Reseña: Yo fui Johnny Thunders, de Carlos Zanón

yo_fui_johnny_thundersLa novela negra está dando grandes alegrías a los aficionados al género. Por un lado tenemos a grandes autores que cuentan historias clásicas con un más que logrado lavado de cara. Y por otro están surgiendo escritores capaces de reinventar el género, de sacarle las costuras y crear algo completamente diferente y a la vez muy personal, alejado de convencionalismos y que brilla con fuerza propia. Es en esta segunda categoría donde encaja Carlos Zanón.

Yo fui Johnny Thunders narra la historia del barrio, ese que todos conocemos y del que la mayoría tratamos de huir, de cómo se transformó y cómo transformó a las personas. En esta novela negra no importan los asesinatos (que los hay), de golpes maestros (algo hay también), de drogas (muchas), sino las víctimas. Hablo de personas con una bagaje vital a cuestas, con un pasado atroz, capaces de levantarse un día más para buscar la felicidad por más que se pongan la zancadilla a sí mismos. Ahí tenemos al Francis, Mr. Frankie, quien lo tuvo todo en un segundo y a la misma velocidad lo perdió. O a su hermanastra Marisol, violada en su adolescencia por el Paco, el padre de Francis. O a los amigos del barrio, delincuentes de poca monta con problemas mentales.

Por tanto, es una historia de personajes, de vivencias en primera persona, de viejas cicatrices que aún escuecen. Asistiremos al renacer de Francis bajo la alargada sombra de Mr. Frankie, aunque el viaje no será sencillo. Cuando el mejor consejo que te pueden dar en esta vida viene de labios de tu camello, algo está fallando.

Como decía al principio, se trata de una novela negra muy personal y llena de matices. Huele a pasado, a nostalgia mal llevada, pero sobre todo a realidad. La recreación que hace Zanón de sus personajes es soberbia y llegamos a comprender el caos mental de Francis, o las justificaciones demenciales de Paco. Marisol es un personaje de tres dimensiones reales, palpables, todo un regalo para el lector que, esperemos, tenga continuidad en próximas entregas.

La prosa de Zanón es detallista y evocadora, capaz de ser extrema y mostrar las cosas crudas cuando lo necesita. El primer capítulo, que sirve de prólogo, quizá sea lo más brutal que he leído en mucho tiempo. Y no hay asesinato, solo gente siendo gente. Tan normal y salvaje.

Una novela que no os podéis perder, os guste el género negro o no. Para quien le sirva de guía, viene abalada por un buen puñado de premios, desde el Pata Negra que otorga la Universidad de Salamanca, o el Novelpol otorgado cada año a la Mejor Novela Negra. Es habitual encontrar a Zanón entre los finalistas de este tipo de certámenes, como el Hammett de este año.

Como os digo, un autor al que seguir de cerca.

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