Reseña: JLA. Otro Clavo, de Alan Davis y Mark Farmer

liga_justicia_otro_clavoPara empezar, debo aclarar que Alan Davis (puto amo de esta obra) maneja súper bien toda la historia del Universo DC, a pesar de que con los temas de El Clavo no hay que olvidar de que estamos hablando de un Elseworlds, es decir, la impronta Otros Mundos que sigue haciendo mella en mí. Un lugar donde a dibujantes y guionistas se les permite explorar ideas fuera de los límites estrictos y pautas ya marcadas para superhéroes consagrados. Es así, una nueva idea que surge, se dispara y llega a la diana de las buenas ideas. Donde todo se mece en la idea que tuvieron en su día los famosos cómics de la competencia What if…? (¿Y si hubiera ocurrido…?). En definitiva, ¿y si se hicieran historias sobre superhéroes fuera de lo normal o ya ocurrido?

ECC Ediciones es la culpable de que podamos disfrutar de estas joyitas del cómic.

Un año después de la miniserie El Clavo, el siempre espectacular Alan Davis tiene el honor de seguir desarrollando una fascinante hipótesis, a cuyo universo liga_justicia_otro_clavo01se incorpora por fin El Hombre de Acero, al cual echamos bastante de menos en la anterior trama. Ahora una época donde a través de los acontecimientos narrados y la posición de Superman como referencia e ídolo de masas, es capaz de hacer que la opinión publica cambie su impresión acerca de los Metahumanos.

La Liga de la Justicia de América puede ser aceptada como institución pero a un solo costo: Superman lo acaparará todo. La historia comienza un año antes detallando la guerra entre Nueva Génesis y Apokolips ya mencionada en JLA: El Clavo. Las consecuencias de esta guerra amenazan con destruir millones de vidas en los planetas adyacentes, y los Green Lantern Corps se reúnen. Pero uno de ellos es asesinado, y el anillo de poder de Big Barda selecciona a un nuevo huésped… Sin duda, la llegada de Superman provocará recelo en algunos de sus integrantes (por no decir, envidia) ya que estos ya no tienen la atención que merecen.

Alan Davis, en su intento por abarcar todos los aspectos del Universo DC, ahora conduce una idea que se centra en la Tierra, donde estalla un nuevo génesis, sucesos provenientes de un nuevo plano astral y el Multiverso quiebra. Casi nada.

Empezamos en los confines del Espacio, donde una guerra cósmica entre los nuevos dioses ha puesto en marcha acontecimientos que quizá transformen la Tierra, y por qué no, el Universo entero para siempre… Habrá que lidiar con nuevos liga_justicia_otro_clavo02seres, nuevos encuentros en mundos distantes, aberrantes dimensiones e incluso Reinos Místicos que disfrutan al fondo del mismísimo Infierno.

Lo mas impresionante es que Alan Davis vuelve a rellenar esa ansia cósmica que a algunos nos posee de vez en cuando. Un guión épico que aunque esta vez el Caballero Oscuro es el gran sufridor de la historia (o mejor dicho, el gran ausente por falta de protagonismo); sí que vibras con la cantidad de encuentros que reflejan y las siempre tirantes relaciones entre personajes que en mi opinión es los que hace rico a esta trama.

Flash/Atom, Batman/Selina, Aquaman/Wonder Woman, Zatanna/Hawkgirl, Superman y Lois… Es a partir de estas parejas, y sus descubrimientos, que se va construyendo esta historia para llegar a un desenlace emotivo y bien ideado, con un objetivo final: descubrir al «elegido» al más puro estilo Matrix.

He ido directo a las principales virtudes de Alan Davis pero he decir que el dibujo que cuenta con el memorable y elegante dibujo de Mark Farmer está incluso liga_justicia_otro_clavo03algo por encima de la historia. La principal virtud de esta trama, sin ahondar en el pasado ni mostrarlo por si aún no habéis degustado El Clavo (ya tardáis); es encontrarte de nuevo con un tomito genial de tramas periféricas a la altura de su predecesor, que expande incidentes no abordados o mejor dicho, otros puntos de vista, revelando nueva información. A modo de ejemplo, se explica que Kal-El nunca fue encontrado por los Kent cuando era un bebé, Batman desciende al Infierno arrastrando el Joker con él y…

Paro ya, ¿no?

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