resulta excesivo por palabras como primigenio y eones). De hecho, es tan sencillo imaginar que esa es la forma de hablar del personaje que cuenta la historia que cierto excesos resultan comprensibles y aceptables.

Pero al igual que digo eso tengo que decir que En las montañas de la locura me ha parecido una hija de su tiempo. En 1931 debió resultar un bombazo, años después aún tuvo que seguir fascinando a lectores de todo el globo terráqueo, e innegablemente ha sido referente de cientos de libros y películas que han venido después (y me viene a la mente todo el inicio del primer Alien), pero hoy, 2016, la lectura resulta pesada. Muy pesada.

Para empezar porque poco de lo que cuenta resulta nuevo. El imaginario actual está lleno de historias similares (que como he dicho, muchas habrán partido de esta obra como referente) y no resulta fascinante lo que cuenta, no tanto como el cómo lo cuenta o el cuándo fue contado. La historia, por tanto, no golpea a la mente del lector de hoy. Y el ritmo resulta extenuante. Al final es un libro en el que juega con la tensión del estar a punto de sin llegar nunca a culminar. Excesivamente descriptivo (montañas, parajes, aparejos, recorridos, coordenadas, estratos, descubrimientos… apenas hay acción en el libro. Es cierto que tienen momentos que siguen siendo muy potentes (cuando Lake va narrando sus descubrimientos por radio al protagonista, incluida la disección de los extraños organismos que encuentra en la cueva) pero en general resulta lento y demasiado plano.

Y toda la recta final, en esa ciudad laberíntica que encuentran al otro lado de las montañas, bueno, ahí me dio la sensación de que Lovecraft optaba por perder la sensación de realismo y deductibilidad que había guiado a su protagonista hasta el momento para poder narrar los eventos pasados que jamás, de ninguna manera, el geólogo podría haber conocido. La forma en que está explicado es interesante, pero resulta poco creíble… dentro de lo increíble que es toda la trama, quiero decir.

En general, un libro que se me ha atascado. Al que reconozco sus cosas buenas y su importancia como referente pero que creo que ha quedado desfasado a todos los niveles.

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