Reseña: El Olor de los Muchachos Voraces, de Frederik Peeters y Loo Hui Phang

elolordelosmuchachosvoracesHay modas que se pierden con el tiempo. Desaparecen. Van al limbo. Pero tal y como dice la teoría del Universo Expandido, se expande y se contrae y así eternamente; esto significa que todo lo que pasó una vez, lo volveremos a vivir. Que vivimos en un bucle en el que sólo tiempo y espacio cambian. Más fácil: las buenas modas siempre regresan.

Estamos viviendo una nueva fijación por el género western. Y eso mola. Os hablo de un western evolucionado, con más presencia de novela negra entre líneas, y con una ambientación de parajes desolados, acosados por tribus indias, más místicas que hostiles. Si te mola el género o quieres darle una oportunidad pues sientes que hay algo en este nuevo cómic que te atrae: sólo tienes que echar una visual para ver que hay ciertas obritas en formato cómic, libro o cine que te lo ponen muy fácil. Tramas potencialmente buenas que te engancharan con muy poco. Quién me iba a decir (o le iba a decir a mi padre), que algún día me molaría tanto el tema Lejano Oeste, vaqueros, indios, colonos en el Nuevo Mundo buscando conquistar tierras baldías. Toda una cantidad de tribus indias como referencia. Toda una serie de terrenos inhóspitos con mucho entorno lúgubre por descubrir. Grandes inspiraciones que nos llegan de la gran pantalla como The Salvation, Slow West, Bone Tomahawk o la maravillosa The Hateful Eight de elolor00Tarantino. ¡Y también cómics! Los hay. Y buenos. Y donde tal vez no lo esperabas. En editoriales de calidad como Astiberri, sin las cuales muchos no podríamos vivir.

En ella acaba de ver la luz El Olor de los Muchachos Voraces. Un guion donde asistimos a toda una serie de acontecimientos que se van entrelazando con el paso de las páginas de un modo soberbio. Entramos de lleno en las tierra yermas de Texas. 1872. Ha terminado la guerra y el gobierno americano reanuda las campañas de exploración de los territorios situados al oeste del Missisipi, enviando a nuevos colonos con el fin de…, eso, colonizar. Pero también a tipos que trabajan como sabuesos informadores para aportar datos sobre las tribus indias, como y donde se alojan. Y número de habitantes que tiene. Imaginaréis para qué…

elolor03Tres personajes llevan adelante la trama. Tres personajes que no son quienes dicen ser. Un juego de diálogos, un tejemaneje, que se va desvelando con el paso de las páginas. Que traerá consigo ciertas reflexiones con intención de situar aún más al lector. El geólogo Stingley piensa aprovechar el viaje para atribuirse un inmenso terreno aunque eso conlleve expulsar a los comanches. El fotógrafo Oscar Forrest aportará fotos del viaje, sin embargo, esconde algunos secretos que quizás trunquen la misión. Es francés y con su cámara dedicó tiempo a “cazar” espíritus, y en su país fue acusado de estafa así que tuvo que salir pitando hacia el otro lado del charco… O eso dice. Y un “chico para todo” que les acompaña. El joven Milton que también huye de su pasado por una razón que cambiará el destino de la compañía.

elolor01Como trasfondo, todo un personaje en discordia. El Lejano Oeste. Las llanuras de Texas. Los místicos indios americanos en su primera fase de adaptación al extraño. Extrañas imágenes capatadas con la cámara de Óscar. Curiosas sombras que merodean el campamento y la todopoderosa naturaleza disponiéndose a desvelar turbios secretos.

Loo Hui Phang y Frederik Peeters se adentran en el género del western para distorsionarlo y pervertirlo. Para crear una historia que perdurará en tu memoria. Una trama basada en datos históricos reales pero en ocasiones sencilla y delatora como el amor, o una mirada de soslayo, lo puede ser. Ríos y lagos de color ocre. Un estilo cuidado de viñetas y guion ágil, una obra muy recomendable a medias entre Frederik Peeters, un Comunicador Visual que en 2001 era nominado al Premio Alph’Art al mejor álbum del Salón del Cómic de Angoulême y que con su novela gráfica Píldoras Azules (http://astiberri.com/products/pildoras-azules-pildorasazulesampliada) ganaba el Premio Töffer de la Villa de Ginebra en 2002 y además era nominada a Mejor Obra Extranjera en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2005. Todo junto a la creativa señorita Loo Hui Phang. Escritora, guionista y directora francés, nacida en Laos.

L.10EBBN002384.N001_LodGarAff_Ip001p112_FRUn tándem que con Astiberri nos publica El Olor de los Muchachos Voraces, en el mismo año que su país natal. «Un western de escenas fuertes, un género clásico en el que trabajar y poder distorsionar los códigos. Una historia de hombres donde la mujer tiene mucho que decir», dijo Loo Hui en una entrevista reciente.

Obras que gusta tener en tu cómicteca, en tapa dura, y con un diseño chulo de portada para gozar. Un nuevo titulo de esa nueva oleada de gusto exquisito por un género que brilló años atrás, y que ahora vuelve con fuerza. Como el amor.

Como el Universo.

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