Reseña: Soda Integral 1, de Philippe Tome y Luc Warnant

sodaintegral1Fue a principios de los 80s cuando la revista Spirou sufrió casi una ruptura cuando los jefes de redacción comenzaron a tener problemas entre ellos y hubo bastantes cambios de autor entre las series más destacadas. Un nuevo idealista había surgido entre ellos, alguien con un espíritu renovador que empezó a incorporar series con otros “estilos”. Es casi inevitable de hablar de Soda sin comentar este movimiento renovador de la historieta humorística francobelga.

Soda es una serie policíaca a la vez que tierna y violenta. Sorprende su seriedad en calidad de género negro pese a su dibujo humorístico. El protagonista es David Solomon –más conocido por su acrónimo Soda–, un curioso tipo con una doble vida como policía en Nueva York. Vive con su madre aunque esta piensa que su hijo es sacerdote, como ella siempre quiso. Los dos primeros arcos argumentales de esta serie contaban con tan sólo once páginas y cada uno fueron publicados en la revista Spirou en 1986. Después de aquel genial inicio, empezaron a llegar albumnes, éxito tras éxito. En especial: Ha muerto un ángel, Cartas a Satán, No Matarás y Dios murió anoche; con los que comienza este primer integral que trae calentito-calentito la siempre recomendable Editorial Ponent Mon.

sodaintegral1_02El padre de Solomon era sheriff en Providence. Cuando David llega a Nueva York se une a la policía pero en sus cartas le dice a su preocupada madre que se ha hecho cura, ya que le prometió que jamás tendría una profesión tan peligrosa como la de su padre. Por lo que cuando su viuda madre se traslada con él, se ve obligado a mantener el engaño con el temor de que la verdad le causaría seguramente un ataque al corazón. Hecho que le crea cantidad de problemas, y muchas ocasiones en las que Soda, casi derrotado por las circunstancias, casi resuelve decirle la verdad.

Soda es una serie con muchas virtudes. Si te atreves con ella, vas a vivir muy de cerca la vida un policía en sodaintegral1_04Manhattan. Se toca lo que supone en aquellos lares la religión, en particular el cristianismo. Y la muerte se puede decir que es omnipresente en cada álbum. Violencia urbana, la ruptura entre el mundo real y ciertas apariencias, especialmente a través de la dualidad del personaje. Su propia madre contradiciendo con su modo de ver a la policía, desmitificando el mundo del film de suspense y mostrando la línea borrosa que siempre existió entre el Bien y el Mal. Seguir a un tipo extraño que vende droga y cuyos movimientos parecen llevar a algo más grande. Caer rendido ante los extraños pasos de la siempre necesaria en este género, la dichosa ”femme fatale” que da misterio al guion. Liberar tensiones contemplando como la cagan una y otra vez los insensatos policías de a pie de la Gran Manzana. Persecuciones y tiros por doquier pero también el enfrentamiento contra un capo que parece conocer su doble vida y que atenta contra la de un verdadero sacerdote…

…, gente inocente herida, giros de tuerca en el guion con personajes que creías intocables, la muerte siempre a un paso. Soda te absorbe, se vuelve un personaje ambiguo y entrañable con cada historia. Un thriller apasionante. Un concepto genial. Una serie mítica de la que solo pudiste a hablar a los buenos entendidos del mejor cómic. Personajes secundarios que brillan por sí mismos como el Capitán de policía Pronzini, que a menudo lleva a sus mascotas a la oficina, acto que provoca las bromas de los demás oficiales. El sargento Babs, cuyos conocimientos de informática suelen serles muy útiles a Soda para uso de información. Martha, ama de casa y sodaintegral1_05mujer de Babs, feroz madre de cinco hijos, a la que Babs es infiel a menudo. La guapísima oficial Linda Tchaikowsky, socia de Soda en la lucha contra la delincuencia, a la que recoge y deja en en su casa cada día, siempre que alguno de los dos no acabe en el hospital… Y bastantes más. Personajes que hacen rico al personaje principal así como a cada uno de los arcos argumentales.

La idea de Soda nació a finales de los 80s cuando Philippe Tome, tras viajar a la ciudad que nunca duerme, para documentarse para la historieta de Spirou en Nueva York, vio que en aquel genial entorno había una inspiración grande y la capacidad para crear muchos personajes más. Regresó con una idea apenas elaborada de guión de lo que acabaría siendo Soda, como explicó en algunas entrevistas. «Con Soda, por primera vez, yo era completamente libre, en una ciudad que rebosa ese sentimiento, no me sentía atraído por el realismo de aquellos años. Pero me gustaba esa credibilidad de la que hacían gala autores como Greg o Tillieux, capaces de hacer existir a sodaintegral1_06personajes poco exuberantes en historias donde había humor y tensión», añade.

El creador gráfico de esta joyita del cómic europeo fue Luc Warnant, un belga que en el segundo álbum de la serie potenció definitivamente ese lado más sombrío del personaje, y que en mi opinión le da una terrible credibilidad a cada uno de sus actos. Un deleite de album el llamado Cartas a Satanás. Mas, reitero que por su dibujo Soda puede engañar. Quién imagine un cómic humorístico francobelga muy similar a la cuna del cómic español, se equivoca. Hay clichés, por supuesto, historias que están directamente labradas para un público mayoritario. Pero el lector de novela negra, thrillers o historias detectivescas, sufrirá una evocación constante a esas historias que ama y con cada página tendrá “tensión”. Soda es para ellos. Para mí, por supuesto. Me alegra saber que la serie da al menos para un par de integrales más.

Ganas, muchas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *