Reseña: El rastro del miedo, de Laura Griffin

el-rastro-del-miedoCuando uno mira los títulos y las portadas de la colección Phoebe de Editorial Pàmies, resulta bastante sencillo descifrar que se trata de una línea enfocada a público femenino y de corte romántico. Bien, El rastro del miedo se enmarca en la línea Phoebe pero al leer la sinopsis lo que uno percibe es un thriller. A mí fue la sinopsis lo que me interesó pero admito que me daba un poco de miedo que fuera muy femenino o excesivamente romántico. A fin de cuentas, no soy público objetivo de ese tipo de libros.

Bueno, pues la novela empieza describiendo a la protagonista, Fiona, en el momento de aceptar el que espera sea su último trabajo para la policía. Ella es una artista con mucho talento y una gran empatía y sus retratos robots han ayudado a resolver infinidad de casos pero estos han dejado una huella en ella que ya no quiere seguir arrastrando. A fin de cuentas, eso la obliga a estar en contacto con una parte muy desagradable del ser humano, como son criminales y actos violentos y depravados.

El caso en cuestión: una adolescente que ha sido secuestrada delante de su hermano pequeño, que será el testigo para el retrato robot que ella tendrá que dibujar.

Curiosamente, después de ese prólogo la novela toma otro rumbo. El caso que da inicio al libro seguirá adelante, y se resolverá para bien o para mal, pero nunca tendrá una importancia vital para la historia. Fiona se ha retirado, esa es la realidad, pero recibirá la visita de un policía de un pueblo cercano que necesita de sus servicios. Al principio ella se niega pero el agente de policía es hábil para convencerla, y Fiona acaba aceptando ese caso como una excepción. A partir de ahí empieza a hilarse la trama. El caso que les ocupa les lleva a perseguir a un secuestrador, violador y asesino de mujeres hispanas jóvenes. Fiona empezará a sentirse atraída por Jack, el policía, y viceversa. Y poco a poco ambos se irán hundiendo cada vez más entre ellos y con el caso, mientras el asesino empieza a acelerar su ritmo de crímenes.

Lo cierto es que El rastro del miedo tiene segmentos que podrían pertenecer a cualquier folletín rosa. Esas secuencias en las que Fiona desea acariciar el torso musculoso de Jack, esos momentos en los que él mira sus ardientes labios y suspira por su deseo… pero, en esencia, esta novela es un thriller policíaco. Además, la trama está bien llevada y mantiene la emoción y la tensión desde el principio hasta el final. Te hace preguntarte si el asesino es alguno de los personajes conocidos, o si alguno de ellos va a acabar viéndose arrollado por las circunstancias. Los personajes, sobre todo los dos protagonistas y la hermana de Fiona, están bien dibujados, con sus matices, su pasado que les afecta en el presente, sus miedos y sus deseos.

Es de agradecer, de hecho, que resulten coherentes en todo momento. Sobre todo Fiona, que podría haber metido a más de uno en problemas con sus dudas y sus vaivenes mentales. Es un personaje que quiere huir de lo que tiene, que se obliga a no concederse aquello que le llama en pro de unos miedos de los que no quiere hablar, pero en todo momento resulta convincente y real. Y cuando llegan esas secuencias de folletín rosa, que por cierto, tardan bastante en aparecer, no resultan empalagosas por su brevedad y porque, a fin de cuentas, lo que le interesa contar a la autora no es eso.

El estilo de la novela es sobrio en todo momento. En ocasiones, sobre todo cuando habla de los deseos amorosos de Fiona y Jack, se vuelve un poco cursi. Pero nunca hasta un punto en que te haga resoplar de resignación. Los diálogos son fluidos y la prosa es sencilla pero bien estructurada. Además, hay que mencionar que la edición y la traducción de Pàmies han sido cuidadas con mimo, y eso siempre se agradece.

Un libro de notable alto que acompaña a la excelente colección de títulos que lleva brindándonos Pàmies desde hace años.

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