Reseña: El Caminante, de Jiro Taniguchi

elcaminanteJiro Taniguchi es un autor que tuvo la voluntad (o la suerte), de no caer en el serial manga largo de capítulos interminables. Sus personajes son atractivos, enternecedores y muy pero que muy reales. Taniguchi elabora siempre proyectos concretos y tomos conclusivos. Trabaja mucho en historias cotidianas que acercan al lector como si en vez de leer, estuvieran oyendo una noticia, un rumor o un cotilleo sobre alguien que existió o actualmente vive en la calle de atrás.

Jiro Taniguchi (1947) es uno de los mejores novelistas gráficos que hay en Japón. Y lo demuestra con Cielos Radiantes, El Sabueso o su evocadora El Caminante. Empezó  a trabajar como asistente del dibujante Kyota Ishikawa. Debutó en el mundo del manga con Kareta Heya (La habitación ronca), publicado en 1970. De 1976 a 1979 publicó, junto con el guionista Sekigawa, Ciudad sin defensa, El viento del oeste es blanco y Lindo 3. De 1984 a 1991, Taniguchi y Sekigawa produjeron los cinco volúmenes de Botchan no Jidai (La época de Botchan). En los años 90 tocó el cielo con El almanaque de mi padre (http://cronicasliterarias.com/2013/10/30/resena-el-almanaque-de-mi-padre-de-jiro-taniguchi/). Taniguchi ha ganado varios premios por su trabajo. En Francia está super bien considerado. Un gran maestro de este arte.

elcaminante05Gracias a la editorial Ponent Mon podemos seguir disfrutando de la obra de Jiro Taniguchi. Casi mes a mes, una novedad asoma en nuestras librerías. Ahora, El Caminante en una edición definitiva. Una obra indispensable para soñadores, poetas lectores, amantes de lo cotidiano, gente capaz de ver belleza en lo natural.

En nuestro alrededor.

Como dice su sipnosis: «Hoy en día, ¿quién se toma el tiempo de trepar a un árbol para recuperar un juguete extraviado? ¿De quedarse mirando volar a los pájaros, de saltar los charcos después de una lluvia? ¿O de bajar a la playa para devolver una concha?».

elcaminante04El Caminante nos invita a acompañarle en sus paseos, a menudo, tranquilos y solitarios, y disfrutar de los placeres que procuran sus andanzas por su barrio. Un hombre sin preocupación que ve belleza en la tranquilidad de un paseo después del trabajo. Que se preocupa de pararse a escuchar el viento cuando mece la copa de los árboles. Que brinda por una esposa comprensiva que no hace preguntas. Un hombre que no corre cuando llueve, sino que le gusta sentir las gotas sobre su rostro…

El Caminante está cansado y desea un baño caliente, lo disfruta, nada de prisas. Momentos intensos y emocionales. Lágrimas. La tristeza y desesperación de sendas inesperadas y bosques que hablan si decides escucharlos. Como colofón, un secreto guardado, un hombre que desea salir adelante pese a ser azotado por la mayor tristeza que un ser humano pueda sentir. La soledad.

elcaminante03Es decir, el mejor Taniguchi. El Caminante recuerda mucho a las grandes obras de grandes autores como Hemingway, García Márquez o incluso el muy actual Murakami. Entre ellos, la desesperanza, el despeje del odio y el arrope del saber vivir, cambiar la vida a mejor.

Taniguchi teje brillantemente una historia donde la magia surge de lo mundano. Una aventura cuyo héroe es una persona sin preocupaciones sentada en el césped de un parque. Un respiro. Un instante. Una pausa. Un cobijo. Un remanso de paz.  Un refugio. Un escenario. Un cruce de caminos. El Caminante te lo da.

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