Reseña: Danza de Dragones, de George R. R. Martin

Danza_de_DragonesY ahora en mitad del invierno… «Se acerca el invierno», ya sabéis. Bueno, finalmente sucedió. Llegué al final de este largo camino…, de momento. Conseguí leer el último volumen publicando en nuestro país por Ediciones Gigamesh: gran labor, grandes obras de CF y Fantasía, un millón de gracias por traer a nuestro idioma esta gran obra, esta narrativa que marcará a toda una generación de lectores.

George R. R. Martin. ¿El nuevo J. R. R. Tolkien? ¿Son comparables dichas obras, se deben desafiar unas a otras? Para nada. Basta ya de comparaciones. Disfrutad de cada una, sumergirse en cada historia: espadazos, muertes, actos heroicos, épica, grandes batallas, personajes para el recuerdo, identidades en las que reflejarse…, todo eso y más aportan. No desvelo nada diciendo que Canción de Hielo y Fuego es la gran saga de nuestro tiempo. La serie de TV ha abierto muchos campos pero todos aquellos que hemos vivido los libros, hemos vivido, hemos sentido los vellos como escarpias una veintena de veces más. Y leyendo, que no es poco.

Si usted recuerda como yo, aquel día cuando comenzó su viaje por esta saga, cuando aquella bendita hora usted abrió la primera página de Juego de Tronos y pensó en todo, menos en lo bien que lo iba a pasar con estos tomacos. Como (al igual que yo) dijo para sí: «Muy bueno tiene que ser para que no deje de lado tal ladrillo de páginas…»; cuando comprobó que todo esto eran suposiciones banales y llega hoy hasta aquí, frente a Danza de Dragones, cinco tomacos después, y dice:: «¿Qué puede ir mal? Ya he sobrevivido a cantidad de muertes inesperadas, giros argumentales interesantes, personajes ingeniosos y ocurrentes (¡¡Tyrion Rey!!), desapariciones fatales, desenlaces trágicos, personajes inmortales por un día, actos deshonrosos de palacio… ¿Qué puede ir mal, si lo he pasado en grande cantidad de veces y no me arrepiento de nada? Por que cuando abres uno de estos libros sabes que sólo queda diversión e ir desvelando incógnitas.

Y eso precisamente, es Danza de Dragones. Este título es, en sí mismo, una buena lectura; aunque todavía tengo un poso extraño después de haber leído tan rápidamente un libro tan extenso. No tengo problemas, sé que es una saga que voy a releer con el tiempo. Cuyas ideas quedarán más claras.

Me gustó mucho la trama central, así como la mayoría de personajes nuevos que se incluyen (tienen su aquel incluso esos terribles populares de la Isla de Hierro). Para ser honesto, apenas puedo recordar lo que sucede realmente después de casi 1.200 páginas. Todo lo que sé es, que ahora hay dos Targaryen vivos y eso me encanta. Y que Daenerys ya no es el reclamo más fuerte para el Trono de Hierro. También sé que Jon Nieve puede o no puede estar vivo. Que Jon (Hielo) y Daenerys (Fuego) van a verse las caras. Nuevas incógnitas como una nueva teoría sobre la paternidad de Jon. Mola la nueva princesa de Dorne, mucho mejor que el antiguo príncipe…, donde va a parar. Danza de Dragones en realidad un compendio de situaciones que complementan las piezas sueltas de Festín de Cuervos. Cuando cada libro se compromete a algo, por ejemplo, Juego de Tronos cubría la vida de los personajes entre Invernalia, Desembarco del Rey y Poniente. Danza de Dragones dedica tiempo a la historia de los personajes en el frío norte y va intercalando detallitos arriba y abajo, así como en las Nueve Ciudades Libres: Jon Nieve, Davos Seaworth, El Aspirante del Hierro que mantiene castillos en el Norte, el dragón de la reina Daenerys Targaryen, el exiliado Tyrion Lannister; pero también otras nuevas personalidades como El Hombre del Mercader, El Caballero Perdido, El Hijo del Viento, El Cambiacapas, El Derrocador de Reyes, El Guardia de la Reina o el Domador de Dragones.

Como en los dos últimos libros, llegan nuevos personajes con sus propios puntos de vista, y a través de sus ojos vivimos historias interrelacionadas que avivan el fuego que resurge de las brasas. Para mí, esta es la punta del iceberg, el secreto del éxito de Canción de Hielo y Fuego. Difícil, muy difícil, crear cantidad de personajes, usar cada capítulo para uno diferente y que sean totalmente independientes y creíbles. Aquí, en este punto, Martin ha brillado por encima de todos los autores que he leído en toda mi lectora vida. Se sitúa dentro de decenas de identidades y les da vida. Los emancipa con su genialidad.

En Danza de Dragones la batalla principal se encuentra nuevamente tras las paredes de Desembarco del Rey. Mientas que el carácter intrigante de Quentyn Martell, príncipe de Dorne, parece retener un poco la trama —una especie de estratagema del autor para promover la tensión—, llega un lanzado y renovado Jon Nieve como Comandante de la Guardia de la Noche, que releva a su invitado Rey Stannis, y se lleva como regalito a la sacerdotisa roja. La tensión que fluye en el Muro no decae.

Si lo pienso bien, después de lo leído, compruebo que Danza de Dragones es donde se cumple un porcentaje alto de las profecías que se dieron al principio. Jon y Daenerys acaban en el mismo lugar en el que estaban al final de Juego de Tronos. Arya Stark resurge como poder optativo a recuperar la Casa Stark. Y la breve mención a la evolución del pequeño Rickon Stark, se vuelve más que intrigante.

Danza de Dragones es un punto de inflexión. El comienzo del fin. Incluso el epílogo, que está contado por un tal Kevan Lannister, está repleto de suspense y contubernio. Te dejará desesperado. Querrás más. Más invierno, más veces dicho ese lema de los Stark, ya sabéis. Ediciones Gigamesh. George R. R. Martin. Por favor, ya: Vientos de invierno.

Danza de Dragones. Otro regalazo ideal para estas fechas.

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