Reseña: Hell or Win, Halloween en quince relatos, de VVAA

hellorwinAcérquese, amigo. Escuche como el viento sopla en esta gélida noche y golpea en las ventanas, produciendo un sonido estremecedor. Ahí fuera, en la oscuridad, miles de criaturas vagan sin rumbo. Simulan ir disfrazadas pero yo sé lo que son. ¡A mi no me engañan! ¡Hoy es la Noche de los Difuntos! Conozco la historia. Se avecina una tragedia, créame. Nunca bromeo con estas cosas. No entiendo como para muchos sea la mejor fiesta del año.

Observe. Unos apacibles niños miran el interior de sus sacos. Fingen llevar caramelos, pero sé lo que guardan ahí dentro esos rostros de falsa inocencia. Sé lo que se oculta tras esa  horrible máscara que llevan puesta. Ahora, usted y yo solo podemos rezar a que llegue el día, aunque los ruegos no siempre funcionan, se lo advierto. He pasado por todo esto mucho antes. Sé de lo que hablo.

En breve, un niño llamará al timbre, su sonido estridente nos erizará el vello. No debo abrir la puerta. Es lo que ellos quieren. Llevarnos a sus moradas de tierra mohosa. Para siempre. No se lo pondré tan fácil.

De pie, en el último peldaño, una cara angelical esbozará una sonrisa forzada. Poco a poco, todos los demás se congregarán a su alrededor. En ese momento empezará todo. Lo he visto otros años a través de la mirilla de mi desvencijada puerta. Temo que algún día la echen abajo. ¡Los muy malditos!

No hace mucho tiempo incluso me pidieron golosinas. ¡Ni que yo fuera la hermanita de la caridad! “Truco o trato”, decían sin cesar, y sus voces eran como un canto satánico, acompañadas de risitas por lo bajo. Sé que intentaban controlarme, pero no me amilané. Por nada del mundo lo hubiera hecho. ¡Es lo que quieren! Entonces, sin más, cerré la puerta en sus narices. Los dejé a solas con sus juguetes del demonio: soldados de plomo, dragones de papel, caballos balancines…, todos de un aspecto horrible. En ese instante, sus sonrisas cesaron, aunque sabía que aún no estaba a salvo. Podía oír sus cuchicheos en mi cabeza, como una vena palpitando a ritmo frenético.

Soy supersticioso, llevo amuletos y hago conjuros, sobre todo en la noche de hoy. Intento no pasar nada por alto. Cualquier mínimo detalle podría hacer que esos seres entraran en mi hogar. Y a ninguno de los dos nos gustaría, se lo aseguro.

¿Cómo? ¿Una Biblia? No, amigo. La palabra del Señor no funciona durante esta noche maldita. Se ha de cumplir la profecía. Pero, ahora que lo menciona, tengo algo mejor: Hell or Win, una antología de quince relatos publicada por La pastilla roja. Sirve para no pillarte descolocado, si sabe a lo que me refiero. Yo juego con ventaja, pues ya leí todos los cuentos. Además, no estoy atado a una silla, como usted. Ya le dije que me gusta ser precavido. Toda ayuda es poca en Halloween. Además, si esos monstruos lograran entrar quiero tener un as en la manga. Y usted es mi pasaporte, camarada. Mi billete para salir de este atolladero si las cosas se ponen feas. No se ofenda, se lo ruego. Le dejaré leer los cuentos o, si lo prefiere, se los leeré yo mismo. Estas páginas son vitales para escapar al influjo de esta noche. La clave se halla aquí dentro y su destino depende de mí. ¿Está preparado? De acuerdo. Allá vamos…

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