Reseña: El pozo de la ascensión (Nacidos de la Bruma 2), de Brandon Sanderson

elpozodelaascensionEste verano cayó en mis manos un libro (gordo, todo hay que decirlo) titulado El imperio final. Era la primera parte de una trilogía y, tal y como dejé dicho en la reseña, me fascinó. Aquel libro me atrapó de una manera que hacía mucho que no me capturaba ningún libro. Bebí sus páginas con necesidad, con devoción, y en cuanto terminó supe que no tardaría mucho en hacerme con la segunda parte.

Un día y medio. Lo que me costó encontrarlo en una librería.

Bien, diré una cosa más: a falta de leer el tercer volumen de la trilogía os aseguro que Nacidos de la bruma debería ser una lectura obligatoria. Es tan maravillosa como emocionante y Brandon Sanderson es un narrador excepcional.

Dicho eso, y aunque es bien sabido que huyo de los spoilers en todas las reseñas que hago, tengo que avisar de que resulta absolutamente imposible reseñar El pozo de la ascensión sin referenciar la primera parte. Por tanto, no es que esta reseña vaya a contener spoilers de esta novela, pero sí que los contiene de la anterior.

Ok… El pozo de la ascensión da comienzo menos de un año después del final de la primera parte. Luthadel, la ciudad donde tiene lugar la trama, capital del Imperio Final, ha sido liberada del yugo tiránico del Lord Legislador, Vin es considerada una especie de santa por el papel que jugó en ello, la banda de Kelsier está situada en posiciones claves de gobierno y, en un curioso giro del destino que todos podrían haber esperado, Elend Venture ha sido coronado rey. ¿Había alguna opción mejor que el muchacho idealista, hijo de uno de los nobles más subyugados al Lord Legislador? O como bien murmura de vez en cuando uno de los miembros de la banda: ¿Queríamos derrocar el sistema y hemos acabado poniendo a uno de los nobles al frente?

Pero en realidad, Elend es una buena elección. No solo porque Vin confía en él sino porque conoce el sistema y ansía cambiarlo tanto como lo deseaba el propio Kelsier. El problema es que la situación que se les viene encima no es nada fácil: Luthadel está siendo sitiada. No por uno, ni dos, sino hasta por tres ejércitos distintos. Todos ellos quieren conquistar Luthadel, imponer gobiernos tiránicos en los que las cosas vuelvan a ser como eran cuando estaban bajo el mando del Lord Legislador, y sobre todo, por encima de todas las cosas, quieren el Atium. El gran tesoro del Lord Legislador… que Vin, Elend y los suyos no han sido capaces de encontrar todavía.

Para rizar un poco más el rizo: uno de los ejércitos que sitian Luthadel está bajo el mando del padre de Elend: el odioso y temible Straff Venture.

Esa es una de las líneas argumentales del libro. El pozo de la ascensión maneja tres tramas íntimamente relacionadas entre sí. Una de ellas, la política, tiene que ver con la situación de Luthadel y las dificultades que implica intentar gobernar en un sistema democrático y asambleario. La segunda, que tiene que ver con Vin, es la que implica las brumas, el miedo a que La Profundidad haya regresado tras la muerte del Lord Legislador, la presencia inquietante de un segundo nacido de la bruma en la ciudad, presumiblemente para asesinar al Rey Elend, y la obsesión de Vin con la profecía que habla sobre el Héroe de las Eras. La tercera trama del libro tiene que ver, como ocurría en el primer volumen, con un texto que encuentran los protagonistas, uno que será objeto de estudio y que poco a poco irá desentrañando ciertos misterios y convirtiéndose poco a poco en motor de la historia.

Resulta fascinante esa capacidad que tiene Brandon Sanderson para crear una mitología tan absorbente como la que maneja en Nacidos de la bruma. No solo por sus sistema de magia (alomancia, ferruquimia) sino por toda la parafernalia que rodea a Luthadel y al imperio final. No contento con ello, consigue que entendamos que esos textos que leen los protagonistas, diarios de hombres que vivieron dos mil años atrás, y soltados con cuentagotas, se conviertan en necesarios y absorbentes.

Brandon Sanderson crea un libro en el que otro libro es fundamental. Le da poder a la narración, a la literatura, a las leyendas, a las historias en sí.

Y, de nuevo, se descubre como un verdadero maestro del diálogo. Porque en El pozo de la ascensión, tal y como ocurría en El imperio final, los diálogos son lo que hace avanzar la historia sin pausa. Utiliza las conversaciones en lugar de textos descriptivos para que las cosas se muevan. Desde conversaciones sobre el mundo que les rodea, sobre las cosas que ocurren, pequeñas charlas sin aparente importancia, todo es importante en este libro. Cada párrafo. Además de ser narrativamente necesarios, Sanderson es capaz de dotar a los diálogos de una segunda lectura que hace del libro algo más enriquecedor. Si en El imperio final utilizaba las conversaciones para discurrir sobre las clases sociales y las diferencias entre ellas, en El pozo de la ascensión inicia verdaderos debates sobre la democracia, las monarquías, la forma de llevar adelante un gobierno, las necesidades políticas de la sociedad… que resultan fascinantes porque te hacen comprender cómo funciona el mundo. El nuestro y el de la novela.

Los personajes siguen evolucionando hacia donde deben. Vin es el caso más claro, por supuesto, pues es quien lleva gran parte de la trama sobre sus espaldas, y puede que echéis de menos a algunos miembros de la banda que aquí caen en segundo plano en favor de Sazed y Elend, pero todo cuanto aparece sobre cada uno de ellos les dota de más personalidad, carácter y les vuelve tridimensionales. Maravilloso, por cierto, Ore Seur.

Y poco más puedo decir sobre el libro. No le quitaría ni una coma. Me parece una maravilla y evidentemente no tardaré en hacerme con la tercera parte. Es ya una necesidad acuciante. Eso sí, tengo que añadir que a la hora de contar batallas Brandon Sanderson ha entrado por méritos propios en el podio. La sensación de inevitabilidad que se bebe durante toda la novela, la terrible opresión de saber que la sangre se verterá y más que probablemente algunos de tus personajes preferidos besarán la lona para siempre… en serio, leer Nacidos de la bruma es un viaje, fascinante, sí, pero también duro en ocasiones. Siempre lo es cuando un libro te atrapa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *