Reseña: Las flores no sangran, de Alexis Ravelo

las-flores-no-sangranDecíamos ayer que Alexis Ravelo venía pisando con fuerza en el género negro. Si con La última tumba (EDAF, 2013) se alzó con el Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra, con La estrategia del pequinés (Alrevés, 2013) ganó el prestigioso Premio Hammett que otorga la Semana Negra de Gijón. Ahora, ese desconocido escritor se ha convertido en referente y sus novelas son esperadas con entusiasmo por mucha gente, entre la que me incluyo.

Con Las flores no sangran (Alrevés, 2015) retomamos al Ravelo del pequinés, en una obra coral, con grupos de criminales y delitos imposibles. Ambientada en esa Gran Canaria que tan bien conoce, nos narra la preparación, desarrollo y desenlace de un secuestro exprés, tal y como dice la sinopsis de contraportada, “el delito más idiota que se puede cometer en una isla”. Más estúpido todavía si quienes lo idean son unos rateros de poca monta acostumbrados a timos rápidos y tirones a viejas. Y mucho más peligroso si a quien secuestran es a la hija de un testaferro de la mafia con los medios necesarios para plantarles cara.

Bajo esta premisa Ravelo desarrolla una obra con muchos matices. El más destacable es la humanidad de todos los personajes. Aquí no hay buenos y malos. Es una partida de ajedrez donde cuentan más los errores que los aciertos. El lector llega a sentir simpatía por los “malos”, sufrir por los “buenos”, y al final darse cuenta de que todo es una escala de grises donde cada cual juzgará a qué bando apoya. Desde la primera página ya se nos avisa que no todos los personajes llegarán con vida al final del libro. Lo que no sabes es la cantidad de muertos que habrá, ni cuando caerán, por qué razón o por qué mano. Aquí Ravelo se muestra como un buen trilero, mostrando las cartas pero sorprendiendo en sus giros. Siguiendo con la parábola del ajedrez, en esta partida el autor sacrifica a la reina y a los dos alfiles solo para hace un jaque suicida. Y, sinceramente, es una jugada divertidísima.

Algo que a estas alturas no deberían sorprender al lector habitual de Ravelo, pero que aún así a mí me sigue fascinando, es su increíble pulso narrativo. Esta novela está diseñada para leerse al ritmo que le lector pida. Ravelo no usa trucos baratos para dar dinamismo a su historia. Habrá quien la lea de forma pausada y quien la devore en dos sentadas. Y eso es magia, amigos. A destacar también la cuidada edición de Alrevés, quien cada vez mima más los lanzamientos.

Una excelente novela de Alexis Ravelo, ideal para quienes no lo hayan descubierto todavía y se quieran iniciar, e imprescindible para aquellos que ya lo conozcan. Una vez llegada a la última página uno se pregunta dónde está el límite de este autor. Lo importante es que tenemos a un excelente narrador en las filas de la novela negra y que aún tiene muchas batallas que contar.

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