Reseña: Mil otoños, de David Mitchell

milotoños¿Tengo su atención? ¿Sería tan amable de prestarme unos minutos de su tiempo? Quiero hablarle de Mil otoños, una novela que no consigo quitarme de la cabeza. Es una historia fascinante, con una prosa que ya quisieran muchos autores de mayor nombre, el tipo de novela histórica por la que pierdo los estribos, vaya. Y no es porque yo lo diga, en su corta vida literaria,  ya ha conseguido varios premios y nominaciones importantes:

Nominación al Man Booker (2010), Nominación al James Tait Black Memorial Prize (2010), Nominación al Macavity (2011), Commonwealth Writer’s Prize (2011), Nominación al Walter Scott (2011). ¿No es suficiente? ¿Aún no he despertado una chispa de curiosidad en su interior? Bien, veamos si con la sinopsis consigo hacer que cambie de idea.

Esta novela histórica transcurre en el Japón del siglo XVIII. Jacob de Zoet es un vulgar escribano holandés que se ha enamorado de Abinawa, una comadrona cuyo rostro está marcado por una tragedia que sucedió en su hogar.

Años antes, Abi-Nawa (que en nipón quiere decir “río añil”, la comadrona salvó la vida del magistrado de Nagasaki durante el parto. El feto, al que todos daban por muerto al nacer, resucita de repente ante la sorpresa de propios y extraños. Es este acto de heroicidad el que ha llevado a la señorita Abinawa a ser recluida en el monasterio de una montaña por el señor Enomoto. El abad consiguió la amistad de su padre avalándole varios préstamos a cambio de obtener a la comadrona enviándola al monte Shiranui. Ahora, el momento de saldar la deuda ha llegado, su padre ha muerto y le ha dejado un precio muy alto que pagar, de no hacerlo, perderá la casa junto con todas sus posesiones.

Así es como Jacob de Zoet, el modesto escribano, se ve sumido en una profunda tristeza y parte en busca de su alma, creyéndose culpable de la misteriosa desaparición de su amada…

Esta es, básicamente, la trama principal de esta novela publicada por Duomo Ediciones, si bien asistiremos al misterioso robo de una tetera o a la venta de mercurio, entre otras muchas anécdotas más. Todas imperdibles e interesantes, garantizado.

David Mitchell es uno de los escritores contemporáneos más respetados del panorama literario actual, su novela El atlas de las nubes, la más conocida del autor hasta la fecha, fue avalada por la crítica y el público e incluso fue llevada al cine en una magistral adaptación escrita y dirigida por Tom Tykwer y los hermanos Wachowski: Andy y Lana e interpretada por TOm Hanks y Halle Berry, entre otros.

Aquí, en Mil otoños, el señor Mitchell me pilló desprevenido, pues pensaba que era un autor de género fantástico y nada más lejos de la realidad. Me gusta que me sorprendan, que no encasille en determinado estilo literario, siempre que sea bueno, como es el caso, bienvenido sea.  Y para mi juicio, Mil otoños es casi tan buena como El atlas de las nubes, y eso son palabras mayores.

En mi estantería aún me queda por leer Escritos fantasmas de este mismo autor. No tardará en caer. Y no tardará el señor Mitchell en volver a engatusarme con su prosa y su ambientación. ¡Aleluya!

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