Reseña: Fulgor, de Manel Loureiro

fulgorA estas alturas Manel Loureiro goza de una fama internacional envidiable. Sus libros se traducen a numerosos idiomas y ha alcanzado un reconocimiento internacional que ya querrían muchos otros escritores patrios. Un logro que se hace aún más sonado cuando se recuerda de dónde salió este gallego, abogado de profesión, que es ahora uno de los autores de terror más conocidos de nuestro país.

Apocalipsis Z. Así se llamaba la novela que le lanzó a la fama, la que empezó a escribir en un blog de internet a modo de pequeños capítulos narrados como entradas de diario y que acabó siendo la punta de lanza de esa pequeña invasión que desde entonces han supuesto las novelas de zombies en nuestras librerías. Este es el hombre que nos abrió las puertas a muchos autores que vinimos detrás.

Tras terminar su trilogía Z Manel Loureiro publicó una novela titulada El último pasajero que, entre unas cosas y otras, sigue a la espera de ser leída en mi estantería. Ahora ha publicado Fulgor, la historia que nos trae hasta aquí, y esa ha caído en mis manos rápidamente. Cosas que tiene la vida.

¿De qué va Fulgor? De la eterna batalla entre el bien y del mal. En las primeras páginas (después de un arranque intrigante y desconcertante) conoceremos a Casandra, una psiquiatra que vive con su marido, policía, y su hijo. No nos dará mucho tiempo a encariñarnos con ella porque en las primeras páginas del libro un coche embiste el vehículo en el que viaja ella y Casandra termina sumida en un coma que se alarga durante casi un mes. Sobrevive, sí, y a partir de ahí es cuando descubre que es capaz de ver las auras de la gente que la rodea, y entre pensamientos de locura o traumas severos post-accidente, Casandra se da de bruces contra una realidad mucho más aterradora de lo que cabría pensar, contra unos seres, los Oscuros, que se mueven en las sombras y vampirizan todo aquello que tocan. Unos seres a los que, gracias a su recién descubierto poder, ella puede ver.

A partir de ahí, la vida de Casandra se va a complicar por momentos. Porque los Oscuros van a perseguirla dispuestos a cualquier cosa por mantener su anonimato.

¿Mi opinión sobre Fulgor? Tengo que admitir que durante el primer tercio de la novela sentí en demasiadas ocasiones que, por decirlo poéticamente, estaba navegando por paisajes ya vistos. Todo lo que me estaban contando lo había leído o visto en otros sitios, contado de otra manera, parecido pero no lo mismo. Una sensación que me impedía meterme en la historia todo lo que hubiera sido deseable. Y no es que sea algo grave, lo sería si todo el conjunto mantuviera esa sensación, cosa que no hace; a fin de cuentas la mayor parte de las historias están ya contadas y lo que importa es que el autor sea capaz de darles un nuevo enfoque, que sea capaz de encontrar un punto distintivo que haga que la historia, aunque beba de fuentes conocidas, sepa diferente. Manel Loureiro, en Fulgor, lo hace. Tarda en demostrarlo pero lo hace. Y la verdad es que pasado el primer tercio de la novela la cosa se convierte en una montaña rusa, sin apenas descanso para el lector.

Además, otro punto que tiene a favor Loureiro es que su tono de escritura es liviano. Tiene ese aire de bestseller que sienta bien para dejarse llevar por una historia y bebérsela en unos días. En cuanto uno conecta con Casandra y con lo que nos está contando el libro, es fácil dejarse arrastrar por la trama. Lectura sencilla, sin pretensiones, con personajes interesantes y suficientemente entretenida como para terminar el libro con un buen sabor de boca.

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