Reseña: Infierno nevado, de Ismael Martínez Biurrun

infiernonevadoCorre el año 75 a d C, las tropas de  Pompeyo el Grande libran una encarnizada lucha en Hispania contra el general Sertorio. Acampados en la aldea de Olcairun, las legiones que defienden el derecho de Roma ven como sus tropas han mermado de manera considerable y la comida empieza a escasear. Ante la llegada del invierno, la moral de los legionarios se ven diezmadas y muy pocos se ven capaces de acudir a su cita obligada con la batalla debido a la falta de fuerzas que la inanición ha causado en ellos. El trigo que se les ha prometido procedente de Aquitania no parece llegar nunca. El tribuno Arranes y el tribuno romano, Marco Arrio, quien guarda cierta desconfianza con el primero debido a su origen vascón, son los encargados de guiar una expedición a través de los peligrosos bosques y montañas del Summo Pirineo, donde se cierne una leyenda ancestral donde, una vez al año, en una noche sin luna, los Sarrak bajan de sus grutas para llevarse a un niño y, de esta manera, saciar el hambre de su venerado dios, al que llaman El durmiente y cuyo verdadero nombre, Su Gaar, nadie se atreve a pronunciar.

Los detalles del viaje son narrados por Lucio Celio Rufo, el fiel escribano del tribuno Arranes, quien mantiene en secreto su inclinación homosexual y que será el encargado de guiarnos en esta maravillosa historia…

La editorial Sportula publica Infierno nevado, una novela de terror con tintes históricos y fantásticos que supuso el debut literario de Ismael Martínez Biurrun, allá por el año 2006. Ahora, casi diez años después, puedo asegurar que esta reedición es todo un acierto y que me arrepiento de no haberla leído antes. Qué manera de escribir tiene este autor navarro, premiado con el Nocte y el Celsius hasta en dos ocasiones y nominado al Ignotus. Suyo, había leído Un minuto antes de la oscuridad, una obra excelente, con mayúsculas, aunque pienso que este Infierno Nevado es incluso mejor.

Y esto no es nada fácil decirlo, os lo aseguro.

Tal vez la ambientación sobre la mencionada leyenda ancestral, (la de los Sarrak), pueda recordar vagamente a algún pasaje de algunas de las novelas del gran H. P. Lovecraft, incluso la llegada del invierno y la citada expedición puede hacer lo propio con lo que ocurre tan a menudo en el Muro de  Invernalia, de la saga Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. Es más, si me apuran, hasta el último capítulo de Infierno nevado me trajo a la memoria los peligros a los que, a su suerte, son dejados Frodo y compañía cuando se adentran en Minas Moria, en El señor de los anillos; esto, si cabe, aumenta en mayor número de quilates el valor de esta, para mí, obra de arte literaria.

Sí, queridos lectores, como suele decirse, de la noche a la mañana Ismael Martínez Biurrun se ha convertido en uno de mis autores españoles favoritos, un escritor al que seguiré muy de cerca a partir de ahora y que ya he colocado en mi lista de pendientes. Ojalá todos los que leéis esta reseña tengáis la oportunidad de leer a este autor y sabréis lo que con palabras me es imposible expresar.

¡Mil gracias, Ismael! ¡Y a todos los que han hecho posible que esta obra llegara a mis manos.

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