Extinction. Film basado en la novela Y pese a todo…, de Juan de Dios Garduño

extinction_cartel (212x300)La gloria de la moda zombie en España se la llevaron, sobre todo, las novelas de Manel Loureiro (saga Apocalipsis Z) y Carlos Sisí (saga Los caminantes), pero el cielo, al final, lo ha tocado otro autor, andaluz de nacimiento y ahora residente en Madrid. Él es Juan de Dios Garduño y la novela, una pequeña historia de corte intimista sobre dos hombres que se odian y se ven abocados a vivir uno frente al otro cuando llega el fin del mundo. El cielo: Producción española, película dirigida por uno de los nombres más prometedores de nuestro audiovisual, Miguel Ángel Vivas, y protagonizada por dos estrellas americanas: Matthew Fox y Jeffrey Donovan.

Sobre el ejercicio de adaptación podemos decir que ha sido impecable. La película es fiel a la historia que planteó en papel Juan de Dios Garduño, y como es evidente se han realizado algunos cambios para adaptarse al formato audiovisual. El resultado, al final, es muy positivo. Y la verdad es que lo es en todos los sentidos. Miguel Ángel Vivas, el director, venía de dirigir una película claustrofóbica, rodada en largos planos secuencia, titulada Secuestrados. Evidentemente aquí cambia el tono, la realización es más tradicional, incluso saboreando el estilo western. Sí es cierto que cuando la película empieza (maravillosa la manera de marcar el suspense a bordo del autobús, con ese juego de miradas) comete dos errores: el primero, ese juego de “no bajes del autobús, pero cuando has bajado y claramente has muerto voy a bajar yo también que soy muy avispado, y no contento con eso después va otro más”, porque queda bastante mal. El segundo, el desenlace de esa secuencia de autobús, es demasiado frenético, la cámara se mueve de tal forma que resulta complicado saber lo que está pasando en pantalla… todo se vuelve confuso y mi primer pensamiento, al ver eso, fue “no, por favor, no me hagas una película así”.

Para cuando acaba esa secuencia inicial te das cuenta de dos cosas: una, apenas llevas en el cine cinco minutos. Dos, Miguel Ángel Vivas es un tipo inteligente y ha querido marcar el paso del tiempo con todas las herramientas a su alcance, siendo el estilo y la forma de mover la cámara la más importante de ellas. El resto de la película no regresará a esa locura visual, y eso es bueno.

Es una historia íntima. El mundo se ha ido al garete y lo que nosotros conocemos son tres supervivientes: dos de ellos, vecinos y antaño amigos, ahora se odian y viven en casas separadas por una calle. Uno de ellos tiene una hija (que por cierto, la niña le da una lección de actuación a más de un actor consagrado sin apenas despeinarse). Personajes que, por cierto, están muy bien escritos y diferenciados y cuyas actitudes comprendes y resultan lógicas en todo momento. Alrededor: un paisaje nevado y desolado.

Y ya está. En el fondo, Extinction nos cuenta el apocalipsis desde la perspectiva de dos hombres. Y lo hace de una manera soberbia y manteniendo la tensión en todo momento. Porque sí, hay tensión, y bastante. Desde el principio sabes que existen esas criaturas, muertos vivientes o infectados (no se dan muchas explicaciones al respecto) y sabes que han evolucionado (no se dice desde el principio pero resulta bastante evidente y además cualquier tráiler se encarga de hacerte el spoiler). No es una película de terror pero tiene dos o tres sustos que resultan muy efectivos, de los de hacerte botar del asiento como te pillen desprevenido. Tiene, también, una maravillosa recta final que bebe directamente del Carpenter de Asalto a la comisaría del distrito 13 y del Romero de La noche de los muertos vivientes. Ese asalto final está maravillosamente ejecutado en la película y Miguel Ángel Vivas aprovecha para demostrar que es un director potente y con recursos cuando decide unir los tres puntos de acción en un único plano.

Ah, delante de las cámaras también hay presencia española: Clara Lago tiene un pequeño, pero decisivo, papel.

En general, cuando salí del cine, esas fueron mis impresiones. Que la secuencia inicial me había parecido mal ejecutada, que cuando demuestra que el estilo inicial respondía a un ejercicio de diferenciación temporal me pareció correcto, y que la trama del resto, así como las actuaciones (de nuevo: esa niña es increíble) y la dirección, mantienen un grado sobresaliente.

El único pero va para el CGI, que resulta bastante chapucero en los tres o cuatro momentos en los que se hace evidente y que debería haber resultado más importante. Y es una pena, porque afea un producto que podría haber resultado bastante redondo. Aunque es cierto que no afecta a la sensación final que deja la película ni es tan grave como para sacarte de la historia.

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