Reseña: Mr. Mercedes, de Stephen King

mr-mercedesHabía oído críticas bastante negativas sobre el último libro de King: que si era muy lento, que si una vez superado su prólogo no pasaba nada, que si los personajes eran aburridos y sus motivaciones una idiotez, que si había demasiadas descripciones, que si King ha perdido su touch

Por lo general, no soy de dejarme llevar por lo que oigo, sino que prefiero juzgar por mí mismo. Además, a King le tengo especial cariño por la importancia que ha tenido en mi carrera como lector y como escritor. Si alguien ha sabido agitar mi imaginación, ese ha sido el autor de Maine, el creador de ese payaso terrible, de Roland Deschains y su ka-tet, de Castle Rock y sus cientos de historias, de Ace Merrill, de Needful things, de Cujo y Christine…

Y ahora nos llega Mr Mercedes, tercer libro en la trayectoria del prolífico rey del terror donde un coche se hace con el título. En este caso, además, primera novela negra de King y además, primera parte de lo que ha prometido será una trilogía. Bien, pues por partes:

¿Me ha gustado? Sí. ¿Mucho? Bastante, no al nivel de Apocalipsis, La larga marcha o La Torre Oscura, pero sí, me ha gustado. ¿Ha perdido su touch? No lo creo.

El prólogo de Mr Mercedes es exquisito. Su forma de abrir la novela es magistral, presentándonos una situación, un ambiente, un personaje principal y una secundaria con apenas unos párrafos, con ese don que ha demostrado en muchas ocasiones. Y un final… arrollador, en muchos sentidos de esa palabra.

A partir de ahí, la historia pasa a presentarnos al verdadero protagonista de la novela, un inspector retirado (Ins Ret) que pasa sus días jugueteando con la idea del suicidio, sin nada que hacer en la vida más que ver aburridos programas de televisión, hasta el día en que recibe una carta de un asesino múltiple, un tipo que cometió su crimen y se desvaneció sin que pudieran atraparle. Esa carta le da a nuestro protagonista una nueva razón para vivir… por el contrario de lo que deseaba el asesino al enviar la carta.

Probablemente ese sea el punto más flojo de la historia. La motivación del villano (al que también conoceremos pronto, puesto que la novela no va de descubrir la identidad del asesino sino del juego del gato y el ratón que se llevan entre manos ambos protagonistas) es bastante absurda: incitar al suicidio al policía que se encargó de la investigación de su crimen. Bastante cogido por los pelos, la verdad.

Empieza entonces, como digo, un juego del gato y el ratón en el que durante la mayor parte del tiempo son dos personajes los que aparecen en la historia. A mi modo de ver, la trama no es lenta aunque tampoco se mueve con un ritmo trepidante (por el momento). Poco a poco King introduce a tres o cuatro personajes más, que irán teniendo su importancia, y su forma de hacerlo (y de elegir sus personalidades) es típicamente King. Son tipos en el límite, gente normal con miedos e inseguridades, con carencias y virtudes, y eso King sabe aprovecharlo al máximo. Para mí, de lo mejor de la historia, es el trío que juega en el bando del bien. Outsider total.

Y ojo, porque aunque es cierto que el ritmo de la novela no busca ser rápido en sus dos primeros tercios, las últimas 150 páginas de Mr Mercedes son para leer con valeriana al lado. Yo no pude parar de leer, estaba tenso como si fuera mi vida la que estaba en juego. Lo mejor de la novela es esta recta final.

Un detalle más: a mi modo de ver, repite algunos esquemas que ya ha utilizado en el pasado. No pude evitar acordarme de ese otro gran libro de King que es Insomnia.

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