Reseña: El Hombre Montaña, de Gauthier y Fléchais

El-hombre-montañaExisten álbumes para perderse sobre todo en sus evocadoras ilustraciones. Historias llenas de sueños y de otras realidades lejos de ésta…; a la vez tan lejos, a la vez tan cerca.

De una sentada he tenido el gusto de devorar esta joya del cómic francés, esta bella historia llena de metáforas hacia el amor fraternal y la fantasía. El paso o abandono del mundo infantil hacia la dureza de la vida como persona mayor. Afrontar la pérdida de un ser querido siempre es algo complejo, duro y cuando eres joven, inusitado. Cada persona reacciona de una forma distinta y cada situación es un mundo, pero tenemos que estar ahí, saber ponernos firmes ante tal prueba y cruzar el puente del dolor y el “hasta pronto”.

A ello te enseña, o te prepara, El Hombre Montaña, de Severine Gauthier y Amélie Fléchais. El mérito de su obra es doble pues aparte de contar con ilustraciones dignas de lienzos en los mejores museos del noveno arte, cuenta también con un breve guion que con muy poco, dice mucho.

El Hombre Montaña no es sino otra joya para leer/poseer en una estantería donde brille la Fantasía en todo su esplendor. Y para ello Norma Editorial nos trae este pequeño diamante del otro lado de los Pirineos. Una chulada de obra en la que podremos ver como el apoyo y la comprensión ante situaciones (por no decir la peor situación a la que El-hombre-montana03nos sometemos algún día), y hacerle frente.

Gauthier y Fléchais nos traen una onírica fábula de una calidad exquisita sobre la aceptación de la muerte. Un argumento poquísimas veces tratado en historias ilustradas que bien pudieran atraer a los niños en un principio, pero cuyo álbum, dibujos y guion delatan que es un titulo que está justo en esa raya que delimita lo adulto de lo infantil. Pero no está de más que ese mismo adulto, el más ilustrado lector que se precie, use con su descendiente esta obra para que descubra “el hecho” a través de una bellísima alegoría.

Allí es donde encontraréis el agua más pura.

En El Hombre Montaña se cuenta la historia de un intrépido pequeño y su abuelo a los que le encanta viajar. Juntos han recorrido mil y una aventuras, el mundo entero, sitios dignos del mejor relato fantástico, pero los obstáculos son cada vez peores, más dificultosos para el abuelo, más incomprensibles para el niño. El abuelo no puede seguir. Las montañas han ido creciendo durante toda su vida sobre su espalda y se han vuelto cada vez más pesadas. Ni siquiera el viento le puede ayudar…, o eso es lo que cuentan. Pero su nieto no se rinde y emprenderá una nueva búsqueda e El-hombre-montana00irá en busca del viento más intenso, aquel tan vigoroso, tan capaz, que dicen que es capaz de ignorar el peso de las grandes montañas…

El argumento es muy chulo. El desenlace también. Una historia en la que sus breves palabras parecen escogidas con palillos chinos. Seleccionadas con un gusto exquisito lleno de ternura. Muestra el paso de los años a través de bellísimas ilustraciones, como nada que haya leído hasta ahora. Casi puedes escuchar el viento recorriendo los páramos y en los altos fríos de montaña. Las bandadas de pájaros que no ayudan, los animales y sus comentarios sarcásticos trasladan perfectamente los problemas y los dañinos comentarios que nos hacen cuando más necesitamos de apoyo. Trazos suaves, figuras y colores indefinidos; páginas, cuadros llenos de detalles que evocan al texto. Algunas de las páginas poseen cierto “don” por el cual no habrá lector que no intente acariciar la hoja y relajarse mientras lee El Hombre Montaña.

Como os decía, unas muy dignas ilustraciones que abordaran la mente de pequeños con bellas imágenes y dulces ensoñaciones, pero que atravesarán la mirada de los adultos para El-hombre-montana04permanecer por siempre. Un relato crudo cuando percibes de verdad el trasfondo que quiere mostrar. Así que la fábula está servida. La fuerza luchadora de la juventud, los achaques de la edad del fatigado cuerpo del anciano, las enormes montañas como jorobas, una aventura digna de la mejores estudios cinematográficos para una posible versión animada. Todos los halagos son pocos para este argumento que pondrá los vellos de punta en su colofón, al fuerte, o le desprenderá una lagrimilla al más sensible. Un texto que muestra bonitas formas de ver la vida acompañando el sentimentalismo que nos gobierna en ciertos momentos, cuando llega lo que nunca pensamos que puede llegar.

No me gusta recordaros que sólo se es niño una vez. En ustedes está alargar ese tiempo de disfrute junto a vuestros seres queridos. Ayuda sobre manera leer historias así.

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