Encuentro con Juan Gómez Jurado, presentando su novela Cicatriz

cicatrizHe tenido la oportunidad de disfrutar del encuentro con el autor Juan Gómez Jurado que Ediciones B ha montado para bloggers y reseñadores de medios diversos como parte de la campaña de presentación de su nueva novela, Cicatriz. Atención: esto no es una reseña de la novela porque aún no me la he leído, aunque por todo lo que he escuchado en el encuentro, dadme apenas unos días.

No conocía a Jurado más que de algunas conversaciones cortas en redes sociales (la última, una gracieta en la que alguien señalaba que van dos veces en que ambos sacamos novela al mismo tiempo). El caso es que he descubierto a alguien muy cercano, buen orador y muy, muy, muy divertido. Algunas de sus bromas son irreproducibles, de hecho, porque perderían la gracia pero que quede claro que en la sala donde estábamos (debíamos ser dos docenas de personas) se han escuchado más de tres y cuatro carcajadas.

De la novela han hablado poco, curiosamente. Al parecer, Cicatriz esconde varias sorpresas a las que conviene llegar cuanto más virgen mejor, con el fin de disfrutar de la historia en toda su plenitud. Estamos ante un libro del que, los que ya se lo habían leído, destaca su agilidad y su capacidad para atrapar al lector. Un libro que quiere ser leído con avidez. La historia de Simon, un pringao que está todo el día delante de las redes sociales, en palabras del autor, al que le hace falta una mujer. Simon está a punto de sacar al mercado una aplicación que revolucionará el mundo digital tal y como lo concebimos…

Ciactriz es, de hecho, una historia de amor no correspondido. Simon busca el amor y lo busca en las redes sociales. Así, de forma insospechada, conoce a Irina y decide traérsela desde su país. Juan Gómez Jurado ha querido contarnos cómo nació el personaje de Irina y, como todas las cosas importantes del mundo, fue casual. Fue en Chicago, lugar donde luego se ambientaría la novela (también dicho por él, porque uno de los personajes está basado en alguien real que vivió allí), cuando volvía de estar con Patrick Rothfuss y caminaba por las calles aterido de frío. Al pasar por delante de un gimnasio viejo vio que todas las luces estaban apagadas menos una, la de una sala con un tatami donde una chica golpeaba un saco de boxeo con furia desmedida.

Esa imagen, que a él le pareció sacada de Million Dollar Baby, se le grabó en la cabeza. Llegó al hotel y empezó a darle vueltas, a preguntarse quién podía ser esa mujer, de dónde venía y qué le había ocurrido para que golpeara el saco con tanta fuerza. Porque, según él, no eran golpes de entrenamiento: había ira en ellos.

Y así, nació Irina. Jurado cree que es el mejor personaje femenino que ha creado nunca, el más interesante, y de hecho piensa que no será capaz de igualarlo. Cuando le preguntamos con qué personaje de la historia se identificaba, nos contestó que un poco con todos, que todos los personajes de la novela son él, que se desnuda en ellos, y que aunque puede que se identifique más con Simon, por ser como él en determinados aspectos (sobre todo los que tienen que ver con el aspecto friki), en realidad su personaje preferido es Irina. Simon es quien es él, Irina quien querría ser.

En definitiva, el arranque de la novela vendría a ser: ¿Y si ese amor que aparece a través de la distancia no sale todo lo bien que debería? ¿Y si la persona que has conocido y crees conocer resultara ser alguien muy peligroso?

También nos ha hablado del proceso de documentación. Este libro le ha requerido documentarse sobre todo en dos aspectos importantes: la parte informática e Irina. Respecto a la informática, Juan tuvo que hablar con ingenieros informáticos y gente que sabía de lenguaje de programación. A partir de ahí, el proceso es el que cualquier escritor de ficción realiza: aprender algo, olvidarlo y después manejar los datos moldeándolos para que se adapten a lo que necesitas contar.

La segunda parte, referente a Irina, tiene que ver más con el tema de los tatuajes, de cuando estos se utilizaban para contar historias en los gulags, donde podías conocer el recorrido vital de una persona siguiendo la tinta en su cuerpo. Pero aquí, de nuevo, es mejor no decir demasiado.

Al respecto de los tatuajes, una de las chicas presentes le preguntó qué se tatuaría él. Lo ha meditado un par de segundos antes de responder que se tatuaría una frase de Batman, el caballero oscuro: ¿Para qué caemos? Para aprender a levantarnos.

¿Por qué? Porque le gusta aprender de los errores. De los suyos y de los de los demás. Eso provoca que para él sus novelas nunca estén terminadas del todo, puesto que siempre habría algo que cambiar en caso de ponerse a ello.

A la pregunta esperada de por qué ambienta sus novelas en Estados Unidos, el autor ha respondido que se debe a algo tan sencillo como la necesidad de internacionalizar las historias, así como de conseguir creérselas él mismo. Para Juan, ambientar Cicatriz en España no tendría sentido, en parte por la propia idiosincrasia de este país. Estados Unidos, sin embargo, es fácilmente juan-gc3b3mez-jurado-fotoreconocible y aceptable para la trama por los lectores de todos los mercados en los que la novela se va a publicar.

De hecho, ha bromeado diciendo que si hubiera ambientado El paciente en España (recordemos que en esa novela el cirujano encargado de operar al presidente es chantajeado y obligado a matar al presidente durante la operación para salvar a su hija) la novela habría durado dos capítulos. Uno en el que el cirujano ni siquiera se plantea no hacerlo y el segundo con la petición popular de indulto. Las carcajadas en ese momento han debido oírse en toda la ciudad.

Hemos hablado también de su incapacidad para titular las novelas (ha reconocido que sus títulos originales no tenían demasiada gracia y que los editores se han encargado de corregirlos e impedir que, por ejemplo, Cicatriz se hubiera llamado La esposa rusa). Y a continuación hemos hablado de las referencias frikis. Ha reconocido que es un autor referencial, que le gusta incluir esos pequeños homenajes y que, además, esta novela se prestaba a ello por el mundo interno que tiene Simon: películas, comics, etc.

Un detalle más sobre la novela antes de terminar el encuentro: ha sido una novela difícil de escribir porque utiliza la primera persona del presente y, además, Simon no es un narrador confiable. Es una persona que se miente a sí mismo, por ejemplo a la hora de decirnos su peso, y eso le permite jugar con determinadas informaciones. Narrar en tercera persona y en pasado es más sencillo pero eligió esta forma de contar la historia porque quería que cuando empezaran a pasar cosas el lector se involucrara más al estar viviéndolo en primera persona.

Hubo más, pero este es el resumen más acertado que puedo hacer. Han sido un par de horas muy agradables y disfrutables. Eventos así no tienen lugar a menudo y para cualquier lector resulta enriquecedor, y para mí, como escritor también, lo ha sido por partida doble.

Ahora, permitid que me vaya a leer. Tengo Cicatriz esperándome. Ya os contaré.

2 comments

  1. Francisco dice:

    Que guay que comentéis libros fuera del fantástico y de autores españoles

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