Reseña: Stalker. Picnic Extraterrestre, de Arkady y Boris Strugatski

PicnicExtraterrestreLa Ciencia Ficción europea es una parte del género hacia la cual no muchos lectores de los países de habla inglesa llegan jamás. Por no hablar de las encantadoras tramas que se crean en la Europa del Este. No obstante, algunos de los mejores han salido de allí. Yevgeny Zamyatin, Ivan Yefremov, y por supuesto el archiconocido Stanislaw Lem. Maestros eslavos que han elaborado grandes incursiones en la CF. Una a destacar también es la CF rusa, pero los autores que tratan el tema allí se inclinan más hacia ideas filosóficas o ideológicas; más que hacia la naturaleza del género o el entretenimiento, que a fin de cuentas, es lo que importa.

Stalker. Picnic Extraterrestre, de Arkady y Boris Strugatski es una novela comparada en ocasiones con Solaris de Stanislaw Lem, una de las más grandes obras de CF jamás escrita. Y ahora veréis por qué.

La historia se centra en la pequeña ciudad ficticia de Harmont después de lo que se conoce como La Visitación. Seres extraterrestres aparecen en la Tierra en seis lugares diferentes, de los cuales la localidad de Harmont es uno. En cada lugar aparecen un puñado de objetos extraños, líquidos y fenómenos que son difíciles de entender, incluso imposibles de explicar. Los lugares llamados “Zonas” por la ONU y otras organizaciones gubernamentales han sido acordonados para evitar saqueos y proteger a la gente de los peligros que puedan aparecer en ellos. Pues, no todo el que entra en las “Zonas” sale con vida.

Nos centramos entonces en un personaje concreto. Redrick Schuhart. Un saqueador. Uno de los pocos, lo suficientemente audaces para entrar en las “Zonas” y regresar vivo. Un infiltrado capaz de localizar los curiosos objetos y sustancias que hay dentro para después venderlos en el mercado negro. Incursiones no autorizadas que están poniendo al mundo en peligro. Por lo que, habrá que actuar.

A pesar de la pasta gansa que gana, Redrick es un hombre atormentado. Un bebedor, un jugador y derrochador, un alma perdida. Tanto tiempo en las “Zonas” ha hecho mella en su espíritu. Lleno de ansiedad, paranoia, y náuseas. La vida se separa de él y esto tendrá repercusiones para todos. Inevitablemente.

Filosófica y afectiva, las Strugatskis capturan la existencia pura de los relatos de Ciencia Ficción con Picnic Extraterrestre. Elusivamente cerebral, las flores simples, las aperturas de la mente a seres de otros planetas movidos en diferentes planos existenciales…, el mal camino elegido siempre, la autodestrucción, la caída del ser humano como ser eterno. Las preguntas que hacen reflexionar respecto a los fundamentos de la realidad, la subjetividad de la percepción y del gran misterio ontológico de la existencia.

La premisa de las “Zonas” ofrece una oportunidad inmejorable para la exploración de las ideas más intelectuales de nuestra naturaleza. Los Strugatskis aprovechan al máximo esta idea. ¿Qué pasa con aquellos que no toman medidas y sólo esperan una revelación? ¿Por qué niegan y sólo ven lo que quieren ver? El personaje de Redrick captura esta ansiedad perfectamente.

Los Strugatskis cuentan una historia directa que establece un equilibrio excelente entre el detalle y las generalidades. El broche de oro literario ocasional para enriquecer la narración. Una de las ideas principales de Picnic Extraterrestre es la subjetividad de la percepción. Es terriblemente atractivo vislumbrar como los habitantes de Harmont tratan de hacer frente a la idea de que no estamos solos en el Universo.

Stalker. Picnic Extraterrestre debe estar en la lista de lectura obligada de todo lector de CF.

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