Reseña: El diablo en cada esquina, de Jordi Ledesma

eldiabloencadaesquinaaltaConocí a Jordi Ledesma cuando quedó finalista del Premio Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón (otorgado a la primera novela negra publicada). Leí Narcolepsia (Alrevés Editorial, 2012) hipnotizado ante su personaje principal, un chaval normal y corriente que se sumerge en el crimen organizado hasta el punto de convertirse en el nuevo rey. En cada página pasaban muchas, muchas cosas. De hecho, era casi un manual sobre cómo cometer cualquier delito imaginable, desde tráfico a distribución de droga, de ajustes de cuentas a ocultación de testigos. Particularmente, no me parecía estar leyendo la primera novela de nadie, sino un enorme libro producido por un veterano periodista de investigación o por un comisario retirado.  Llegó a ser publicada en México por Ediciones B, un país que conoce a la perfección el tema de la cocaína, lo que habla muy bien de la documentación excelente de la novela.

Tres años después nos llega el segundo trabajo de Ledesma, El diablo en cada esquina, de nuevo con la editorial Alrevés. En ella nos volvemos a encontrar con el mismo autor sólido de Narcolepsia. Sin embargo, notamos una evolución. En esta nueva obra no hay respiro para el lector. Mientras en Narcolepsia había momentos de relax en casas de putas de lujo o en mitad de los montes magrebíes, aquí todo deja paso a la acción sin tregua. Si hay un momento de pausa es previo a una explosión de violencia desmedida.

En sus apenas 200 páginas caben multitud de personajes, de tramas que se entrecruzan y sobre todo de ese realismo salvaje con el que Ledesma nos hipnotiza. En una escena, un sicario le está dando una paliza a un desgraciado, y dice: “Aguantar el retroceso de la cabeza evita el riesgo de desnucarlo, pero hace que el puñetazo sea mucho más duro”. Uno, que básicamente se nutre de novelas negras, se pregunta con qué clase de gente habrá hablado el autor para documentarse. Y es solo un ejemplo: la novela está plagada de detalles así.

La prosa de Ledesma es pulcra, directa, eficaz y sugerente. La obra no se detiene en temas superfluos y va directa al grano. A destacar la ambientación que consigue con apenas un par de brochazos: “Santi ha crecido en la periferia de una ciudad insana, enferma, cuyo centro ofrece a sus visitantes mamadas indiscretas, a diez euros, en esquinas impregnadas de vómito y orín. Y alojamiento público en banco o cajero, sobre cartón, con una garrafa vacía de almohada. Una ciudad que propone asalto y tirón para pagar el speedball”. Y esa es la parte luminosa de Barcelona.

De la trama no contaré demasiado. Como he dicho, son apenas 200 páginas que se pasan volando y adelantar algo sería hacerle un flaco favor al lector. Solo diré que aparecen policías corruptos, delincuentes de baja y alta alcurnia, mercenarios, armas, prostitutas, ladrones y hasta un “monstruo” capaz de hacer un “Diablo Ex Machina” espectacular. Una historia que pide a gritos ser llevada al cine y que, al menos para quien suscribe, convierte a Jordi Ledesma en un autor de referencia.

4 comments

  1. Josan dice:

    Leyendo esta reseña, lo que comentas de que parece más un manual que una novela… Me recuerda a la serie de novelas de Sicario, de Barry Eisler, que parecen más manuales de contravigilancia que otra cosa. ¿ Los has leído? Si es así, supongo que entenderás a que me refiero. ¿Me recomendarías más novelas así de bien documentadas sobre modos y maneras? Me encantan.

    • Juan José Castillo dice:

      A ver si el enigmático Carlos Ferrán se digna a contestarte desde su isla desierta… 😉

      • Josan dice:

        Gracias por contestar 🙂 Aparte de a este señor enigmático… ¿se os ocurre alguna a vosotros?

        • Josan dice:

          En cómics, por ejemplo, uno curioso que leí, que se acerca un poco a esto, fue Green Manor, que es un compendio de varias historias criminales breves.

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