Reseña: El ladrón de días, de Clive Barker

elladrondediasSupongo que, como a muchos, no me gustan las fechas navideñas. Opino que son días cargados de nostalgia. Pero he de admitir que el día de reyes, donde todos volvemos a ser un poco niños, (o al menos disfrutamos cuando los más peques abren sus regalos), disfruto como un enano más. Tal vez a causa de esta añoranza de mi tierna juventud, siempre tengo un libro “infantil” en mi mesilla durante esta época. En esta ocasión un relato extenso, casi una novela corta, de Clive Barker titulada El ladrón de días , escrito en 1992 y publicado en castellano por Grijalbo en 1993. Sí, ese autor que suele asustarnos con seres que parecen haber salido del mismísimo averno, de ahí que la palabra infantil esté entrecomillada, pues este pequeño relato tiene un ligero toque de terror.

He elegido esta lectura para estas navidades por simple recomendación de un ávido lector y entendido en la materia a la par, si bien antes ya lo había leído en inglés en formato cómic. Son muchos los lectores a los que el señor Barker no es santo de su devoción debido, tal vez, a esa peculiar forma tan suya de enfocar el terror. Para mí es todo lo contrario, me han gustado todas y cada una de sus novelas. Es diferente, descriptivo y macabro, muy macabro. A veces, todo hay que decirlo, puede resultar un poco estrambótico.

Pero precisamente esos son los escritos que más me gustan del autor, especial mención requiere su gran desenvoltura sobre ello en el cuento corto. Su antología Libros sangrientos no tiene desperdicio alguno y todos sus relatos son altamente recomendados.

En El ladrón de días he encontrado una prosa diferente de todo lo que había leído del autor, y no por menos interesante. De hecho, recomiendo su lectura a todos aquellos a los que hayan disfrutado de obras como el cuento “infantil” Hansel y Gretel, Momo, de Michael Ende o la excelente recopilación de Roald Dahl titulada Historias extraordinarias, cuya serie aún sigue estando entre mis favoritas de todos los tiempos en cuanto a género fantástico.

Y fue precisamente viendo la película de Momo cuando recordé este excelente cuento de terror, pues en ambas historias el protagonista principal es el tiempo… o el robo del mismo.

“Harvey tiene diez años y desea que pase pronto febrero, un mes que considera muy aburrido y sin fiestas. En ese momento conoce a Rictus, un simpático personaje que pondrá fin a su problema llevándolo a la casa del señor Hood, un lugar donde siempre brilla el sol, todos los días son primaveras y todas las noches se celebra Halloween o las Navidades, todo con nieve incluida para, poco después, al despertar, amanecer nuevamente bajo un cálido y radiante sol. Por si esto fuera poco, la señora Griffin, la cocinera de la casa, siempre está dispuesta a cocinar para los niños del hogar el plato que deseen. Poco a poco, Harvey comienza a sospechar del lugar, le parece tan perfecto que no puede ser real. Cierto día, investigando por los alrededores, se da cuenta de que no es posible escapar y de que un día en este fabuloso lugar es como un año en la vida real. Cuando consigue, por fin, regresar a su verdadero hogar, han pasado treinta y un años, sus padres apenas lo reconocen, pese que para él apenas han sido unos cuantos días. Angustiado por el suceso, decide regresar a la casa del señor Hood para liberar a todos los niños y…”.

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