Reseña: Crimen contra la Humanidad, de Alberto Vázquez-Figueroa

crimencontralahumanidadAlberto Vázquez-Figueroa tiene la friolera de más de ochenta libros publicados desde su debut, en 1953, cuando contaba con apenas catorce años.

En la actualidad, es uno de los autores más leídos de nuestro país y que gozan de mayor reconocimiento más allá de nuestras fronteras. Es un héroe para muchos, debido a que jamás se muerde la lengua en lo que opina que está mal, sobre todo en asuntos que lucran a unos cuantos y perjudican a casi todos. Por esta razón, para otros es catalogado como un revolucionario, un antisocial inconformista que descarga su ira mediante palabras. A mi personalmente me encanta su descaro y su atrevimiento. ¡Viva la libertad de expresión! Y al que no le guste que no mire.

En Crimen contra la Humanidad, como no podía ser de otra forma, el tinerfeño vuelve a hacer una crítica a la sociedad desde apenas su discurso de entrada hasta las letras finales de la novela en varios intrincados asuntos que requieren un poco más de atención y que, sin embargo, debido a las gran cantidad de dinero que se maneja en tales negocios, pasan desapercibidos, incluso, a menudo, ocultos a causa de intereses de las grandes empresas y/o altos cargos gubernamentales. Denunciarlos, aunque sea a modo de novela, es el propósito del autor y que cada cual saque sus propias conclusiones. No es fácil cargar contra gente de arriba, pero Alberto Vázquez-Figueroa lo hace, sin pudor, sin morderse la lengua, tal vez por esta razón se ha ganado el poco aprecio de las empresas multinacionales y el merecido respeto del ciudadano de a pie.

En esta novela, publicada nuevamente por Ediciones B, Vázquez-Figueroa vuelve a cargar contra aquellos que juegan con la salud de millones de personas. En esta ocasión, el autor golpea con dureza contra las tabacaleras. Primero, hace hincapié en el incremento del tamaño de los filtros de celulosa, de unos tres centímetros por ocho que mide el cigarrillo. Algunas empresas utilizan esta táctica para crear más beneficios para sus bolsillos, vendiendo celulosa a precio de tabaco. O como comúnmente se suele decir: dando gato por liebre. Pero el problema no termina ahí, después, los propios filtros, transmiten enfermedades como el sida, la sífilis, la gonorrea, la tuberculosis, la gripe, la hepatitis y otras muchas más que aún no se han conseguido clasificar, aparte de contaminar el medio ambiente. Y todo ello queda impune.

El autor, además, no se olvida de dar la puntilla a otros temas de actualidad como el ébola, el triste suceso del piloto alemán que estrelló su avión contra los Alpes con más de 150 pasajeros a bordo o por la fabricación de armas cuyo único cometido es arrebatar la vida a personas inocentes, guiadas por los ideales de ciertos gobiernos. Como habrán podido apreciar, el autor se despecha a gusto. No es la primera vez que lo hace, con su novela Coltán, ya denunció que varias empresas multinacionales se enriquecían con el preciado mineral a costa de financiar la guerra de un país africano.

Crimen contra la Humanidad es una obra donde el autor se explaya a gusto, las mete dobladas, vamos. Me ha encantado su punto de vista, escribir un thriller cuyos personajes son los que hacen la crítica a la vida de las empresas con su desarrollo irracional. Si esta es la típica forma del autor de enfocar una novela, hoy tiene un nuevo lector.

3 comments

  1. Isa dice:

    Pues ya puedes seguir leyéndolo porque ese es el estilo que predomina en todos sus libros.

  2. Aaron Hernández dice:

    Aviso: Por favor si hay alguien que me pueda informar en que librería lo puedo adquirir, ya que lo he buscado en infinidad de y en ninguna lo tienen registrado.Por su atención gracias y seguimos en contacto

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