Reseña: Los tres evangelistas, de Fred Vargas

lostresevangelistasExisten grandes autores que para el público no-nato lector pasan de tapadillo. Autores que no alcanzan “el nombre” como para salir publicitado en la caja tonta y que en países extraños como el nuestro, sólo puedan gozar de la mínima publicidad del boca a boca… en internet. Una de ellas es Fred Vargas. Una genial autora, maestra en todo lo que escribe, que el lector asiduo conocerá, sobre todo, si es entendido en novela policíaca.

Fred Vargas, seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau (1957), es una escritora francesa, autora de cantidad de novelas policiacas de gran renombre en el globo. Escogió el seudónimo de “Vargas”, por el personaje de María Vargas, interpretado por la actriz Ava Gardner en La condesa descalza. Fred, arqueóloga e historiadora de formación, recibió el premio del “Festival de Cognac” en 1986 por su primera novela.

Desde entonces, ha creado grandes personajes como el comisario Adamsberg, personaje principal en la mayoría de sus novelas. Aunque Adrien Danglard, inspector metódico de saber enciclopédico, adjunto al anterior; divorciado, padre de cinco hijos y gran consumidor de vino blanco y cerveza, es otro de sus personajes más emblemáticos.

No obstante, los tres tipos a seguir, los que gozan de protagonismo en este titulo de hoy, son los apodados Los tres evangelistas. Marc Vandoosler, “San Marcos”: hombre de familia durante el día, medievalista por la noche, le encanta llevar pesados anillos de plata. Lucien Devernois, apodado “San Lucas”: historiador, especialista en la I Guerra Mundial, utiliza al hablar muchas expresiones de esa guerra. Un personaje inspirado en el hermano de la autora. Y el último, aunque no menos importante: Mathias Delamarre, apodado “San Matías”, arqueólogo, especialista en Prehistoria. A menudo, pasea en sandalias y rara vez va vestido decentemente.

Menuda cantidad de años de experiencia comprenden, ¿no?

Siruela Editorial, encargada de traernos todas estas joyitas que son los textos de la Vargas, publica así un genial tomo que comprende la denominada trilogía de Los tres evangelistas. Recogido en un solo volumen y a un precio genial para la cantidad de diversión lectora que contiene.

Estos tres personajes, apodados los evangelistas viven en la misma casa. Cada morador ocupa un piso entero, determinado en función de la época que estudia. En Que se levanten los muertos (Debout les morts, 1995- Ediciones Siruela 2005), una mañana, la cantante Sophia Simeonidis descubre en su jardín, un árbol que nunca ha visto antes. Ella se pregunta sobre su origen y está preocupada, sin embargo, su marido le es indiferente. Se dirige a sus vecinos un tanto atípicos para comprobar si las raíces de que el árbol haya aparecido allí de buenas a primeras, pueda significar algo. Los tres evangelistas son esos tipos raros que viven enfrente. Por lo pronto, no hay motivo de preocupación, no, hasta que Sophia desaparece…

Más allá a la derecha (Un peu plus loin sur la droite, 1996 – Ediciones Siruela 2006), es la primera aparición del personaje Kehlweiler. El cual descubre un fragmento de hueso humano entre los excrementos de un perro mientras vigila la ventana del sobrino de un diputado. Con el apoyo de los evangelistas el caso empieza a convertirse en algo cada vez más extraño y más… escatológico.

Sin hogar ni lugar (Sans feu ni lieu, 1997- Ediciones Siruela 2007), cuenta nuevamente con Kehlweiler, apodado el “alemán”. Es el tercer caso de la serie (y espero que no el último). Una bestia salvaje ha matado ya dos mujeres jóvenes en Paris. Al parecer, algún loco con unas tijeras. El joven discapacitado Clèment Vauquer busca refugio en casa de Marthe, la anciana exprostituta amiga de Kehlweiler, que de pequeño le atendió como una madre. El depredador anda suelto, y las teorías de “todos los buenos” apuntan al lugar más sencillo. Pero, ¿de verdad es un caso tan fácil? Antecedentes de sufrimiento mental. Una historia que no dejará indiferente a nadie.

Las historias de Fred Vargas son siempre sorprendentes. Tienen un comienzo arrollador donde una nimiedad, cualquier suceso del día a día, se puede convertir en un caso de lo más extraño. Los diálogos de sus personajes están llenos de sarcasmos y de grandes evocaciones al paso de los años por gente que una vez vivió la vida a tope. Otros, son simples lacayos del destino diario.

Leer a Fred Vargas es siempre recomendable. Cantidad de premios tiene en su haber. Ya es hora de que vayáis descubriéndola. Los tres evangelistas es un modo ideal de empezar con tramas que os tendrán atrapado/a de principio a fin. Y eso, con la cantidad de obras sin sentido que se publican hoy en día, es decir bastante.

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