Reseña: Bienaventurados los sedientos, de Anne Holt

bienaventuradoslossedientosLa historia de Bienaventurados los sedientos arranca con la subinspectora Hanne Wilhemsen en la escena de un macabro crimen. O no, porque en realidad tampoco están seguros de que allí haya muerto alguien, al menos hasta que toda la sangre que inunda las paredes, el techo y el suelo de la caseta abandonada sea analizada. Lo llamativo del caso, además de toda la sangre, es que hay ocho números escritos con sangre en la pared. En las siguientes semanas se encontrarán otros dos escenarios idénticos, pero es que además, es el peor momento posible para la policía de Oslo. Están sobrecargados de trabajo, no dan abasto y parece el mejor momento posible para dar un gran golpe y salir impune.

Hanne, por su parte, tiene que lidiar con una larga lista de casos abiertos a los que se suman esos macabros escenarios y la violación de una chica en el centro de la ciudad. Complicando más las cosas, resulta que el padre de la chica no confía en las capacidades de la policía para detener al culpable y está dispuesto a todo para encontrarlo él mismo.

Hanne y el inspector Haldbakken empezarán a sospechar que ambos casos pueden estar relacionados. El problema es que no saben de qué manera podrían estarlo…

Leyendo Bienaventurados los sedientos tenía siempre un pensamiento en la mente: Si en lugar de una novela fuera una serie, esta sería The wire. Y pensaba eso no porque hubiera asuntos de drogas de por medio sino porque a Anne Holt le interesa contar cómo funciona la rutina policial, como hacía la famosa serie a su modo. De hecho, no hay nada que se salga de ese ámbito. Conocemos la doble vida que lleva Hanne pero es lo único externo a la historia que se nos muestra. La subinspectora tiene una novia a la que mantiene absolutamente apartada de su vida como agente de policía. Ni sus amigos en el trabajo saben de su existencia, ni su chica conoce a nadie relacionado con el aspecto laboral de Hanne.

El resto del libro, todo es la investigación, la saturación de casos, las relaciones interpoliciales, y ese padre que busca resolver el horrible crimen del que ha sido objeto su hija.

La trama tiene lugar durante un mes y como es de esperar va de menos a más. Quien busque aquí acción a raudales o una narración directa y ágil se estará equivocando. Bienaventurados los sedientos transcurre con calma, despacio pero seguro, y se adentra en los pensamientos de sus protagonistas cuando lo cree necesario, deteniendo el ritmo al hacerlo.

Pero es una buena historia, una que sabe sacarle partido a las peculiaridades de lo que narra, y para quien disfrute del personaje de Hanne (lo mejor de la novela, sin duda), será una grata sorpresa descubrir que existe una novela anterior en la que aparece y novelas posteriores de la misma autora en la que su personaje sigue desarrollándose.

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