Reseña: Devorar la Tierra, de Osamu Tezuka

devorarlatierraY la pregunta es: ¿Es posible que se te terminen todos los halagos posibles para un autor? Por lo menos, con Osamu Tezuka voy a intentar que no. Pues merece todo eso y más. Es increíble todo lo que este hombre fue capaz de crear de la nada. Un tipo con un don sin precedentes. No creáis que no he pensado varias veces en crear un blog sólo para él.

Con una obra con la que recorrer la Historia, nuestra historia, como Fénix (http://cronicasliterarias.com/2014/01/20/resena-fenix-de-osamu-tezuka/), o con una en la que conocer los límites insospechados del amor como La Canción de Apolo (http://cronicasliterarias.com/2014/08/13/resena-la-cancion-de-apolo-de-osamu-tezuka/), o mi penúltimo deleite como fue La Oda a Kirihito (http://cronicasliterarias.com/2016/01/27/resena-oda-a-kirihito-de-osamu-tezuka/), donde poner a toda una generación en tela de juicio por culpa de una extraña enfermedad. Obras que te ponen los vellos como escarpias al recordarlas.

Vuelvo a alucinar con un nuevo titulo lleno de evocaciones filosóficas, completista de pasiones de amor hacia la mitología clásica, pero siempre mencionando entre lineas los problemas que en ese momento le rodeaban. Obra nuevamente indispensable de autor. Devorar la Tierra, de Osamu Tezuka has de degustar pero ya. Un titulo que ha sido visto por muchos como la respuesta de Tezuka al movimiento dramático devorarlatierra01denominado “gekiga” que recorrió la década de los 60s; que hacía mención a un problema editorial y de algún modo social, en el que los autores de manga se negaban a que sus obras se difundieran como “manga o imágenes caprichosas”. Algo similar a lo que ocurrió en USA con el tema de “cómic” o “novela gráfica”.

Devorar la Tierra apareció como serialización en Big Comic en abril de 1968 y terminó un año después. La historia comienza en 1942 con la Batalla de Guadalcanal haciendo estragos en el Pacífico Sur, durante la Segunda Guerra Mundial. Dos soldados japoneses, Adachigahara Kitaro y Seki Ichimatsu, se encuentran con un soldado estadounidense moribundo que repite una y otra vez la palabra “Zephyrus”, a la vez que sujeta con fuerza en una mano la fotografía de una mujer terriblemente bella. Ambos soldados nipones quedan atrapados con la finura de esa mujer por el resto de sus días.

Veinte años después de la guerra, ninguno de los dos puede quitarse de la cabeza aquella preciosidad que una vez sus ojos vieron aunque fuera en una fotografía. Un buen día descubren a una mujer con un extraño parecido y el mismo nombre en Japón y uno de ellos envía a su hijo a saber más sobre ella. El predecesor, un neanderthal, un vividor como Gohonmatsu acepta. Lo único que le mola es emborracharse. Cuando Gohonmatsu alquila una habitación en el mismo hotel y se devorarlatierra03acerca a la musa descubre que esa misteriosa Zephyrus es seductora casi de forma divina. Se queda helado por el poder que tiene para atrapar a los hombres. Los deja sin voluntad. Sin embargo, pronto descubre que Zephyrus no es una mujer, de hecho, pertenece a una serie de siete hermanas que han jurado vengarse de todos los hombres por un dantesco daño hecho en el pasado… Son el Mal en sí mismo.

Brillantes las ideas de los mangas, perdonen que me repita. Con muy poco te crean una trama interesante. Luego se desarrollaran mejor o peor. Eso tendrá mucho que ver con el autor y en gran medida con la presión que sufrieron estos mientras los escribían. Es en este hecho donde algunos pasan a ser maestro, otros se quedan en el camino, y otros se vuelven dioses como Osamu Tezuka.

Devorar la Tierra representa un importante punto de inflexión en la carrera de Tezuka. Marca el comienzo de devorarlatierra02cierta exploración profunda al lado oscuro de la psicología humana. Sin duda, una de las tramas argumentales más adultas del maestro. El uso de la sexualidad femenina como arma y los abusos a las mujeres en la historia de la humanidad.

Tezuka es capaz de explotar su estilo, su arte y volverlo más estilizado. Dibujos que en ocasiones representan figuras extremas. En este caso, el hombre neo-primitivo inmune a los encantos de una mujer moderna tremendamente atractiva pero de mente retorcida por culpa de la actual civilización. También trata la transformación y el disfraz, cuestionando cómo las personas se comportarían si “ciertas mercancías” fueran de libre comercio.

Me irrito bastante cuando oigo/leo a alguien subestimar el Manga. A mi mente, no sé porqué ( o sí que lo sé), siempre acude el nombre de Tezuka. Este inepto que habla mal del Manga, habla sin condición y seguramente no ha leído a los mejores, me digo. No ha recurrido a lo más grande escrito e ilustrado en la devorarlatierra04tierra del sol naciente.

Recurrir a Osamu Tezuka es darte de lleno con una inmensa pared de buenas ideas, argumentos bien labrados, historias tan bien guionizadas que no puedes parar de leer hasta el final. Y luego está el humor entrelazado, que me encanta. Siempre gusta. Nada en la obra del gran Tezuka es simple. Osamu Tezuka es conocido, sobre todo, por ser el padre de Astroboy. Pero me da a mí en la nariz que ya en este país (my friends, ahora y no otro es el momento), gracias a lo que está haciendo ECC Ediciones por recuperar su obra; ya no tenési excusa.

Y por Devorar la Tierra podéis empezar perfectamente. Quinientas y pico páginas que se te pasan volando. Una lectura que recordarás toda tu vida. Siempre que tengas mujeres cerca, claro.

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