Reseña: Un juego para toda la familia, de Sophie Hannah

UnJuegoParaTodaLaFamiliaSophieHannahSophie Hannah fue la encargada, hace algo más de un año, de recuperar a Hercules Poirot en una novela titulada Los crímenes del monograma, que ya fue reseñada en Crónicas literarias en su momento. Aquella novela plasmaba a la perfección las viejas novelas de Poirot y recuperaba una ambientación, un estilo y una trama que sabían a añejo y calidad. Aquel fue un libro que disfruté y me gustó pero que, a la hora de la verdad, no quedó grabado a fuego en mi mente como imprescindible.

Bien, pues Sophie Hannah ha regresado con una novela que ya no es esclava de la creación de otros, una trama cien por cien original y suya, titulada Un juego para toda la familia, que esconde tras ese título una trama que, si no queda grabada como imprescindible, desde luego rozará ese límite y se quedará muy cerca. Tanto me ha gustado, sí.

Aquí vamos a conocer a Justine, una mujer que ha dedicado gran parte de su vida a trabajar en el mundo audiovisual británico y que en el momento de empezar la novela está dejando atrás esa vida y el bullicio insoportable de la gran ciudad por una casa en un pequeño pueblo en el campo. Se marcha junto a su marido y su hija y está dispuesta a pasar el resto de su vida haciendo nada. Perdón: haciendo Nada. Así dicho queda extraño pero la forma que tiene el personaje (cuya trama vemos siempre en primera persona, desde el punto de vista de la propia Justine) de explicarlo es no solo original sino también una pequeña genialidad. Resumiendo: ella lo que quiere es, cuando alguien le pregunte a qué te dedicas, poder responde “a nada” y quedarse tan tranquila sabiendo que ha respondido lo correcto, que es feliz no haciendo nada y que le importan un pimiento las prisas, las necesidades, los “tengo que”, las obligaciones…

Vale, ese es el punto de partida pero Sophie Hannah no se anda por las ramas y se mete de lleno en harina en apenas unas páginas. A partir de ahí asistiremos a una doble trama. Por un lado, la historia de Justine contada en primera persona, que descubre un relato escrito por su hija (macabro es decir poco) y se asusta habida cuenta de que Ellen lleva unas semanas un poco rara. A regañadientes consigue sacarle algo de información: al parecer no está llevando bien que hayan expulsado a un compañero de clase por algo que ha hecho ella. Y Justine se compromete a visitar a la directora del colegio y arreglar la situación. Solo que cuando habla con la directora esta le dice que el supuesto expulsado no existe y todo es una invención de su hija… cosa que a Justine no acaba de cuadrarle. Y la forma de comportarse de la directora y de ciertos profesores resulta cuando menos extraña. Y por si fuera poco, recibe un par de llamadas amenazantes de alguien que parece conocerla a la perfección pero ella no tiene ni idea de quién es.

Alrededor de eso se articula una historia que descoloca en varios momentos e intriga hasta el punto de hacerte adentrarte en el texto con avidez, incapaz de dejar el libro a un lado. Y sin embargo, no es lo que más me ha gustado de Un juego para toda la familia, ni de lejos. Intercalado con la historia principal iremos leyendo los capítulos que componen el macabro relato escrito por la hija de Justine, la historia de la familia Ingrey, de lo que hizo Perrine y de cómo y por qué acabó muerta después de hacerlo. Un relato narrado con un estilo maravilloso, en apariencia juvenil pero más elaborado de lo que a primera vista uno podría pensar, con una complicidad para con el lector que resulta envidiable, y con un misterio o dos que también se te meten en la cabeza como lector y estás deseando desentrañar. Porque además el relato es fantástico, una de esas historias que uno al leer no puede hacer otra cosa más que aplaudir y envidiar no haberlo escrito. Una historia que comienza con una adolescente, Perrine, matando al hijo de unos amigos de sus padres. Una historia en la que sabemos desde el principio que terminará con la propia Perrine muerta también. ¿Quién la ha asesinado? ¿Por qué? Esas son las preguntas que te harás a lo largo de todo el desarrollo del relato.

Fantástica, por cierto, la disección de la familia Ingrey, cuyos cabezas de familia se aman a pesar de diferir en todo cuanto piensan, dicen o hacen, hasta el punto de hacer un pacto para criar a sus hijas: a la primera la criarán con una doctrina regulada, obligaciones y estrictos horarios. A la segunda la criarán dándole absoluta libertad para todo. A la tercera, Perrine, le tocará una mezcla de ambos métodos, lo que todos podríamos considerar que es lo normal, horarios y obligaciones pero cierto punto de libertad.

Lo dicho: creo que Un juego para toda la familia es una pequeña joya, una maravilla que no debería pasar inadvertida en las estanterías de las librerías.

One comment

  1. He leído varias novelas de esta autora y, en general, me gusta su estilo. Tengo pendiente “Los crímenes del monograma” pero creo que antes leeré este último libro que, por lo que cuentas, merece la pena. Saludos

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