Reseña: Aleación de Ley, de Brandon Sanderson

aleacion-de-leyAleación de Ley es un volumen independiente pero al mismo tiempo relacionado con la trilogía Nacidos de la bruma (El imperio final, el pozo de la ascensión, el héroe de las eras). La mitología es la misma, los poderes de los metales y la ferruquimia existen y se utilizan de la misma manera, e incluso hay alguna evocación a personajes y eventos pasados… pero es un volumen independiente y como tal, podría leerse por separado. Aunque, que conste en acta, mi opinión es que el disfrute de la historia sería mucho menor.

Han pasado trescientos años desde los eventos narrados en el final de la trilogía. El mundo ha avanzado (y cambiado) y los avances tecnológicos han otorgado al entorno un ambiente que a nosotros como lectores nos recordará, sin duda alguna, al Salvaje Oeste Americano. Los trenes juegan un papel importante en la historia. Los alguaciles son como los sheriff de las historias de vaqueros, persiguen a los criminales y utilizan armas de fuego que son, básicamente, revólveres y rifles. La vida en Los Áridos es dura y polvorienta pero en la gran ciudad parece más civilizada, con una nobleza que se rodea de lujos y comodidades y mantiene algunos actos y formalidades que provienen del antiguo imperio.

Y, por supuesto, están los alománticos; los que pueden quemar metales y acceder a los viejos poderes.

Así, conocemos a Waxillium, un noble de nacimiento que decidió marcharse a los Áridos movido por su sentido de la moral, y que allí decidió convertirse en alguacil para luchar contra las injusticias. Un hombre capaz y valiente, un nacidoble (algo que Sanderson no tarda en explicar), que en las primeras páginas de la historia sufre un revés importante que le marcará profundamente.

Tras el prólogo, Waxillium ha regresado a la ciudad para hacerse cargo de la dirección de la familia, del linaje, tras la muerte de su tío. Poco acostumbrado a la vida noble, y abrupto en sus formas, no parece encajar en la ciudad pero se obliga a ello. Sin embargo, una nueva banda de delincuentes está poniendo en jaque a las familias nobles más poderosas, se hacen llamar los desvanecedores y nadie sabe cómo dan sus golpes. Wayne, un viejo compañero de Wax, acudirá para pedirle ayuda y, aunque al principio Wax se resiste, acabará metido de lleno en la tarea de encontrar y desmantelar a los desvanecedores.

Aleación de ley es un libro distinto a Nacidos de la bruma. No solo porque el marco temporal nos proporciona un mundo distinto (aunque igual en esencia) con personajes distintos, sino porque su tono general también varía en relación a lo que era la trilogía. Aquí hay un fuerte matiz de humor, sobre todo gracias a Wayne, un personaje que, en sus propias palabras, decidió que la lógica no iba con él y la intercambió por unos pepinillos. Wayne, y su relación con Wax, son lo mejor de la historia. Sus diálogos no tienen desperdicio y su manera de enfocar la vida y la moral resultan fascinantes como lector.

Todo esto sin perder de vista que es un libro de acción, comotodo buen western, y en eso Sanderson vuelve a demostrar que es un genio. Su forma de narrar sigue apoyándose de manera principal en los diálogos, pero cuando llega la hora de poner palabras a la acción, Sanderson demuestra que es capaz de llevarnos de la mano por verdaderas batallas y hacer que las veamos como si estuviéramos asistiendo al pase de una película. A pesar de que los personajes salten, disparen, tiren de metales o incluso vuelen.

Toda buena historia debe tener un villano a la altura. Y Miles Cienvidas da el pego, sin duda.

Una lectura fascinante de principio a fin. Entretenida, ágil y divertida.

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